El Día del Refugiado en la Calle Real se llevaron a cabo actividades como pintura de manos con henna. / E. A.

“La huida es dura pero empezar de cero en un país distinto también es muy duro”, asegura la coordinadora provincial de Accem Segovia, Marta Arboleda Garrote, mostrando el drama de las personas refugiadas y migrantes con las que su asociación trabaja a diario.

Accem es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal cuya misión es la defensa de los derechos fundamentales, la atención y el acompañamiento a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social. Especializada en refugio y migraciones, es mucho más, trabaja en favor de la inclusión de las personas y busca la igualdad de derechos, deberes y oportunidades de todas las personas con independencia de su origen, sexo, raza, religión, opiniones o grupo social.

Implantada en Segovia hace poco más de un año, Accem atiende en esta provincia a 142 personas de once nacionalidades distintas que por diferentes circunstancias han tenido que abandonar su entorno familiar y su país de origen. Son niños que han dejado sus escuelas, trabajadores y profesionales, entre los que hay ingenieros y funcionarios, que han perdido sus empleos, casas y amigos. Madres con sus hijos, familias completas y personas solas que migran sabiendo lo que dejan pero no lo que encontrarán. En algunos casos han tenido que vender o mal vender sus propiedades para huir del miedo, la guerra y la discriminación.

“Muchos han recorrido medio mundo”, dice Marta Arboleda, y han llegado “en avión, en patera…” para empezar una vida casi sin nada más que su historia personal, que tal y como remarca el equipo profesional y de voluntarios de Accem Segovia, formado por quince personas, merece ser respetada.

Marta Arboleda detalla que trabajan en distintas fases de acogida con solicitantes de proyección internacional procedentes de Colombia, El Salvador, Georgia, Guinea-Conakri, Honduras, Nicaragua, Rusia, Siria, Turquía, Ucrania y Venezuela. Conflictos bélicos y persecución por causas religiosas, orientación sexual, ideas políticas y raza son los principales motivos por los que han buscado ponerse a salvo estos ahora convecinos segovianos, entre los que ya hay cuatro bebés nacidos en esta provincia.

Accem al igual que Cruz Roja son entidades que gestionan el Programa de protección internacional del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. La asociación a la que da voz Marta Arboleda trabajó en Segovia entre 2006 y 2011 llevando dos centros de acogida de menores subsaharianos, y en octubre de 2017 ha reanudado su acción en Segovia centrada en las personas refugiadas y colectivos vulnerables. En este primer año han encontrado mucha receptividad en instituciones, asociaciones y particulares, pero todavía queda labor de sensibilización por hacer. “Se abren muchas puertas, pero también hay quien las cierra” dice Marta Arboleda utilizando una metáfora pero también haciendo referencia concreta al momento en que las personas con protección, que recuperan su autonomía tras un tiempo de acogida, buscan alquilar una casa para vivir.

Trabajo y fases

En Accem acompañan a las personas refugiadas en su nuevo proyecto de vida en Segovia, mediante la estrategia integral de atención a solicitantes y beneficiarios de protección Internacional del estatuto de apátrida y de protección temporal. El fin del programa es potenciar y lograr de forma gradual su total integración y autonomía en nuestra sociedad. Un equipo multidisciplinar que trabaja de forma coordinada da una respuesta ajustada a las necesidades particulares de cada persona.

En Castilla y León “Accem es la entidad encargada de recibir a estas personas y ser ‘puerta de entrada’ al Sistema de Acogida”, dice Marta Arboleda. Para ello una trabajadora social valora en una primera entrevista las posibilidades de aprovechamiento del programa. Una vez la persona entra en el Sistema se le acoge en uno de los 6 dispositivos (viviendas) disponibles en Segovia. Es en esta etapa donde la coordinación del equipo se hace efectiva (trabajador social, psicólogo, abogada, técnico socio laboral y profesor en el idioma) ya que les guiarán en el camino hacia la inserción en la comunidad segoviana. Una vez conseguida esta meta llegan a la segunda fase o de autonomía que se centra más en la búsqueda de empleo. El programa concluye en la tercera fase en la que el apoyo es puntual. El acompañamiento, entre todas las fases, puede durar hasta los 18 o 24 meses. El responsable de la asociación en Castilla y León, Daniel Duque Vírseda, indica que actualmente están prestando servicio a 470 personas en la región y cuentan con sedes en Ávila, Burgos, León, Salamanca y Valladolid, además de Segovia.

“Creemos —dice la portavoz de Accem Segovia —en el trabajo en red, en tejer, en apoyar, en relacionarnos con otras entidades, como San Vicente de Paúl, Cáritas, Cruz Roja, Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca…, y organismos públicos, como Ayuntamiento de Segovia, centros de salud, Comisaría, Subdelegación de Gobierno y Diputación Provincial, y en construir un espacio común en el que fluyan las sinergias”.

Responsabilidad de todos

La organización Accem está llevando a cabo campañas de sensibilización en los colegios segovianos para que los niños entiendan el drama de los migrantes y defiendan el derecho de asilo y a la protección internacional. La atención a quienes tienen que abandonar su país es “una responsabilidad de todos”, dicen los integrantes de la Asociación.