Junto a los escritores José Ignacio García, José Antonio Abella e Ignacio Sanz, ‘Cuentos pendientes’ reúne a los nuevos referentes del género en Castilla y León. / KAMARERO
Junto a los escritores José Ignacio García, José Antonio Abella e Ignacio Sanz, ‘Cuentos pendientes’ reúne a los nuevos referentes del género en Castilla y León. / KAMARERO

Es sabido por todos que Segovia es la tierra de la literatura. Como no podía ser de otra forma, la provincia también ha dejado su sello en el cuento castellano y leonés del siglo XXI, cuya primera antología recoge ‘Cuentos pendientes’. La obra aúna a 43 de las voces más representativas del panorama del cuento en la región: cuatro de ellas segovianas.

Es habitual que los autores paseen con orgullo el título de castellanos y leoneses a lo largo y ancho de su carrera. Este es el caso del responsable del proyecto, José Ignacio García, y de Ignacio Sanz y José Antonio Abella, cuyas firmas aparecen en el libro. Ellos son el reflejo de que la riqueza literaria de esta Comunidad no tiene fin. Tal es así, que “cinco Cervantes son nuestros”, afirma Sanz con orgullo.

Desde que José Luis Puerto hiciese con Edilesa (en el año 2000) una antología del cuento del siglo XX, no se había vuelto a abordar esta cuestión. Y es que en el universo cultural, 20 son muchos años. De ahí que García pusiera en marcha este proyecto que embarca a “los nuevos referentes” del género.

‘Cuentos pendientes’ agrupa voces, nombres y formas de contar. Sanz es una de esas voces. De hecho, es el más veterano: sus cuentos ya aparecieron en la primera antología. Su larga trayectoria lo convierte en “un todoterreno”: escribe para niños, jóvenes y mayores.

Es un placer verse rodeado de gente que trabaja en la misma soledad que tú en otro lugar”, asegura Abella, un escritor “multipremiado”. Las páginas de un libro no solo son el punto de encuentro de emociones y temores. En esta ocasión, ha dado cobijo a autores que, en muchos casos, solo se conocían de referencia o por mantener “una amistad epistolar”, como fue el caso de García y Abella.

Ser escritor no consiste en esperar a que las musas te alumbren. Más bien en filtrar historias. Un ejemplo es el segoviano. Son las vivencias de su familia las que le inspiran. “Soy sensible a esa voz familiar”, garantiza Sanz. Es de ahí de donde vienen sus cuentos. Esto lo distorsiona, “porque se trata de enriquecer lo que te cuentan”, relata.

Junto a la fallecida Elena Santiago, una de las grandes letras castellanas, hay escritores de la talla de Luis Marigómez y Roberto Lumbreras, ambos segovianos. Son tantos que la enumeración podría no acabar. Eso es buena señal. Quienes escriben la narrativa en esta Comunidad son “la creme dela creme”, como diría García. Ellos confirman que esta es la tierra de la cultura universal.