Hugo Suárez e Inés Pasic, la magia de la poesía en vena. / EL ADELANTADO
Hugo Suárez e Inés Pasic, la magia de la poesía en vena. / EL ADELANTADO

Directos y claros, sin enredar la mente, apuntan los seres creados por Hugo Suárez e Inés Pasic al corazón del espectador. En lo que muestran nada es vano ni pretencioso. Todo es sencillo, consentido, querido, si tenemos hambre de títeres se sacia con estas miniaturas que como diana, apuntan a la parte más positiva de todos nosotros. El resultado del roce produce gozo, risa, asombro, y en algunos, el resbalar de alguna que otra lágrima que caen por sentirnos bien, muy bien. Se está muy a gusto con Pasic y Suárez cuando muestran la formación de sus seres, cuando los ves de pronto originarse, dar sus primeros pasos, vivir, crecer y desaparecer; cuando sus criaturas, hechas de cuerpo, el de sus creadores (que se lo ofrecen con pura libertad), muestran una vida propia y singular. Fondo y forma inseparables, impecable y depurada técnica la de estos dos artistas.

Niños pequeñitos, niños más grandes, jóvenes y adultos llenábamos el Teatro ‘Juan Bravo’ y todos gozábamos a lo grande; su delicioso y perfecto trabajo nos hipnotizó de nuevo. Ellos son los prestidigitadores de las partes diminutas del cuerpo al dotarlas de una vida nueva, ellos son los burladores de dios, los niños traviesos que le muestran que las manos, el codo, la rodilla o la boca, además de servir al fin con el que fueron creadas, pueden transformarse al combinarse las unas con las otras, en seres palpitantes. Ni que decir cuando las dos personas en entrelazan en amorosa postura. El dios se queda atontolinado cuando los mira, en fin, que el dios se hace más hombre y menos dios, y se pregunta: ¿pero por qué no se me habrá ocurrido a mí? Y nosotros, al ver a esos individuos, nos hacemos más dioses y menos hombres, porque intuimos de pronto, que si Suárez y Pasic pueden jugar así como lo hacen, nosotros al verles y creer, sentimos que jugar está en la categoría relevante de la hazaña humana. Pasic, de origen bosniaco, es la maestra de los dedos, para algo fue pianista; y su barriga hace de ella una señora muy interesante. Además, sabe burlarse de sí misma y de nosotros cuando nos entra la trascendencia. Suárez, peruano, disecciona al mimo que lleva dentro, lo deconstruye, le parte en pedazos, y así inventa un nuevo orden. El humor también le acompaña.

El tiempo, cuando lo creado es bueno, no solo no corrompe lo hecho entonces, o una vez, o hace unos pocos de años, sino que a medida que pasa lo dignifica, amplifica, lo coloca en la justa medida de lo que siempre fue, madura lo cosechado, lo sembrado y lo plantado; esto ocurre con miniaturas (hambre de títeres).

Hubo una vez, en el año 1986, una joven y un joven, ella procedía de la antigua Yugoslavia y el del país de los andes, Perú. En el año 1986 vieron pequeños suicidios, un trabajo precioso de objetos que les marcó e inspiró. A partir de entonces comenzaron a investigar durante seis años, de ahí salió Ritorno al Buio (Retorno a la oscuridad), lo pudimos ver en 1997, en la edición de ese año de Titirimundi, en el pequeño Teatro de San Nicolás, dejaron fascinados al público, asombrados. El personaje hecho con las luces que vimos el sábado procede de ese trabajo. Continuaron investigando con las diferentes partes del cuerpo, y muy especialmente con los dedos de las manos. Han estado en nuestra ciudad en el marco de Titirimundi en numerosas ocasiones, ( 1997, 1999, 2002, 2005,2012,2015, 2018, 2019), no solo como Suárez y Pasic, sino con otros equipos: Gaya Teatro llegó en 2002, un trabajo dirigido por Pasic, intérprete también del mismo, y La santa rodilla, compañía que dirigió Suárez y con la que vinieron en el 2005.

Nunca escondieron nada y siempre facilitaron la propagación de una técnica y un arte que tiene un sitio de honor en el mundo del teatro. El teatro hecho con partes del cuerpo, también conocido como títeres corporales. Ellos son maestros. Maestros de maestros. Y no guardan secretos.

A Suárez y Pasic los sentimos como nuestros, nuestros sí, de nuestra ciudad, de Titirimundi. El sábado hubo gente que los veía por primera vez y por lo que después me comentaban sentían la misma emoción que los que les llevamos viendo desde el principio. Qué bien cuando vuelve: ‘Lo siempre vivo’. Poesía hecha en vivo y en directo que nos conmueve y nos hace felices.

Ficha

Idea, creación, interpretación y manipulación: Inés Pasic y Hugo Suárez
Fecha: 14 de mayo. Teatro Juan Bravo.