Los presidentes de la Cámara de Comercio y la FES, junto a las propietarias de las fincas. /E.A.
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Situadas en el barrio incorporado de Fuentemilanos, Finca Aldeallana y Finca Tajuña, dos establecimientos del sector de la hostelería en Segovia, destinados también a la celebración de eventos, son un ejemplo de emprendimiento femenino al frente de un negocio que sirve de referencia para atraer a otros inversionistas a la zona.

Rocío Ureta Saorín es la propietaria del Caserío Aldeallana, un caserío original de 1800, que combina la arquitectura tradicional segoviana con las comodidades de un Bed&Breakfast moderno, gracias al extraordinario trabajo de la interiorista Isabel López Quesada. Se trata de un proyecto encaminado a hacer frente a las dificultades del mundo rural y de las zonas de la España despoblada y al mantenimiento de edificaciones históricas que fomentan el desarrollo de la economía de algunas zonas de Castilla. “Queremos convertir Aldeallana en un referente del turismo, organización de eventos y estancias de lujo en Segovia. Estamos consolidando todas las construcciones centenarias del antiguo Caserío Aldeallana y al mismo tiempo conseguir que el medio rural pueda subsistir; iniciativa que las administraciones públicas deberían ayudar a fomentar, puesto que es un apoyo imprescindible para el mantenimiento de los negocios de hostelería actuales”, explica Rocío Ureta.

Cuenta con el apoyo y la experiencia de la finca vecina, Tajuña, regentada por Alicia Escorial, especialistas en agricultura tradicional segoviana, y en pleno proceso de transformación en un hotel para eventos, para ofrecer más opciones a los segovianos y provincias cercanas. “Encontrar la posibilidad de convertir la fábrica de embutido en un hotel para eventos, es una idea que beneficia al mantenimiento de la zona rural. El proyecto conserva la explotación agrícola como hasta ahora y fomenta el desarrollo económico, dando más valor y mayor abanico de posibilidades a los segovianos y a los alrededores”, afirma Alicia Escorial.

Ambas fincas ofrecen una nueva forma de realizar celebraciones y eventos con todas las garantías medioambientales y sanitarias. Soluciones que se suman a las que hay actualmente en la zona y que convierten a Segovia en un escenario perfecto para la realización de eventos nacionales e internacionales. Son varias las ventajas de estos modelos de negocio: autenticidad y calidad frente a otras propuestas del mercado, un entorno 100% seguro, respeto al medioambiente y utilización de productos originales de la zona.

Cuentan con el apoyo de la Federación de Empresarios de Segovia (FES) y la Cámara de Comercio de Segovia, cuyos presidentes, Andrés Ortega y Pedro Palomo, respectivamente, visitaron las instalaciones de ambas fincas para conocerlas. Ambos valoran la apuesta por este tipo de negocios que pueden traer empleo y riqueza a la zona. Pedro Palomo señala que desde la institución cameral hacen una apuesta por “hacer inversiones y dinamizar la provincia con actividades que generen empleo, sobre todo en el medio rural, limpias y respetuosas con el medio ambiente”. Andrés Ortega coincide en que es importante un turismo de calidad en Segovia y “más en estos momentos”. Palomo y Ortega consideran que en el momento actual es cuando se debe ayudar a que las empresas se instalen y generen empleo y las instituciones deben poner todas las facilidades para conseguir este objetivo.