Alegrías en Segovia durante el siglo XVII

El investigador americano Michael McGrath publica un libro sobre la vida en la ciudad durante la época barroca.

En el verano de 1987, Michael J. McGrath aterrizó en España. Le encantó su cultura. Y, sobre todo, una ciudad. “Me enamoré de Segovia”, recuerda. A ella vuelve casi todos los años, por el cariño que cogió a su gente y para estudiar su historia. Aquel joven estudiante americano es hoy profesor de Filología Española en la Universidad de Georgia Southern, y fruto de su tarea investigadora acaba de presentar el libro “La vida urbana en Segovia. Historia de una ciudad barroca en sus documentos”, publicada por la editorial Juan de la Cuesta, especializada en estudios hispánicos.

Al acabar sus estudios universitarios e iniciar el doctorado, McGrath se fijó en los trabajos realizados por su director de tesis sobre fiestas religiosas en Madrid durante el siglo XVII, y decidió emprender una investigación similar, teniendo como ámbito de actuación la ciudad de Segovia. Y así, en cada viaje que hacía a España, dedicaba un buen número de horas a buscar documentos en el Archivo Municipal de Segovia o en el Archivo Histórico Provincial de Segovia. Al principio le costaba transcribir (“era como hacer un rompecabezas”, dice ahora), pero poco a poco fue obteniendo interesantes datos. “¡Me encontré un tesoro!, ¡muchísimos documentos sobre el tema que buscaba!”, exclama. Sesenta de esos textos son la base de su último libro, con el que da continuidad a sus anteriores trabajos sobre Segovia, la obra “Corpus Christi, el auto sacramental y otras fiestas religiosas de la Segovia del siglo XVII”, y dos artículos en la revista “Estudios Segovianos”, dedicados a un corral de comedias en el solar donde ahora se ubica el hospital de la Misericordia, y a compañías de teatro en Segovia durante el siglo XVII.

“En esa centuria —asegura—, Segovia sufría una grave crisis económica, pero a pesar de ello la ciudad invertía grandes cantidades de dinero en sus celebraciones religiosas”. A juicio de MacGrath, esa política tenía dos motivos, “insuflar ánimo a la gente que estaba sufriendo” y, por otra parte, “dar el máximo esplendor a las celebraciones de la eucaristía”, coincidiendo con el auge de la Contrarreforma.

McGrath sostiene que, entre todas las fiestas religiosas de Segovia en el siglo XVII, la más importante fue, sin duda, la del Corpus Christi. “Por la cifra de dinero que se invertía, por el número de espectáculos y por la gran cantidad de público que atraía, Corpus Christi fue el más relevante festejo”, asevera. Para atraer a la gente, la festividad religiosa incluían elementos no religiosos, de forma que la procesión de Corpus Christi admitía música y danzas. Además, también tenían lugar representaciones de autos sacramentales, que se desarrollaban en una primera sesión en la Plaza Mayor y después en la del barrio de Santa Eulalia. “A pesar de los problemas, la gente se divertía”, insiste este investigador americano, que todavía se sorprende de la gran cantidad de tiempo que dedicaba el Ayuntamiento de Segovia a organizar todos estos actos.

En cualquier caso, MacGrath no quiere transmitir la imagen de que los únicos festejos religiosos eran los de Corpus Christi. Los de la Virgen de la Fuencisla también adquirieron en aquella época justa fama. En unos y otros, él dice creer haber encontrado “la esencia de la Segovia del siglo XVII”.

Para McGrath, la obra que acaba de presentar, con prólogo del director de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, Rafael Cantalejo, no supondrá su despedida de Segovia. “Desde que llegué aquí, me he sentido como un segoviano más, y eso me anima a seguir investigando”, concluye, pero avisando que continuará estudiando el pasado de Segovia.

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