Caída de un árbol en la Avenida de Andrés Reguera.
Publicidad

La Agencia Estatal de Meteorología alertaba de la activación de nivel amarillo por viento en la provincia el sábado por la mañana y en la localidad de Cuéllar, el paso de la borrasca también se hizo notar con varios incidentes a lo largo de la jornada.

El Ayuntamiento de la villa ya daba el aviso desde primera hora de la mañana en sus redes sociales,  llamando a la extrema precaución de los vecinos. El riesgo de desprendimientos o caída de ramas en ciertas zonas de peligro obligaba a repetir el aviso que se ha venido reiterando en múltiples ocasiones esta semana. Sin embargo, a primera hora de la tarde llegaban los incidentes al municipio. El viento, con rachas de más de 111 kilómetros por hora, provocó la caída de un gran árbol en la Avenida Andrés Reguera, junto a las Casas de los Maestros; este fue sin duda el hecho que puso en alerta a los vecinos dadas las grandes dimensiones del ejemplar derribado.   Servicios Municipales procedió con rapidez a acordonar la zona y a talar otro árbol contiguo, un espacio al que no dejaron de acercarse curiosos pero sin sobrepasar los límites de la cinta. Al mismo tiempo, ramas de un árbol junto a los establecimientos situados frente al IES Marqués de Lozoya se caían, lo que horas más tarde pasó a confirmarse con la caída de otro árbol contiguo. Ambos se retiraron hacia los márgenes de la carretera para evitar más incidentes.

Servicios Municipales no cesó de trabajar en toda la tarde coordinado con los efectivos de Policía Local; cinco agentes velaron por la seguridad durante toda la tarde y la noche, que se fue complicando con las horas. En otras zonas también hubo caída de ramas, como por ejemplo en el parque contiguo a la iglesia de Santa María de La Cuesta. Según informaba el alcalde a última hora de la tarde, se talaron otros dos árboles de una acera de la Avenida Camilo José Cela para evitar más daños. Los vecinos se iban haciendo eco de más incidentes en los que fue trabajando la Policía Local, como en la zona de Santa Clara, concretamente en el vecindario de Los Rosales; el desprendimiento de tejas obligó a acordonar la calle y el barrio. En la zona noreste de la localidad conocida como la Fuente de la Bola, con extensas partes de vegetación, se procedió a la tala de ramas y al consecuente corte de la circulación. Lo mismo ocurrió en la carretera de Bahabón, donde se tuvo que cortar otro árbol más para evitar incidentes. Los postes de la luz también se convirtieron en factores de riesgo: en la calle Brasil tuvo que sujetarse y afianzarse dicha sujeción.

EL CASTILLO

Lo que más preocupaba al alcalde y el concejal de Urbanismo, que se desplazaron a los puntos estratégicos de los sucesos, fue la zona del Camino de El Alamillo y el ala este del Castillo. Las chapas inestables obligaron a cortar toda esta vía, con vallas que incluso se resistían a mantenerse en pie y desafiaron  a los efectivos de la Policía Local, que tuvieron que usar cinta para sujetarlas entre ellas y a las señales de tráfico cercanas. El peor suceso llegaba a última hora, con la caída de una tapia en los altos del Castillo; su caída parcial dañó dos vehículos estacionados. El jefe de servicios municipales y cuatro operarios procedieron rápidamente a limpiar la zona, a la espera de novedades durante la mañana del domingo, tiempo en que se mantuvo tranquila la localidad sin más incidentes, a la espera de que el viento amainase y pase el temporal.