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En 1599, Segovia ponía bajo la protección de San Roque una ciudad asolada por el mal de la peste, buscando su intercesión para que la epidemia dejara de hacer estragos en la capital. Su favorable intervención hizo que el concejo de la época decidiera llevar a cabo un voto de agradecimiento al santo coincidiendo con su fiesta canónica el 16 de agosto, y cuatro siglos después, la tradición continúa postrando a los pies de su imagen a los entonces regidores y ahora alcaldes de Segovia para renovar anualmente el reconocimiento a su intercesión.
Cuatrocientos años después de esta epidemia, y pese a los avances científicos y técnicos que el mundo ha experimentado, una nueva crisis sanitaria mundial reaviva la creencia en la mediación de San Roque como abogado en este caso contra el coronavirus, y así lo experimentaron las decenas de personas que asistieron en la Catedral de Segovia a la misa solemne en honor al santo donde la alcaldesa Clara Luquero llevó a cabo la renovación del voto de agradecimiento, cargado en esta ocasión de un mensaje de esperanza hacia una pronta resolución de la pandemia del Covid-19
Las especiales circunstancias que rodean este año a todos los actos públicos –religiosos y laicos- aconsejaron el traslado de esta celebración a la Catedral, con el fin de poder albergar a feligreses y devotos con las garantías de seguridad sanitaria que establecen las normas. Así, el altar mayor fue el lugar elegido para la celebración, presidida por el deán de la Catedral Ángel García Rivilla, y concelebrada por los sacerdotes responsables de la parroquia de San Millán, en la que se venera la imagen del santo.
Arrodillada ante la imagen de San Roque –trasladada excepcionalmente desde San Millán hasta la Catedral para la celebración- la alcaldesa dio lectura al texto de la ofrenda, en la que expresó la “fidelidad de esta ciudad noble y agradecida” al santo, y solicitó renovar su intercesión por todos los ciudadanos, así como concederles “la esperanza de la salud espiritual y temporal”. En los bancos reservados a las autoridades, la alcaldesa estuvo acompañada por una representación de ediles del equipo de Gobierno, así como por los portavoces del PP y Ciudadanos Pablo Pérez y Noemí Otero, y representantes de la Cofradía de San Roque y de la parroquia de San Millán.
Por su parte, en la homilía, el responsable del Cabildo Catedral glosó las virtudes de San Roque en el marco de la actual situación de crisis por la que atraviesa el mundo, y señaló que el santo “es bálsamo material y espiritual para todos los que se acercan a él, y su ejemplo nos invita también a acercarnos a los demás con la misma actitud de servir de consuelo a quienes sufren no sólo por la pandemia, sino por otras circunstancias”.
García Rivilla recordó las palabras del papa Francisco en su última audiencia en sede vaticana y señaló que la crisis sanitaria “ha puesto de manifiesto lo vulnerables que somos, y que si no nos cuidamos, empezando por los últimos, no podemos hacer nada”. Además, señaló que el coronavirus “no es la única enfermedad a combatir, porque hay otras de espectro más amplio que tienen que ver con la distorsión de las personas”.