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Lucas Vaz (@vaz.poetry), autor de ‘Efímera’, en el Ábside de Santiago con su obra. / c.n.
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Tiene 19 años y llegó a Cuéllar, desde Brasil, a los 7. Justo a esa edad empezó su relación con el arte; comenzó copiando libros para mejorar la letra, aprender a escribir, y después ideó sus primeros cuentos. Con 10 años copiaba los versos que más le gustaban y con 11 ya hacía “cosas propias”. Todo aquello se quedaba para sí mismo, no veía la luz, a tal nivel que su madre se enteró de que escribía muy poco antes de que su primer libro haya sido publicado. Confiesa que con 9 años uno de sus cuentos le impulsó a pronunciar “mamá, quiero publicar un libro”. Como un sueño infantil más, llegaría el momento si era preciso.
Y lo ha sido. ‘Efímera’ es un libro muy rápido. Lucas quería publicar y se acercó a una editorial madrileña de autopublicación, Ringo Rango, en este caso. Así, sus versos se compilaron en un trabajo arduo, exhaustivo y muy profundo. Las madrugadas de fiesta pasaron a estar en compañía de la pantalla del ordenador; sin tener en cuenta nada de lo anterior, a raíz de un desamor y de agosto a noviembre elaboró todo el contenido del libro. Dos meses de revisión y mucho trabajo para titular sus obras le llevaron a febrero con un conjunto de versos que tenía que compartir con el resto del mundo. A la editorial le asombró su talento, su rapidez y su intensidad, todo lo que le ha empujado a presentar su obra en Cuéllar hace algunas semanas, ante amigos, familiares y gente que sabe que está ahí, que va a estar, “o que ya no”, porque reconoce que en esta experiencia también ha comprendido de quién se quiere rodear.

Lo que también le ha llevado a escribir así, con un estilo propio que quiere conservar sin dejarse influenciar, han sido autores como Diergo Bergasa (@tucuerpoenverso), César Poetry -con quien mantiene una relación estrecha-, César Brandon -famoso por su paso en Got Talent-, o Saray Alonso. Cumple los requisitos de “cultureta puro” escuchando jazz mientras escribe, pero también le gusta la música urbana, el hip-hop o la música brasileña. El rap no lo quiere comercial; le gustan “las letras cargadas” de Tote King, Chojin, Sharif… poetas de la música y, sobre todo, cultivados, no los que “hacen por hacer, sin carga social”. Y esque no es normal encontrar a un chico de 19 años que ya ha cumplido uno de sus sueños y que este sea publicar sus poemas. Bebe de los museos, de exposiciones, de eventos y recitales reducidos, y los sábados, ahora, se siente a gusto leyendo y empapándose de las artes; “a la juventud le mueven muy pocas cosas”, dice. Reconoce que malos estímulos como las drogas “están causando estragos”, por la facilidad para conseguirlo, por las consecuencias y por la ignorancia de lo que conlleva.

Va a retomar sus estudios y le gustaría algo de comercio o finanzas, y compaginarlo con la poesía. “Dedicarse a las artes es muy complicado”, pero reconoce que quiere dejarlo como hobby, quizá para no perder esa esencia que se va en las cifras de followers o cuando se convierte en un reto de número de lectores, de ventas, y no en sacar lo tienes dentro.
Así, ‘Efímera’ es lo que Lucas ha querido mostrar al mundo desde la portada, que es propia, porque también le apasiona el dibujo aunque lo tenga algo más abandonado. Hojas y maleza que impiden ver por dónde ir en la vida, ojos que observan, relojes que marcan el miedo al paso imparable del tiempo, y un círculo imperfecto, como tantas cosas, dejan ver el título, una sola palabra, ‘Efímera’, como algo pasajero; como la persona que más le movió a escribir. Porque en sus páginas hay “desamor, algo de amor y un poema en recuerdo de Alberto”. Él fue su primer amigo cuando llegó a Cuéllar, y su pérdida, como refleja en los versos, ha sido sentida; solo le pide “nunca te ausentes de mi memoria”. No ha podido acabar de leerlo en público en ninguna de sus presentaciones, y quizá es su manera de “seguir impregnando en cada papel un poquito de tu esencia”, como le dice en sus versos. De su publicación no espera mucho: “Lo hice porque sentía que tenía que hacerlo”; “quería que me llegara a casa y abrir la caja, lo que venga vendrá”, explica. Pero ya tiene fechas para recitales, incluso en la propia editorial, en los institutos de Cuéllar y en otros municipios.

Reconoce que hoy en día es tan fácil como difícil acercarse a la poesía, pero a él le ayuda a descubrir sentimientos que nunca había experimentado, a ver cómo afecta el pasado y cómo puede tornarse el futuro, quién es y quién no. Lucas, con su publicación, ya está despertando el interés por la poesía, también en esa persona que le motivó a escribir, y en mucha más gente. Varios ejemplares han viajado a Brasil y otros están en Librería Goyca y el Papelería El Grillo. ‘Efímera’ es un sueño materializado que se expande, que lejos de ser caduco será duradero, porque Lucas continúa creando; @vaz.poetry ya sigue abriéndose en forma de versos, versando sus sentimientos.