Al ritmo de la poesía

La dramaturga Violeta Gil fundó en 2004 la compañía de teatro ‘La Tristura’, que le ha llevado a recorrer la geografía nacional e internacional. Este sábado presentó su primer libro, ‘Antes de que tiréis mis cosas’ en el festival ‘Suena Segovia’

Violeta Gil espera publicar su nueva novela durante el otoño del año que viene. / TONI GALITÓ
Violeta Gil espera publicar su nueva novela durante el otoño del año que viene. / TONI GALITÓ

Empezó a hacer teatro cuando era adolescente. Era bastante “cabezota”, por lo que no había posibilidades de que su familia le hiciera cambiar de opinión. Tenía claro qué rumbo tomaría su camino: se dedicaría a la poesía y a las artes escénicas. Hace unos años, Violeta Gil combinó sus dos pasiones. “A los padres les preocupa el futuro de los hijos”, afirma. Ya deben de estar tranquilos: después de “toda la precariedad” que ha pasado, puede decir que vive de su pasión.

Hace 17 años que fundó la compañía ‘La Tristura’, un combo de teatro contemporáneo que genera piezas poéticas. Su trabajo engloba tanto la escritura, como la dirección y la creación de las obras. Empezaron siendo tres personas. Ahora recorren España y buena parte de la geografía internacional. “Cuando quieres crecer un poco, te hace falta salir”, relata. Gil tuvo que dejar atrás su tierra, Segovia, a los 19 años.

En el colegio ya ganaba concursos de redacción. La escritura siempre estuvo cerca de ella. Era algo más que formaba parte de su vida. Más tarde, todo cambió. Su pasión por ella “se fue desarrollando con los años”. Tal es así, que estudió Filología Inglesa en Madrid y Arte Dramático en la RESAD.

Siempre ha sabido lo que quería. Esto le ha traído algún que otro éxito. No todos pueden presumir de haber recibido una beca para estudiar el Máster de Escritura Creativa en español en la Universidad de Iowa. Esto le cambió su vida. Fue con un proyecto de ficción: iba a escribir una novela. No contaba con que allí coincidiría con un “gran” profesor y poeta, Luis Muñoz. Él le descubrió otras posibilidades del lenguaje.

Fue entonces cuando empezó a escribir poesía. “De ahí salió mi primer libro”, sostiene. Este sábado lo presentó en la Casa de la Moneda (como parte del ciclo ‘Suena Segovia’). Esto le hacía especial ilusión. No solo porque volvió a casa, que también. Sino porque su hermano pudo ver primera vez el espectáculo que lleva girando año y medio. Hoy su familia sabe que todo su esfuerzo, mereció la pena.

Esta es su forma de vida. “Tiene mucho que ver con un compromiso político”, declara. Es consciente de lo difícil que es hacer cosas que cambien el mundo. Pese a ello, se lo toma muy en serio. Primero se plantea cuál es su alcance “para aportar algo al mundo”. Después, busca formas de llegar al otro. Su objetivo es generar comunidad.

“Trato de poner lo humano en el centro”, proclama. En función de la preocupación que le invada en cada momento, escribe. Su relación con las artes escénicas, le llevó a darle un giro a su carrera. Se decantó por poner en escena sus poemas: “Es lo más natural”, dice. Hay muchos libros en el mundo. Le apetecía que el suyo tuviera un componente físico y hubiera un encuentro con el otro. “No es lo mismo leer las cosas a solas en tu casa, que entregarlo a otras personas”, explica Gil. Así comprueba qué sale de ese encuentro.

Sobre el escenario, no solo está acompañada de la poesía. También de la música. Esta juega un papel clave en la puesta en escena. “Muchos” de sus poemas los escribió escuchando música. Ese ritmo está en su escritura. Y acompaña la lectura.

Hay un componente de intimidad en los poemas. Sus letras ofrecen la oportunidad de que los lectores “encuentren un momento para estar con ellos mismos”. Desea que las experiencias personales de las que habla resuenen en otras personas. Busca así entrar en diálogo con sus lectores.

Hace unos meses retomó la novela que empezó a escribir en Iowa. El año que viene la verá publicada. Está trabajando en un nuevo libro de poesía. “Es difícil pensar en esos términos con el trabajo de uno”, manifiesta. No quiere hablar de orgullo. Pero reconoce que está contenta con cómo le van las cosas. Ha pasado por distintas fases. “Es una profesión muy inestable”, asegura. No sabe qué pasará. Lo único cierto ahora es que su trabajo hace tiempo que se le reconoce.