‘Acueducto de Plata’ para Buquerín

ASETRA entregará el 3 de mayo su premio anual al veterano empresario ayllonés

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“Por méritos propios” —según la expresión utilizada ayer por el presidente de ASETRA, Gerardo Salgado—, Félix Buquerín se ha hecho acreedor del homenaje que recibirá el 3 de mayo de los transportistas segovianos. La sencilla frase de Salgado encierra una gran verdad, pues el galardonado es un empresario hecho a sí mismo, un hombre que partiendo de un humildísimo negocio familiar ha conseguido levantar en medio siglo un emporio que hoy es símbolo de su pueblo, Ayllón.

Su padre, Eloy, ya se dedicaba a la compraventa de cereales y abonos, aunque a niveles muy modestos. Con sus pequeños ahorros logró comprar un camión de marca Chevrolet, de segunda mano, que luego cedió a su hijo Félix. Y éste, deseoso de ganar unas pesetas, comenzó a transportar “de todo”. Llevaba remolacha a la fábrica azucarera de Aranda de Duero y luego solía volver a casa cargado con materiales para los talleres de carreteros. Otras veces, regresaba con fruta, pescado o enseres que luego habrían de venderse en los comercios del pueblo.

En cualquier caso, poco a poco se fue decantando hacia el que habría de ser su negocio principal, el de la compraventa de cereales. Compraba trigo, cebada o centeno en Ayllón y los pueblos cercanos y después transportaba ese cargamento a diferentes fábricas para su transformación; retornando con el camión repleto de un pienso que más tarde vendía a los ganaderos. “Siempre iba cargado y volvía cargado”, recordaba ayer.

Esa idea le funcionó. Y le hizo crecer como empresario. No solamente contrató a varios operarios, sino que también adquirió nuevos camiones. Además, casi sin quererlo, amplió su negocio. “Cuando iba a Aranda de Duero, muchos agricultores me pedían que les trajera bidones de gasoil para sus tractores”, rememora. Se dio cuenta de que en Ayllón hacía falta una gasolinera. Ni corto ni perezoso, montó una. Su primera gasolinera. La nueva línea de su empresa también daba resultados positivos.

Su permanente obsesión por amortizar todos los viajes que realizaba, no queriendo nunca regresar a Ayllón de vacío, le abrió una nueva vía de negocio. Desde Villaluenga de la Sagra (Toledo) empezó a traer cemento Asland. El siguiente paso fue introducirse en el mundo de los materiales de construcción, dedicándose a suministrar cemento y ladrillos a grandes empresas.

Hace ya casi veinte años, con motivo de su jubilación, dio el relevo a sus cinco hijos (César, Carlos, Pedro, Félix y Teresa). Desde entonces, la empresa ha continuado creciendo, y hoy sigue teniendo presencia en el sector de los cereales y de los fertilizantes; en el de las estaciones de servicio (5) y la distribución de gasóleo (en cuatro provincias: Madrid, Burgos, Soria y Segovia) y en el de los materiales de construcción. Por si era poco, también toca la distribución de bebidas.

Buquerín da ahora trabajo a 90 personas, un capital humano que quiso destacar ayer el patriarca de la empresa, agradeciendo su esfuerzo durante estos años. “Muchos de ellos llevan toda la vida con nosotros”, subrayó.

A pesar de que en la presentación del premio ‘Acueducto de Plata’ reconoció que la situación económica, a nivel nacional, está “muy mal”, lo cierto es que su empresa no ha parado de crecer. Hace apenas un mes abrió el hotel Ayllón, un alojamiento de los denominados “con encanto” situado en plena plaza de la villa. Por otra parte, la empresa inaugurará, en breve, una estación de servicio cerca de Burgo de Osma (Soria).

El éxito de las empresas de Buquerín no tiene secretos. “Trabajo y más trabajo”, dice. Ayer, su hija Teresa quería advertir dos constantes en la vida de la empresa. Su insistencia en reinvertir los beneficios en la propia empresa y su apuesta por la comarca Nordeste de la provincia, donde permanecen sus oficinas. “Por el cariño a su pueblo, Ayllón, nunca se ha querido ir de él”, remataba Teresa.