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Antonio Yagüe junto a sus famosas tartas de manzana. /E.R.

En la ‘Manzana de los Confiteros’, en la Calle Bruno Ortega 10 de El Espinar, se ubica desde el año 1921 la Pastelería Yagüe que hoy en día dirige y regenta Antonio Yagüe junto a su hijo y que en este año 2021 ha cumplido 100 años.

La historia se remonta al siglo XIX, cuando el tatarabuelo de Antonio aprendió el oficio de pastelero. Valentín Yagüe fue el heredero de la Pastelería Nueva, de Luis Aceña. Sin embargo, fue Pedro Yagüe, su hijo, quien consiguió el permiso para horno de leña en el año 1921. Pedro se encargaba de repartir sus productos por los pueblos de alrededor, pero un accidente con el coche de caballo en el que transportaba su mercancía hizo que perdiera la vida el día de Nochebuena, dejando viuda y tres hijos, entre ellos Valentín, el futuro padre de Antonio.

Ya en esta época los bollos y pasteles de Yagüe eran famosos en toda la provincia de Segovia y al otro lado de la Sierra de Guadarrama. Pastas de té, bollos suizos, bizcochos y tartas eran los productos estrella en los inicios junto a los pasteles de crema cuya receta ha pasado de generación en generación. Todos estos datos se encuentran registrados en el Archivo Municipal de El Espinar que dirige Yolanda González y que ahora han sido recopilados para conmemorar el centenario de la inauguración de la pastelería.

La quinta generación de pasteleros es la protagonizada por Antonio y ha supuesto un nuevo impulso al negocio gracias a sus ganas de innovación, a su pasión por la repostería y al trabajo duro del día a día. La tarta de manzana, los sombreros de crema de yema y almendras cubiertos de chocolate negro, los suizos, las bambas de nata y crema o las palmeras de chocolate son algunos de los productos que hoy en día se encuentran en los escaparates de la pastelería.

Sin embargo, la gran creación de Antonio es su ‘Calendario Dulce’ que ofrece un dulce distinto para cada mes del año. Antonio propone para enero, roscones de reyes y marranillos de San Antón, en febrero, pechitos de Santa Águeda, en marzo, tronco gabarrero y virutas de San José. Para abril, ya entrada la primavera, el pastel de San Eutropio. En mayo, rosquillas del santo, en junio, cocas de San Juan, en julio, la tarta de Santiago. Para agosto se reserva los helados artesanos y para las fiestas de El Espinar, en septiembre, los bollos del Cristo. En octubre, pastel de San Frutos, patrón de Segovia. En noviembre, buñuelos de viento y, para terminar el año, mazapanes artesanos y turrón. Todo un laboratorio de investigación y desarrollo al alcance de muy pocos.

El mayor reconocimiento que hemos tenido ha sido el cariño de la gente, las felicitaciones de los clientes y las palabras de todos los amigos y vecinos que han sabido reconocer nuestro trabajo y sin los cuales esto no sería posible”, asegura Antonio.

Además, el Open de Castilla y León Villa de El Espinar también tuvo un detalle con la pastelería y el Ayuntamiento le entregó una placa conmemorativa. La  Cámara de Comercio de Segovia le entregó el Premio Sello Real de Paños 2020, en una ceremonia que tuvo lugar en el Teatro Juan Bravo, en la categoría Empresa Centenaria. Pero sin duda, el premio más especial ha sido el de los niños del colegio Arcipreste de Hita y su cuaderno con dibujos de la pastelería.

Y es que 100 años no se cumplen todos los días y para tal efeméride Antonio y su familia querían realizar una serie de actos y una gran exposición con cuadros del pintor segoviano Lope Tablada junto a utensilios y objetos utilizados por los Yagüe en estos cien años de historia.

El coronavirus ha impedido que esta exposición se realizara pero Antonio tiene claro que en cuanto la situación mejore se podrá con la organización del evento junto a sus hijos y nietas que ya dan sus primeros pasos con la elaboración de pastas y mazapanes, asegurando un legado centenario dentro de una familia emblemática.