La imagen de la Virgen, en la actualidad una réplica de la original, preside el Acueducto en la plaza del Azoguejo. / Kamarero
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Hace 500 años, un devoto segoviano, Antonio de la Jardina, ensayador de la Casa de la Moneda, costeó y puso la imagen de Nuestra Señora en el hueco situado en lo alto Acueducto y la de San Sebastián (de madera) en el nicho de la cara norte.

El 19 de marzo de 2019 se procedió a la retirada de la imagen de la Virgen del Acueducto para comenzar así el trabajo de restauración de la escultura de caliza. Una operación complicada al tener que mover 1.200 kilos en un espacio reducido con poca capacidad de maniobra a más de 20 metros de altura y con el Acueducto de fondo.

La imagen no estaba anclada al fondo de la hornacina, únicamente estaba sujeta en la base del mortero que tenía a los pies, y su propio peso de más de una tonelada era lo que le facilitaba y daba estabilidad.
Una vez fuera del nicho la imagen, que se encontraba muy erosionada y deteriorada, fue protegida y envuelta inmediatamente con materiales para evitar el mínimo riesgo. El siguiente paso fue colocar la escultura en un embalaje de madera, especialmente diseñado para protegerla, la bajada hasta el suelo del Azoguejo se realizó con la ayuda de una grúa. Seguidamente se procedió a su traslado al taller de la empresa segoviana Restaurograma Hispania cuyos responsables fueron los encargados de la restauración. El trabajo realizado consistió fundamentalmente en la limpieza y consolidación de la escultura original, ya que se decidió no reponer ningún elemento perdido.

Pocos meses después, una vez realizado el trabajo, la nueva imagen de la Virgen fue colocada en la hornacina.

La réplica es el resultado del trabajo realizado por Néstor F. Marqués, segoviano formado en la Real Academia de Bellas Artes. En primer lugar, realizó una documentación fotogremética (fotografías georreferenciadas y un margen de error de menos de 1mm que permiten tomar medidas y realizar réplicas) fijando así el estado que tenía la escultura y su entorno.

Una vez retirada la imagen de la hornacina Marqués pudo realizar la fotogrametría en toda su dimensión, una digitalización exacta que le permitió realizar una réplica idéntica utilizando unas resinas especiales mezcladas con polvo de mármol, polvo de sílice y pigmentos blancos y ocres. El peso aproximado es de unos 70 kilos por lo que su colocación no fue compleja.

Todo el proyecto de restauración de la Virgen del Acueducto fue posible gracias a un contrato de patrocinio entre la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y el Ayuntamiento de Segovia con una aportación de 17.000 euros por parte de la primera.

La imagen original ya restaurada está pendiente de su traslado a la Real Casa de Moneda previa musealización del espacio. Esta nueva ubicación tiene toda su lógica, ya que fue un ensayador de la vieja ceca segoviana quien la costeó y donó en 1520. La muy deteriorada talla de San Sebastián fue retirada hace 20 años de la hornacina y trasladada el Museo de Segovia.