Agapito Marazuela
El libro 'Agapito Marazuela', de González Herrero.

Se dice que una verdad a medias es siempre la peor de las mentiras. Con esa sensación y con cierto retraso, nos hacemos eco ahora del tratamiento informativo dado hace unos meses a la figura del maestro de Valverde del Majano, en dos importantes medios de comunicación social, cual fueron TV2 y el diario ‘El País’. En la noche del domingo 31 de octubre de 2021, y dentro del interesantísimo ciclo de Imprescindibles, fue emitido por el segundo canal de Televisión Española el documental ‘Agapito Marazuela, la estatua partida’ dirigido por la segoviana Lidia Martín Merino. Unos días después, concretamente el 9 de noviembre, apareció publicado en las páginas del diario madrileño el artículo firmado por Fernando Navarro, redactor cultural especializado en música: ‘Agapito Marazuela, el antifascista del folclore y primer héroe musical español’, que pretendía complementar la carga ideológica contenida en el documental, al que cita como referencia. No es lo que se manifestaba en el reportaje y lo que se exponía en el artículo, opiniones ambas absolutamente respetables, como también debe serlo el reconocimiento al derecho a la libertad de expresión del que deben de gozar ambos autores. No es por lo que dijeron, sino por lo que callaron, por lo que ocultaron, por lo que evitaron que trascendiera. Desconozco si por ignorancia o por mala fe.

Afirmar, como se manifestaba en el escrito de Fernando Navarro, que el nombre de Agapito ha quedado sepultado por un siglo XX que le vio morir sin pena ni gloria, es desconocer en absoluto la realidad de los hechos. Decir que solo grandes folcloristas como Joaquín Díaz o dúos como Fetén Fetén y los Hermanos Cubero han sabido rendirle tributo en los últimos tiempos, es para que todos los folcloristas segovianos demanden al autor por atentar contra la honorabilidad de cada uno de ellos, que siempre han tenido presente la obra de Agapito Marazuela como respetuoso punto de partida de todas sus iniciativas. Es lo que tiene escribir de oídas y sentirse en posesión de la verdad, sobre todo cuando esta resulta reforzada por el valor de la letra impresa que se adjudica a todo lo que se publique en ese medio, transformado automáticamente en dogma de fe laica para el progresismo intelectual.

Los mismos defectos pueden ser achacados al documental en los que al trazar el recorrido biográfico de Marazuela se ocultaban datos trascendentales que vendrían a contradecir el planteamiento, rayando a veces en el sectarismo, que sirve de fondo argumental a todo el reportaje. Entre otras cuestiones de menor importancia, se ocultaron estos dos importantísimos hechos: uno, que su Cancionero fue editado por la Jefatura Provincial del Movimiento de Segovia en el año 1964 y dos, que a propuesta del Gobierno que presidia Felipe González, le fuera concedida por el rey en 1983 la Medalla de Oro a las Bellas Artes, si bien ya a título póstumo, por la lentitud en tramitar el expediente, como así denunció en su día el senador socialista por la provincia de Segovia, Pedro Álvarez de Frutos, que fue la persona de donde partió la feliz iniciativa. Como asimismo resulta al menos sorprendente que entre los entrevistados en el documental, no se escuchara la voz ni de su discípulo más directo, Joaquín González, ni de ningún representante de Nuevo Mester de Juglaría ni de la Ronda Segoviana, dos de los más importantes grupos que mejor han contribuido al conocimiento y divulgación de la obra de Agapito.

Después de visualizar el documental de Martín y de leer el artículo de Navarro, la sensación que le puedo quedar a quien no conozca los hechos es que Agapito Marazuela vivió siempre perseguido por ser de izquierdas y que tanto su persona como su obra han sido postergadas por esta circunstancia y enterradas con doble candado en el baúl del olvido perpetuo.

Aquí en Segovia, sabemos que eso no ha ido cierto, pero como el movimiento debe demostrarse andando, los desmentidos han de venir corroborados con datos a ser posible, ciertos verídicos y contrastados. Para ello no hay nada mejor que empezar por el final, por lo más reciente que se ha publicado sobre el “olvidado último juglar castellano”. Es tan actual que ni tan siquiera ha sido presentada aún en sociedad la reedición del libro ‘Agapito Marazuela o el despertar del alma castellana‘, que Manuel González Herrero publicara en una primera edición en 1985 y que a finales del pasado año 2021 ha sido revisada y ampliada con una nueva introducción de su hijo Joaquín.

En oposición a las omisiones contenidas sobre Marazuela en los medios antes citados, traemos a conocimiento del lector y referidos únicamente a la provincia de Segovia, un avance de hechos y de datos clarificadores, que presentamos ahora divididos en dos apartados. En primer lugar, aquellos producidos durante la vida de Agapito y en segundo término los acontecidos después de su muerte:

En vida:

El 27 de enero de 1955, participa en el festival a beneficio de la Cruz Roja, celebrado en el teatro Cervantes.

El 4 de enero de 1960, es objeto de un homenaje en el teatro Juan Bravo, organizado por un grupo de jóvenes artistas segovianos.

En el año 1964, la Jefatura Provincial del Movimiento de Segovia, edita ‘El Cancionero Segoviano’, formado a partir del que obtuvo el Premio Nacional de Folclore del Año 1932 con el título de ‘Cancionero de Castilla la Vieja’.

En 1969 se publica en la compañía discográfica Colombia, el disco ‘Folclore Castellano de Segovia, Ávila y Valladolid‘. Varias décadas después este disco seria reeditado en CD por ‘Titirimundi’.

En ese tiempo se crea la Catedra de Folclore Segoviano en un local ubicado en la calle que hoy lleva su nombre y que la Caja de Ahorros pone a disposición de Agapito gracias a las gestiones realizadas por Carlos Muñoz de Pablos y Fausto Núñez.

En el mes de agosto de 1975 y organizado por la librería ‘Antonio Machado’ de Segovia, se le rinde un nuevo homenaje en la iglesia románica de San Justo, en el que participan Amancio Prada (por entonces residiendo en Segovia), Enrique Morente y María del Mar Bonet, además del propio maestro acompañado de su discípulo Joaquín González.

En 1976, Ismael edita el disco ‘Segovia Viva’, como homenaje a Agapito Marazuela, reuniendo en torno a él a los folcloristas segovianos de entonces: Joaquín González, Facundo Blanco, Nuevo Mester de Juglaría y Hadit, además de su propia participación junto a la Banda del Mirlitón.

El 20 de enero de 1978 y dentro del solemne acto de entrega de la medalla de oro de la provincia por la Diputación de Segovia, es estrenado en el teatro Cervantes el documental ‘Agapito Marazuela y el folclore castellano’, dirigido por el periodista Miguel Velasco y realizado por el fotógrafo José María Heredero.

Distinciones: Medalla de Plata del Ayuntamiento de Segovia; Alcázar de Oro de la Asociación de Amigos de Segovia; Medalla de Oro de la provincia de Segovia; Académico de mérito de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.

No podemos cerrar este apartado sin dejar de mencionar las ayudas y apoyos recibidos por Agapito desde la Diputación de Segovia. Así, en el principio de su carrera como concertista de guitarra y por iniciativa del poeta José Rodao, funcionario de la Corporación provincial, se le concede una ayuda de 600 pesetas para que pueda adquirir el instrumento fabricado por Santos Hernández que ascendió a la cantidad de 1.000 pesetas. Poco después de inaugurarse la Catedra de Folclore, la Diputación le asigna una ayuda económica para que pueda pagar la pensión en casa de Dª Natividad Guereta, que mantendría hasta el final de su vida. Además se incluye a Marazuela en el mismo convenio para la asistencia médica que tenía concertado la Diputación para sus empleados con el entonces Instituto Nacional de Previsión. Y, como ya ha quedado dicho, la concesión de la Medalla de Oro de la provincia en el año 1978.

Después de su muerte

Fallece Agapito el día 24 de febrero de 1983, en el Hospital General de Segovia.
El día 3 de junio de 1983, se publica en el BOE el Real Decreto 1437/1983, de 9 de marzo, por el que a propuesta del ministro de Cultura, Javier Solana, el rey le concede, a título póstumo, la Medalla de Oro de las Bellas Artes, cuya iniciativa había partido del senador socialista por la provincia de Segovia, Pedro Álvarez de Frutos.

El día 10 de febrero de 1984 es inaugurada en el Torreón de Lozoya una exposición homenaje cofinanciada por la Junta, Diputación, Ayuntamiento de Segovia y Caja Segovia, siendo presentado el acto por el senador Pedro Álvarez de Frutos y por el escritor Ignacio Sanz.

Ese mismo año de 1984, Nuevo Mester de Juglaría publica el disco ‘El día de la Función‘, en homenaje a Marazuela, con temas extraídos de su cancionero.

Con ocasión de celebrarse el festival Folk Segovia, dirigido por Luis Martín, todos los años se organizan los llamados ‘Encuentros Agapito Marazuela’, que reúnen a folcloristas llegados desde cualquier parte del mundo.

En 1984, su discípulo Eugenio Urrialde, publica el libro patrocinado por todas las instituciones segovianas y autonómicas ‘Apuntes sobre el maestro‘, libro homenaje a Agapito Marazuela, con la participación de varios autores.

En 1985, Ignacio Sanz y Claudia de Santos, publican el libro ‘Agapito, pito, pito’, con ilustraciones de Jaime Gila y transcripciones musicales de Feliciano Ituero.

La Ronda Segoviana instaura a mediados de la década de los noventa del pasado siglo, el Premio Nacional de Folclore ‘Agapito Marazuela’, después convertido en Premio Europeo con el mismo nombre, del que han llegado a celebrarse más de una veintena de ediciones.

Esta misma asociación cultural invita a todos los segovianos para que participen cada 20 de noviembre, aniversario del nacimiento de Agapito, en el ofrecimiento floral a los pies de su estatua en la plaza del Socorro.

El día 24 de febrero de 2002, al cumplirse en ese día 19 años de la muerte del folclorista, es inaugurada en un solemne acto del ayuntamiento de Segovia, la estatua en bronce fundida en dos mitades, obra del escultor segoviano José María Moro, que es instalada en la plaza del Socorro.

En el año 2013, el Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana ‘Manuel González Herrero’, dependiente de la Diputación, edita el disco-libro, producido por la Fundación Joaquín Díaz: ‘Agapito Marazuela de verdad: 1891-1983’.

Ese mismo año y con colaboración del Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana, la editorial Derviche edita una nueva edición del ‘Cancionero Castellano’, acompañado de una grabación en CD de la Ronda Segoviana con 12 temas del mismo.

El 31 de octubre de 2014, se graba en el teatro Juan Bravo, el disco ‘Por ti, Agapito’, con las intervenciones de la cantante María Salgado, el acordeonista Cuco Pérez y el guitarrista Gaspar Payá, que es editado por el I.C.T.S ‘Manuel González Herrero’.

Finalmente, en el pasado año 2021, es reeditado el libro de Manuel González Herrero: ‘Agapito Marazuela, o el despertar del alma castellana’, cuya primera edición databa del año 1985 y que al igual que aquella es patrocinada por la Diputación de Segovia.

Hasta aquí esta muestra de “lo olvidadiza e injusta que ha sido la sociedad segoviana con Agapito”. Reitero que es solo una muestra, pero seguramente existirán más datos de los que aquí han quedado expuestos, que podrían venir a redundar en lo mismo: en el reconocimiento, admiración y gratitud que Segovia ha manifestado siempre hacia Marazuela y que ha ido más allá de sus ideas políticas, que siempre se han conocido de qué color venían teñidas. Pero ello no les debe dar derecho a sus actuales correligionarios a excluir a los demás de la reivindicación de su memoria, porque la misma ya forma parte del patrimonio de todos, porque a todos pertenece la intangible obra que nos legó y que le asegura un lugar de privilegio en la historia. Y ello no quita que no se reconozcan ni se pretendan olvidar, ni mucho menos ocultar, los sufrimientos y sinsabores que se vio obligado a soportar al término de nuestra guerra incivil, por militar en el bando de los perdedores. Pero por desgracia eso no solamente le ocurrió a nuestro admirado Agapito, otros, incluso, salieron peor parados, como por ejemplo le sucedió a su homólogo el músico burgalés Antonio José, autor también de otro interesante cancionero popular, fusilado por los sublevados en los primeros meses de la guerra.

1 “Yo siempre he sido de izquierdas. Y lo soy. Aun así, debo a un hombre del Movimiento, Diego Martínez Cejudo y al gobernador civil Murillo de Valdivia la edición del cancionero”. Declaraciones de Agapito Marazuela al periodista segoviano Pedro Fernández Cocero para la revista ‘Triunfo’.


(*) Miembro del Consejo Asesor del Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana ‘Manuel González Herrero’.