Gonzalo García Andrés, en la Subdelegación del Gobierno en Segovia. / Kamarero
Gonzalo García Andrés, en la Subdelegación del Gobierno en Segovia. / Kamarero

El secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Gonzalo García Andrés, ha participado esta semana en varios encuentros con los agentes sociales para presentarles los planes a los que pueden acogerse y hacer frente a la crisis provocada por la guerra en Ucrania, y que se suman a los de recuperación o Next Generation.

Este economista y hasta hace poco socio director de Economía en Analistas Financieros Internacionales (AFI), reconoce que existe incertidumbre sobre el tiempo que durará la actual situación bélica y sus efectos en la economía. Pero se muestra convencido de que bajarán los actuales niveles de inflación y volverá la recuperación.

—¿Cómo sienta tener una inflación de casi dos dígitos?
—Bien. Cuando tienes una responsabilidad y surgen problemas, hay que tratar de solucionarlos. Es cierto que nos enfrentamos a muchos desafíos que hasta ahora no habíamos conocido.

—Pero la inflación produce un empobrecimiento, aunque haya habido algunos datos positivos
-Efectivamente hemos tenido buenos indicadores que obedecen sobre todo a la recuperación económica habida a lo largo del año pasado. Y la inflación, cuando es persistente, es mala para todos: para las familias, para las empresas y también para la administración porque daña la economía. Es una inflación como la que se produjo en otros momentos de la historia, que en un 70% viene de la energía. Lo que tenemos que hacer es digerirlo para sea pasajero y que volvamos lo antes posible a la situación de estabilidad

—Y ¿cómo se soluciona eso?
-Con las medidas que hemos incluido en el Plan de Choque, que es esencial. Van a la raíz de los problemas, como es el control de la subida del precio de energía por el precio del gas, o de la subida de los combustibles, con otras medidas de apoyo a los sectores que más sufren y que más dificultades tienen para poder adaptarse a esta situación, porque no pueden trasladar costes a precios. Para ello también hemos impulsado a los agentes sociales a que lleguen a un pacto de tres años para contener la evolución de los salarios y de otras rentas que nos permita tener un horizonte de estabilidad y volver cuanto antes a esa estabilidad.

—Dice que el 70% de la inflación procede de la energía, por lo que el 30 restante obedece a cuestiones estructurales ¿considera importante un control de la política de rentas?
-Que las empresas participen en este pacto de rentas y que sean conscientes de que no se puede adoptar un incremento de coste por la subida del precio del gas o la electricidad es algo fundamental. Y también lo es el que acuerden con los trabajadores el hacer ese pacto mutuo de moderación de rentas. La mayor parte de la inflación es importada. Por eso queremos que el precio del gas no contamine el conjunto del precio de la electricidad. Estamos tratando de abordarlo y se ha mandado una propuesta a la Comisión Europea para evitarlo. El consumo de gas que utilizan las generadoras de electricidad, las conocidas como generadoras, se ha multiplicado. Es poco razonable que se mantenga ese sistema sin más porque lo que hace es multiplicar los efectos de esta energía importada.

—¿Cuál es su previsión de que deje de crecer la inflación tanto?
-En este momento tenemos una situación de incertidumbre máxima. Pero tras las medidas adoptadas, nuestra proyección es que durante este segundo trimestre alcancemos el máximo, y a partir de ahí empezará a bajar. Las previsiones del Banco de España y del Banco Central Europeo apuntan a que el año que viene y el siguiente estemos en el dos por ciento otra vez. Este repunte fuerte va a durar más de lo que pensábamos al principio, pero el año que viene vamos a volver a una situación normal. La inflación que tenemos hoy no la preveía nadie. Lo ideal es que empiece a bajar ya en la segunda mitad del año.

—¿Tiene confianza en la solicitud hecha por España y Portugal a la Unión Europea para aplicar la denominada ‘excepción ibérica’ al precio de la energía?
-Para nosotros es la mejor fórmula: desacoplar el actual diseño del mercado, que viene de un reglamento europeo que vincula el precio de la electricidad con el gas. Es absolutamente esencial cortar ese vínculo. La mejor fórmula a la que hemos llegado tras un trabajo muy intenso y con un resultado extraordinario, es lo que nos han dicho en Europa: “envíenos la propuesta y la examinamos”. Estamos trabajando en ello y creo que esto va a ser uno de los elementos fundamentales para que la inflación empiece a bajar y superemos esta situación.

Hay que seguir reduciendo el déficit y poder apoyar a las empresas. Pero para eso necesitamos recursos

—Insisto ¿cree que van a aceptar la propuesta?
-Tenemos que hablar con ellos. El proceso requiere una discusión y contactos para adoptar soluciones. Vamos a alcanzar un acuerdo para aplicarlo lo antes posible. El tiempo es fundamental. Igual que hacemos con el Plan de Recuperación, donde vamos los primeros en su ejecución y con una exigencias muy intensas; pues en este caso, igual. Llevamos muchos meses trabajando en ello. Ahora todo el mundo está preocupado. Pero llevábamos mucho tiempo viajando a Bruselas para plantearlo.

—Esta semana se ha conocido que ha disminuido el déficit público. Es una buena noticia. ¿Se puede realizar una reducción de impuestos o teme que la posterior subida conlleve un coste político?
Es cierto que hay pocos precedentes de una mejora respecto al objetivo comprometido con Bruselas, como la que hemos tenido en el año 2021 en España. Respecto a los impuestos, hemos rebajado sustancialmente la carga fiscal con un efecto en la recaudación, al 10% del IVA, la bajada al mínimo de los Impuesto Especiales hasta junio, y que ahora se prorroga. Pero rebajar otros usos está contraindicado. Hemos llegado a la conclusión de que hay poco margen para ayudar vía impuestos; y así lo han entendido los empresarios. Por eso hemos utilizado el sistema de ayudas directas; porque no afecta a los impuestos. Seguimos teniendo una necesidad de reducir el déficit. Nuestros ingresos públicos están considerablemente por debajo de la media de la zona euro. Hay que considerar y poner en valor la situación de la que partíamos, bajo el golpe aún de la pandemia. Por eso podemos decir que es un gran logro, aunque hay que seguir reduciendo el déficit y poder apoyar a las empresas. Pero para eso necesitamos recursos. No se puede ayudar a las empresas y rebajar el precio de la energía cuando al mismo tiempo estamos haciendo una rebaja que desde el punto de vista macroeconómico, sería contraindicado. Porque aumentaría la demanda de energía. Afortunadamente no tenemos ahora un problema de demanda, sino de oferta. Lo vemos con el empleo o con la tasa de creación de empresas.

—Se declara keynesiano ¿cree que él habría dado el visto bueno a una intervención en el mercado como limitar los alquileres o el precio de los carburantes?
Keynes era un liberal pragmático que empezó recomendando medidas muy ortodoxas y, cuando vio los problemas, trató de que la política económica respondiera a ellos adaptándose a la situación. De hecho dijo que en una situación de crisis la medida más eficaz es la intervención en los precios. De todos modos yo creo que esas medidas, cuando tenemos una distorsión tan grande en el mercado causada por un efecto que no es de mercado, sino por una guerra, la intervención es parte de la política económica adecuada. Necesitamos reducir los precios de la energía. Y es importante para no ampliar las distorsiones en el resto de mercados. Llevamos semanas en las que vemos, con la falta de suministros, el potencial perturbador que genera la geopolítica. Ésta no da ninguna señal en los mercados. Sencillamente es una decisión política como es la invasión de Ucrania. Por eso hay que combinar esas medidas con decisiones muy quirúrgicas, muy bien pensadas, porque la intervención siempre tiene sus riesgos. Ese es el planteamiento.

La subida del precio del gas tiene que ver en gran medida con la política de Putin en el último año

—¿Cree que la situación actual es exclusivamente coyuntural atribuible a Putin?
-No, afortunadamente, no exclusivamente, hay otros factores. La subida del precio del gas tiene que ver en gran medida con la política de Putin en el último año. El gas ha promediado en los últimos cinco años a un 20%, pero ahora ha pasado a un 120%. Esto no es producto del mercado, de la ley de la oferta y la demanda; es por una decisión de alguien que tiene una gran parte de las reservas de gas.

—¿Tenemos en España unas infraestructuras de interconexión de fuentes energéticas débiles?
-El hecho de que tengamos unas interconexiones de gas y eléctricas muy moderadas no es por el deseo del Gobierno de España. Hay que tomar en cuenta el impacto ambiental. Venimos defendiendo desde hace tiempo la ampliación del servicio de interconexiones. La Comisión Europea lo va a impulsar y financiar. Los países que dependen del gas ruso no habían visto hasta ahora la necesidad de contar con un sistema fuerte. Pero va a haber un esfuerzo y una inversión europea importantes en este sentido.

Gonzalo Garcia Secretario Estado Economia Entrevista KAM9956
Un momento de la entrevista con Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa. / KAMARERO

—¿Reactivaría usted la energía nuclear o la del carbón?
-¿La energía nuclear? en los términos en que ya está funcionando: con un calendario para ir cerrando centrales cuando corresponda. En cuanto al carbón, como principal materia prima emisora… si tenemos un poco de preocupación por el país que vamos a dejar a nuestros hijos, habría que apelar al esfuerzo que hemos hecho para ir abandonando el carbón, pero no las comarcas donde aún hay transición. No podemos reaccionar a esta situación yendo para atrás y creando problemas de futuro. Afortunadamente estamos más avanzados que los demás países en incluir reformas. Tenemos inversiones en ejecución. Hay medidas de actuación en energías renovables para avanzar en ese mix en el que hemos tenido más del 45% de energía de renovables el año pasado . Y tenemos que acelerar. Esa energía es barata y verde. Tenemos los recursos en España para aprovecharlos.

—¿Le preocupa que con el actual nivel de deuda y la inflación entremos en una estanflación en España?
-Nosotros nos hemos preparado para una posible subida del tipo de interés. Hemos aprovechado el nivel extraordinariamente bajo de los tipos para alargar la vida media de la deuda. Hemos cerrado esos tipos más bajos y por tanto estamos en una situación sólida para abordar una situación que, por otra parte es normal que paulatinamente lleve a una recuperación y al alza de los tipos de interés. Por tanto, por la prudencia que hemos tenido y por las perspectivas de crecimiento que manejamos, creo que nuestra situación es segura.

—¿Habrá algún cambio en el sistema de pensiones a medio plazo?
-Quiero lanzar un mensaje de tranquilidad a los pensionistas. No se ajustará hasta el final de año en que veamos el resultado de la inflación. Es una parte de la reforma de la ley.

—¿Es usted partidario de excluir de los contratos con las administraciones a aquellas empresas que hayan podido inflar los precios aprovechando situaciones excepcionales como las recientes de escasez?
-Soy partidario de que se cumpla la ley en todos los aspectos. Hemos vivido situaciones muy complicados. Hay una normativa en la que está reglada la forma de contratar. Y las sanciones se tienen que cumplir. La función de todos los servidores públicos es que se cumpla la ley.

—Con la guerra de Ucrania España se ha comprometido con la OTAN a volver a destinar el 2% de su PIB a Defensa ¿afectará a otros ministerios?
-Es un compromiso que habrá que encajar en la planificación fiscal y en los próximos presupuestos.

—Sobre el Plan de Resiliencia de la UE ¿se podrán ejecutar todos los miles de millones comprometidos?
– Creo que estamos preparados para ello gracias al gran esfuerzo que estamos haciendo. Estos fondos suman más en estos tres años que todo lo que hemos recibido en fondos estructurales desde que entramos en la CEE. Es un gran desafío. Somos conscientes todos de la oportunidad y confío en que vamos a aprovechar bien estos fondos.

—Pero ¿están todas las administraciones preparadas, incluidas las pequeñas, en cuanto a medios humanos o técnicos para gestionar tanto dinero?
-Hay que hacer un esfuerzo. Es un plan para todas las administraciones. Hemos invertido fondos en el pasado y es necesario trabajar juntos y ponderar más esos esfuerzos.

—De las ayudas a las pequeñas empresas del Plan de Recuperación ¿qué porcentaje se ha entregado ya?
– Ya hay más de 520 convocatorias resueltas por más de 8.500 millones de euros y han llegado a más de 6.000 empresas. Pero lo importante es que esto va a ser un flujo continuo. Tenemos previstas convocatorias por 22.000 millones en este primer semestre y va a continuar. Se está aprovechando en el programa masivo de digitalización. Hay más de 137.000 empresas registradas para recibir ese cheque y aprovechar en servicios e instrumentos de digitalización. La situación que se vive por la guerra de Ucrania no nos debe despistar porque hay que seguir con esa modernización.

La reforma laboral es fruto de un acuerdo apoyado por Ceoe y Cepyme. Ellas han sido conscientes de que había que acabar con la precariedad laboral

—¿Está habiendo dificultades para que algunas pymes devuelven los créditos ICO abiertos con la pandemia?
-Muchas pymes ya están devolviendo los créditos. A algunas se les dio la posibilidad de ampliar la carencia. Pero un porcentaje elevado, más de un 60%, ya están pagando con normalidad. Además hemos adoptado medidas para flexibilizar esas condiciones financieras y sobre todo facilitar el alargamiento de los plazos, lo cual supone un alivio. Y para las pymes y autónomos de los sectores más afectados, como los transportistas, la agricultura, la ganadería o la pesca, van a poder ampliar seis meses su carencia. Lo fundamental es que va a flexibilizarse, y vamos a disponer una nueva línea de créditos ICO por valor de 10.000 millones de euros.

—Las empresas de hostelería y agrarias no han visto bien la reforma laboral en cuanto a los nuevos contratos ¿Tienen motivos para ello?
-No. Estamos viendo que en tres meses se ha mantenido la creación de empleo y aumentado el porcentaje de contratos indefinidos (más del 40% cuando lo habitual era el 10%). Esta reforma es fruto de un acuerdo apoyado por Ceoe y Cepyme. Ellas han sido conscientes de que había que acabar con la precariedad laboral. Los contratos por obra y servicio ya estaban en entredicho por la jurisprudencia. Además, se han establecido elementos para facilitar esta adaptación en sectores como la hostelería y la agricultura. Hay posibilidad de contratación temporal para tareas ocasionales en el campo y una mejora del contrato fijo discontinuo, que para sectores como la hostelería, son importantes. Creo que se ha hecho un gran esfuerzo para cambiar esas prácticas, dar más estabilidad en el empleo y nos ayuda a que la práctica sea lo mejor posible.