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Elena Muñoz Alonso y Mª del Espíritu Santo Otero. /EA

El párroco de Cantimpalos y Tabanera la Luenga, Pablo Montalvo, muestra su agradecimiento a las sanitarias que atienden estas localidades. “Gracias a ellas estoy aquí y puedo contarlo”. “Me estaba dando un infarto y no lo sabía”.

El sacerdote estaba pendiente de vivir y celebrar con sus feligreses la Semana Santa de 2021 pero no se encontraba bien. Llevaba dos días con dolor en el hombro que achacaba a problemas posturales cuando ese Jueves Santo se encontró, cerca de la casa donde reside en Cantimpalos, con una médica y una enfermera de su zona de salud que iban a atender un aviso domiciliario. Las conoce bien y tras el saludo las abordó con un “ahora que os veo…” para contar con confianza su dolencia en plena calle. Esta frase da título al póster premiado en el XLI Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria celebrado en Palma de Mallorca.

El trabajo presentado por la doctora Elena Muñoz Alonso y la enfermera Mª del Espíritu Santo Otero, que pertenecen a la zona básica de salud de Carbonero el Mayor, evidencia el valor de la cercanía, el trato personal y de proximidad y la asistencia integral e integrada que ofrecen los equipos de Atención Primaria.

“Gracias a ellas estoy aquí”, dice Pablo Montalvo en homenaje a las sanitarias

El caso narrado de forma vivencial por el paciente, fue trasladado con rigor y terminología científica al póster presentado en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria celebrado entre los días 7 y 9 de octubre en Palma de Mallorca y elegido como el mejor por votación popular entre los más de 2.500 médicos asistentes. Pablo Montalvo recuerda que en la consulta hecha en la calle las sanitarias le insistieron en que fuera al centro de salud de Carbonero el Mayor para hacerle pruebas complementarias pero él lo pospuso hasta después de oficiar la misa en Cantimpalos. Ya en el centro de salud se detectó un problema de origen coronario por lo que se le envío al Hospital General. “Creíamos que la máquina estaba rota de los resultados que daba el electro, que me repitieron varias veces y me mandaron al hospital”, dice Montalvo que de nuevo antepuso su sacerdocio. Era Jueves Santo. Volvió a Cantimpalos a celebrar la Hora Santa en su parroquia y después fue al Hospital. Allí se detecto Síndrome coronario agudo sin elevación del ST (SCASEST), es ingresado en UCI y después trasladado al Hospital Clínico de Valladolid donde se confirmó  la enfermedad coronaria. “Me pusieron dos stent y ahora estoy muy bien”, dice el sacerdote convencido de que la intervención de la médico y la enfermera de su centro de salud fue clave. “Me estaba dando un infarto y el hecho de encontrármelas, conocernos y su insistencia fue fundamental para que lo pueda contar”, remarca Montalvo elogiando la labor de los equipos sanitarios en los pueblos.

La conclusión que Elena Muñoz Alonso y María del Espíritu Santo Otero quieren remarcar es que “la longitudinalidad y la continuidad asistencial son claves en la Atención Primaria para conseguir una atención de calidad. Si a ello le sumamos una buena relación sanitario-paciente podemos abordar de manera precoz situaciones que en caso de demorarse podrían tener un final fatal”. El término longitudinalidad es el seguimiento que el médico hace del paciente desde que nace hasta que muere e incluso en el duelo. “No se abandona cuando se le da un alta o se envía a un especialista, se sigue al paciente a lo largo de toda su vida”, remarca la doctora Elena Muñoz.