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Cuadro de José Luis López Saura que preside el café. / E. A.

En 1935, Alexander Alekhine había perdido el título mundial de ajedrez ante Max Euwe. Alekine era un jugador de ajedrez agresivo y de mentalidad rápida. Y excéntrico, como también lo era Bobby Fischer. Se tomó la revancha en 1937. Y lo hizo de una manera peculiar. Alekhine se presentó a la revancha con su gato Chess en el regazo. El gato se estiraba, ronroneaba, incluso subía a la mesa olisqueando las piezas. No se sabe si terminó por desconcertar a Euwe, pero el caso es que Alekhine recuperó el cetro mundial que mantendría hasta su muerte, solo, en un hotel de Estoril (Portugal).

Un café en Segovia recupera la anécdota del campeón ruso nacionalizado francés y lo bautiza con ese nombre El gato de Alekhine. Como se habrá podido deducir es un café en el que se quiere hacer compatible la calidad de la materia prima y del servicio —algo muy loable, pero general- con la afición del ajedrez, que es lo que lo particulariza. Y se nota nada más entrar, pues todas las mesas reproducen tableros de ajedrez, en donde echar una partida mientras se toma un refrigerio, o dos.

La afición por el ajedrez y las referencias al campeón ruso-francés no solo se queda en el nombre del café. También preside su decoración un cuadro del pintor segoviano José Luis López Saura dedicado a Alekhine y a su gato. Se trata de un cuadro hiperrealista, basado en una fotografía tomada en 1937, cuando el ajedrecista recuperó el campeonato del mundo. López Saura ha realizado un trabajo excelente, un acrílico sobre tabla con las diferentes gamas de blancos y de negros como si se tratara de la dilución de los colores que predominan en un tablero de ajedrez.

Es el primer café de este tipo que se abre en Segovia. Sus promotores insisten en que quieren huir del concepto de bar o café para turistas, centrándose en la temática que se ha dicho y en una cuidada elección de la materia prima. Por eso, su ubicación se aleja del eje turístico de la ciudad, situándose en Conde Sepúlveda 16. La apuesta por la materia prima ha hecho que sus empleados hayan sido formados por un barista de Bolonia (Italia) y que sea grande el repertorio de cervezas artesanas, entre ellas las provenientes de la provincia de Segovia.

El Gato de Alekhine colabora con la ONG ‘Aida’ dedicada a la recuperación de libros de segunda mano que son vendidos con fines solidarios ya que toda la recaudación se emplea en proyectos en países en vías de desarrollo. Para ello cuanta con un espacio donde se exponen los ejemplares a la venta que pueden ser consultados y leídos en el propio establecimiento.