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Ni el frío ni la lluvia incesante aunque fina han parado a los vecinos de Gomezserracín y buena parte de El Carracillo, que han cumplido lo prometido a pesar de los últimos pasos de la Junta de Castilla y León. Aunque esta semana recibían la notificación de la parada de la concentración de sus pinares prevista por los recursos interpuestos, los vecinos mantuvieron la convocatoria y la asistencia ha sido más que notable.

Más de un centenar de personas se citaba junto al cartel de bienvenida de Gomezserracín, punto de partida en el que quisieron hacerse ver con las pancartas y las consignas que no dejaron de escucharse durante la hora y media siguiente. “Queremos pinos, no caminos”, “Queremos pinares, no secarrales”, son solo algunas de esas consignas que, a través de un megáfono, quieren que se escuchen en la comarca pero, sobre todo, en la Junta de Castilla y León. Al ritmon de dulzaina y tamboril, los vecinos emprendieron el camino por las aceras hasta el centro del pueblo.

Plataformas ambientalistas como “Cega, el río que nos une”, se presenciaron en este acto reivindicativo al que se sumó buena parte de la localidad de Gomezserracín. Sus pancartas defendieron el río como un recurso natural que da posibilidad a un Carracillo sostenible, en contra de lo que, según los vecinos, se les propone con la III fase de la recarga del acuífero. Pitos, carracas y su voz fueron sus armas, y llegaron así a la plaza de Los Caños. Junto al Ayuntamiento, los vecinos se juntaron para dar lectura a un manifiesto, no sin antes agradecer por parte de Ana María Acebes -instigadora de este movimiento- la asistencia de tantos vecinos de otros pueblos colindantes que también se ven afectados como Gomezserracín.

Fue una joven vecina la encargada de poner voz a lo que buena parte de El Carracillo opina sobre sus pinares y las medidas que se preven. Quiso aclarar los motivos de la manifestación, que van más allá de la concentración de pinares, los 82 sondeos y las medidas a tomar; quieren defender “lo que es nuestro, conservar el legado de nuestros antepasados, luchar por lo que es justo”. Quieren demostrar que les importa su pueblo y que sus alrededores “crezcan de una forma sostenible para nuestros hijos y nietos”. Habló de la diferencia entre sus acciones “a conciencia”, la conciencia y la conciencia limpia. Defienden que muchos de sus vecinos se ganan la vida “con lo que nos quieren quitar”, y la riqueza ambiental de sus pinares, algo que han tratado de mantener siempre desde la localidad de Gomezserracín. “Somos conscientes de que la concentración de pinares es el paso previo a la tercera fase de recarga de El Carracillo, de que esa recarga afectará negativamente a toda la ribera del Cega, y eso hará morir a cientos de pinos y animales”. “Somos conscientes de que tenemos un acuífero único, con agua de calidad, y lamentablemente sobreexplotado, y somos conscientes de que no queremos ver nuestro entorno y a su gente perjudicada por el beneficio de unos pocos”, exclamó la joven, que solo se vio interrumpida por los vítores y aplausos de sus convecinos.

Se habló de oscurantismo, de desinformación y de sus sentimiento de “utilización” por parte de la Junta de Castilla y León. Aseguran que se les ha “ninguneado” cuando han planteado alegaciones en contra del proyecto presente, y de que se ha “usado la mentira para causar miedo a perder lo que tenemos hasta ahora”. “A conciencia quieren quitarnos nuestras posesiones, porque son nuestras”, aclaró. Por último, hablaron de manifestarse “para manchar su conciencia”; “han actuado sin tener en cuenta el beneficio colectivo”. Aseguran que una y otra vez, “la Junta trabaja siempre por y para los mismo, y sus decisiones están causando mucho malestar”. Por último, hablaron de “conciencia limpia, tranquila”, la que los vecinos de Gomezserracín conservan haber obrado como deben. “Nos manifestamos porque es nuestro defender nuestros recursos naturales, nuestro agua y nuestros pinares, el río Cega, por un Carracillo Sostenible”.

El malestar es palpable entre  los vecinos de todas las edades, pero sobre todo entre los más mayores, que aseguran estar pasando un mal trago al ver cómo lo que han cuidado tantos años como fuente de riqueza y vida, ahora va a ser utilizado en beneficio de unos pocos, las grandes empresas hortofrutícolas, y siempre en detrimento del pequeño agricultor. Además, conscientes del estrés hídrico al que se va a someter a los pinos, temen que se pasen, más pronto de lo que creen, de un mar de pinares a un mar de arenales.

Además, acusan a la Junta de Castilla y León de estar manipulada por la Comunidad de Regantes, que según los vecinos organizado un encuentro entre las partes e ITACYL “en dos días” para dar explicaciones, mientras que los propios vecinos llevan meses pidiendo que se produzcan esos encuentros informativos.

Más allá de los pinares y el río, las medidas acrecentarán el mal de la despoblación

“Carracillo significa camino de cielo; ¡cuidado! porque algunos nos empujan a la boca del infierno”. Así comenzó la lectura del poeta Ignacio Sanz, de lastras de Cuéllar, que conmovió a los presentes, porque la concentración en la plaza de Los Caños fue ejemplo de unión de un pueblo, una comarca en torno a un río, que usa a las personas como el motivo para preservar su tierra. Apeló al paso del ser humano por esta tierra: “estamos aquí de tránsito, y tenemos el deber de entregársela a las generaciones venideras como la hemos recibido”, comentó. Prosiguió con metáforas llenas de significad: “Cuando la tierra es explotada de manera extrema, lo más probable es que acabe sometida al estrés, y del estrés al infarto no hay más que un paso, y una tierra infartada es una tierra muerta.

«La riqueza no se consigue estresando a la tierra; queremos bienestar social, arraigo de la gente con su entorno»

En España hay varias comarcas infartadas, que no sea El Carracillo una más”. Sanz habló de un río “maravilloso en cuya cuenca crece el mar de pinares”, de la escasez  de agua, la codicia y la mala praxis que provoca, al contrario de lo que predican, desarraigo, pobreza y despoblación. “Ciertos hortelanos modernos, aprovechando las magníficas potencialidades, tiran de la teta de la tierra hasta dejarla exhausta”, recitó. Aplausos, poemas de Benedetti y una jota castellana sirvieron para poner de manifiesto la naturaleza que defienden.