Iglesia parroquial de Santa Cecilia.
Iglesia parroquial de Santa Cecilia.
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FOTOS: JOSE ANTONIO SANTOS

Villaverde de Montejo, es una pequeña localidad con unos 22 habitantes reales pero, cuando llega el invierno, la cifra se reduce a 15 o 16 – “nos quedamos en familia”, dice su alcalde-, aunque no siempre fue así. Hasta hace unos cincuenta años, en esta localidad, el número de vecinos fue muy superior pero al llegar los años 60 y 70 del pasado siglo, la emigración a las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, el posterior ‘goteo’ de vecinos que dejaban el pueblo y la pérdida de otro 30 % de población en los últimos 4 o 5 años, hicieron que Villaverde de Montejo quedara en la situación que hoy conocemos.

En la localidad, su economía se ha movido a lo largo de la historia gracias a la agricultura, la ganadería y la resina. En los años 40-50 del siglo XX en el pueblo había varias familias de resineros y llegó a contar con unos 250 vecinos, siendo considerado “un pueblo rico” gracias a la resina. En aquellos tiempos de bonanza, Villaverde de Montejo, contaba con farmacia, médico… “era un pueblo que funcionaba”.

Esta localidad se encuentra dentro del Parque Natural de las Hoces del Río Riaza y, los Buitres Leonados, abundantes por la zona, sobrevuelan el paisaje cargado de pinos y enebros. También, Villaverde de Montejo, es uno de los cuatro pueblos integrados en la Denominación de Origen Ribera del Duero junto a Aldehorno, Honrubia de la Cuesta y Montejo de la Vega de la Serrezuela.

Con su nombre nos indica que esta localidad perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de ‘Montejo’ pero también, que es una ‘Villa’, como antiguamente se denominaba a las pequeñas localidades y aldeas, antes de que comenzaran a denominar así a las poblaciones de cierto tamaño y empaque y, ‘verde’ porque en la zona abundan los prados.

Se encuentra muy cerca de la frontera que limita a la provincia de Segovia de la de Burgos, en una zona rodeada de cerros y lomas. En las laderas que rodean a la localidad se ven las bodegas escavadas que los vecinos han utilizado siempre para hacer sus propios vinos, salvo durante el verano que adquieren la función de merenderos y lugares de reunión. Villaverde de Montejo cuenta con una pedanía: Villalvilla de Montejo y, en su término municipal son visibles algunos restos del despoblado que fuera conocido como Pinilla de Arcos.

Su cercanía a las Hoces del Río Riaza, al lugar más turístico de la zona, aporta la dosis deseada de esperanza en el futuro. El pueblo, situado a poco más de los 1000 metros de altitud muestra en la decoración de sus casas y edificios, algo parecido al famoso esgrafiado segoviano y blasones o escudos, en sus fachadas.

Patrimonio. A una corta distancia del pueblo, se encuentra la iglesia Parroquial de Santa Cecilia. El templo es de origen románico. Tras su pórtico de ingreso, aparece una portada románica con tres arquivoltas y, sobre ella, un buen número de canecillos. La pequeña iglesia tiene solo una nave y, en su interior, destacan una pila bautismal y la cabecera, también románicas, así como varios retablos barrocos. Uno de estos retablos muestra una imagen de la Virgen cuyo origen es también románico, como el de la iglesia. También en el interior, para completar el patrimonio de este templo, se guarda un cáliz del siglo XVI y una cruz procesional rococó, realizadas por plateros de Aranda de Duero.

En Villalvilla de Montejo, pedanía que está situada a 4 km de Villaverde de Montejo, cuyo nombre significa ‘Pequeña Villa Blanca’, podemos ver unas edificaciones realmente significativas. Las casa son de piedra berroqueña (otro modo de denominar al granito de la Sierra de Guadarrama) de tonos rojizos, combinada con pizarra negra. En Villalvilla, existen un buen número de bodegas subterráneas y la iglesia de San Juan Evangelista. Esta iglesia es, por fuera, un edificio humilde pero, por dentro, es todo un ejemplo del gótico de la zona, como se aprecia en la bóveda de crucería de capilla mayor.

En esta iglesia se conserva una pila bautismal románica y varios retablos: uno románico, con una imagen de Cristo y, el retablo mayor, de estilo barroco que muestra una imagen de San Juan Bautista y, otra de una pequeña Virgen, románica.

Patrimonio arquitectónico aparte, en Villaverde de Montejo, el patrimonio más destacable es la naturaleza. Como a los vecinos de la zona les gusta decir… “¡estamos en la Serrezuela!” frase que pronuncian con absoluto orgullo aunque de forma inmediata afirman que los pueblos de esta zona “son grandes desconocidos”.

El alcalde comenta sobre este asunto que en estos momentos se están realizando unas rutas de cicloturismo, desde Maderuelo hasta Aldeanueva de la Serrezuela, para potenciar los recursos de este rincón tan especial de la provincia pero, continua lamentándose, existe mucho desconocimiento de la zona por parte de los vecinos de Segovia capital que en muchos casos nunca han oído hablar de ellos por estar en “la otra punta de la provincia”, a 100 km.

Fiestas. La actividad cultural, se gestiona en Villaverde de Montejo a través de las asociaciónes ‘Nuevo Futuro’ y ‘Asociación Cultural de Villalvilla de Montejo’. Pese a ser una localidad evidentemente pequeña, tiene una buena actividad cultural y una participación de los vecinos en las diferentes actividades muy importante, sobre todo durante las vacaciones y los fines de semana, gracias a que en el municipio existen muchas ‘casas arregladas’, a las que acuden vecinos de otros lugares como Madrid, para disfrutar del descanso por tener aquí sus segunda residencia. Esta situación hace que, el municipio, en fechas vacacionales, ‘funcione’ como dice su alcalde.

En Villaverde de Montejo se celebran varias fiestas a lo largo del año: San Antonio, en junio; San Roque, en agosto y Santa Cecilia, en noviembre. Como es de imaginar, las más populares, a causa de la climatología y las fechas, son las de San Antonio y San Roque. En Villalvilla, por su parte, celebran la fiesta de San Juan Evangelista eso sí, en el mes de agosto.

Villaverde de Montejo hoy. El alcalde de Villaverde de Montejo desde 2015, Ricardo Hernando Antón (PSOE), recuerda que la población del municipio ha bajado de una manera importante en los últimos años aunque durante los periodos de descanso sigue siendo un pueblo con movimiento. Sobre la carretera que comunica la localidad con la A-1, tras un tiempo en malas condiciones, se arregló. Ahora, las dificultades se centran en la carretera que va desde Villaverde de Montejo hasta Aranda de Duero.

Al preguntar por los viñedos y la producción de vino en la zona, Hernando Antón comenta que aunque pertenecen a la Denominación de Origen Ribera del Duero, en Villaverde de Montejo no existe ninguna bodega abierta al público, solo pequeñas bodegas particulares, escavadas en las laderas, con producción para uso propio. Pero, indica el alcalde, en los últimos tiempos, junto a Villaverde, en Honrubia de la Cuesta, se han plantado un gran número de viñedos y, algunas bodegas de renombre han comprado viñedos por allí… lo que ayuda a pensar que, en un plazo de tiempo que esperan sea breve, se construirá alguna bodega en el pueblo.

Este pequeño pueblo, ubicado en el límite de las provincias de Segovia, Burgos y Soria, también destaca porque, en el tiempo de floración de los Tulipanes Salvajes, es habitual ver flores de este tipo, tanto en el pueblo como en sus alrededores.

Hablando de lo que podemos encontrar en los campos de la zona, Ricardo Hernando destaca su riqueza micológica. En la Serrezuela hay “muchísimas variedades” de setas de todo tipo aunque, dice el alcalde, “la gente solo conoce el Níscalo y la Seta de Cardo”. Sobre las previsiones de gente que en fechas próximas, acudan a recoger setas y hongos, cuando comience la época, espera que la cifra se recupere en relación a lo ocurrido el pasado año, cuando la sequia evitó que la producción de setas fuera importante tanto en Villaverde como en cualquier otro lugar.

El alcalde nos comenta que en Villaverde han acotado los espacios para recoger hongos, con la intención de evitar abusos. En este lugar existen dos momentos diferenciados a la hora de recoger distintos tipos de setas. En primavera, principalmente, vienen desde el País Vasco a recoger Perrochicos o Setas de San Jorge y en otoño, todos los demás.

Para terminar, sobre las obras que se pretenden realizar en los próximos meses, Hernando comenta que, entre otras obras, van a hormigonar algunas calles y, es urgente hacer una intervención en el suministro de agua de Villalvilla porque en verano se han visto obligados a suministrar agua con un camión. El motivo, hace falta cambiar el depósito del agua en la pedanía. Por último hay que marcar y balizar los recorridos de las rutas cicloturistas que se están creando, para que se pueda practicar esta modalidad deportiva que actualmente está en pleno auge. Este programa recibe el nombre de BBT Serrezuela y, está compuesto por 8 o 10 circuitos, desde Maderuelo hasta Aldeanueva de la Serrezuela.

Dónde dormir y comer. Esta pequeña pedanía de Villaverde de Montejo tiene una gran casa rural que, realmente pueden ser dos. La casa rural “El Mirador de Álvaro I y II”, con capacidad para 9 o 18 personas, cuenta con barbacoa, granja, tenis, huerto ecológico, terraza y jardín. Este establecimiento admite animales, tiene acceso a internet y en su interior dispone de chimenea. Esta casa rural es una construcción nueva, realizada con materiales como piedra de la zona, madera de pino y enebro y, ladrillo árabe.En el municipio no existen restaurantes pero, por poner un ejemplo, la localidad de Maderuelo, con una importante estructura turística, se encuentra a solo 15 km.

VILLAVERDE DE MONTEJO EN POCAS PALABRAS

Distancia:
A 100 km de Segovia
Población:
22 habitantes en invierno
Alcalde:
Ricardo Hernando (PSOE)

Patrimonio:
— Iglesia parroquial de Santa Cecilia en Villaverde de Montejo
— Iglesia de San Juan Evangelista en Villalvilla de Montejo
— Naturaleza de La Serrezuela
— Bodegas subterráneas

Fiestas:
En Villaverde de Montejo:
— San Antonio, en junio
— San Roque, en agosto
— Santa Cecilia, en noviembre
En Villalvilla de Montejo:
— San Juan Evangelista, en agosto

Asociaciones:
— Nuevo Futuro
— Asociación Cultural de
Villalvilla

Pedanía:
— Villalvilla de Montejo

Riqueza micológica:

— En primavera y otoño

Floración:
— El tulipán salvaje

Dónde dormir:
Casa rural:
— El Mirador de Álvaro I y II

RECETA

Desde este rincón de la provincia, la encargada de darnos una de sus recetas de cocina es Isabel. Natural de Villaverde de Montejo y siempre vinculada al pueblo aun cuando en los años 70 del pasado siglo se marchó a trabajar a Madrid.

Isabel nos cuenta que, las vacaciones y los fines de semana, siempre acudía a la cita con el pueblo y hoy, cuando por su situación de prejubilada solo trabaja unos días a la semana, todo el tiempo que puede lo pasa en Villaverde de Montejo.

Considera que ella, y todos los que disfrutan de la vida en los pueblos, encuentran la paz y tranquilidad que se necesita para vivir aunque, Isabel insiste en que Madrid también le gusta porque “son cosas distintas. Aquí hago unas cosas y, en Madrid, hago otras”

Cuando preguntamos a Isabel su opinión sobre la despoblación rural, la España Vaciada, nos dice “que le dan ganas de llorar” y que “hago todo lo que puedo por mi pueblo”, cada miembro de su familia se ha hecho una casa para poder estar en Villaverde de Montejo. A Isabel, esta situación le da pena “desde hace mucho tiempo. Desde que a los niños se les llevaron a estudiar a Ayllón y cerraron la escuela…. parece- dice Isabel- que estamos haciendo cosas para que los pueblos queden vacíos.”

Sobre la receta elegida, Isabel se ha basado en los recuerdos de la lumbre baja y los tiempos en los que las despensas tenían solo lo indispensable. Aquellos tiempos en los que no siempre había leche y las patatas, las legumbres y los productos de la matanza eran la base para “todo” en la alimentación. Isabel nos ha ofrecido una receta sencilla tanto en sus ingredientes como en su ejecución: “Las Patatas Viudas”, llamadas en algunos casos “Revolconas” aunque Isabel defiende que no son lo mismo.

Ingredientes: Agua, patatas, sal, ajo, pimentón, aceite y, cuando era posible, unos chicharrones o torreznos de la matanza.

Modo de prepararlo: como no siempre había leche, en vez de desayunar, almorzábamos. Mi madre se levantaba muy pronto y ponía un puchero de barro con agua y un poco de sal al fuego. Añadía las patatas que había pelado y un ajo machacado. Cuando estaba cocido, en una sartén, con un poco de aceite, hacia un “requemo” con ajo y pimentón que añadía al puchero después. Estas patatas no se deshacían con pasapurés, solo se aplastaban un poco con la cuchara. Para terminar, si había torreznos de la matanza, se añadían unos pocos a las patatas. Tras este almuerzo, nos íbamos al colegio cada día. Era lo que había entonces.