Al andar se hace el camino

Un grupo de internos del Centro Penitenciario completó la segunda etapa del Camino de Santiago. En abril repetirán experiencia en el Camino de San Frutos.

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La sana sensación de cansancio tras una marcha de más de veinte kilómetros andando, las charlas sobre los diferentes aspectos de la reinserción social, después de una ducha y el tiempo necesario para recuperar el aliento, y la sensación de acariciar por unas horas la libertad, son tres de las herramientas con las que los responsables del Centro de Inserción Social Antón Oneca de Segovia e internos del Centro Penitenciario trabajan a lo largo de año en las numerosas salidas al exterior.

El contacto con la naturaleza, con otros peregrinos y con la sociedad se convierte en el senderismo por el Camino de Santiago y por el Camino de San Frutos en el mejor ejercicio, al menos, dos veces al año.

En esta ocasión, un grupo de internos del CIS Antón Oneca y del Centro Penitenciario completaron el segundo tramo del Camino de Santiagoa su paso por Segovia, desde Coca hasta Puente Duero, ya en la provincia de Valladolid. Cuentan los internos que fueron dos etapas “duras” pues el tiempo no acompañó e hizo que las distancias de 24 kilómetros “se hicieran eternas”.

En las marchas participan también educadores, personal del Centro Penitenciario y voluntarios de la Cruz Roja, que aseguran que la experiencia fue “muy gratificante”. Uno de los mejores momentos para los peregrinos fue “la calurosa acogida en Alcazaren, donde tuvimos un visita guiada con Víctor, encargado de la oficina de turismo”. Así, el grupo, realizó una visita por el pueblo y las iglesias de San Pedro y Santiago, con restos mozárabes. Detalles que descubrieron a través de las explicaciones del guía que “con una exquisita amabilidad y paciencia hizo de la fría jornada una experiencia estupenda”, explican.

Al grupo de andariegos se sumó también el capellán de la cárcel, Jesús Cano, quien ofició la Misa del Peregrino en la que ofreció una “emotiva bendición para cada uno de nosotros y nuestras familias”.

Los internos compartieron mesa y mantel con Florencio Madruga, juez de Vigilancia Penitenciaria de Valladolid, que los animó a continuar con la experiencia y el programa de reinserción.

Tras completar el Camino de Santiago, el grupo de internos del CIS, el centro de “régimen abierto” en el que este grupo finaliza el cumplimiento de sus condenas en situación de semilibertad , educadores y voluntarios regresará a las veredas y caminos del Camino de San Frutos.

El centro penitenciario se embarca de nuevo en esta peregrinación que ya sienten como suya. De hecho, un grupo de internos inauguró el Camino de San Frutos desde Segovia a la ermita del Santo en las Hoces del Duratón en el otoño de 2013, señalizándolo con flechas verdes y elaborando una pequeña guía para el peregrino y han asistido a todas las convocatorias de peregrinación de EL ADELANTADO.