Una especie perseguida y casi extinguida

La creación del Refugio Nacional de Caza de Gredos, en 1905, libró a esta subespecie de la extinción a la que parecía abocada

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“La cabra montés soporta una larga y penosa historia a sus espaldas, una historia de persecución, extinción y resurrección”, afirma Juan Antonio Rodríguez Llano, autor del libro ‘Sierra de Guadarrama. Flora y fauna’.

Este autor recuerda que la cabra montés ha sido históricamente una pieza de caza muy codiciada, primero por su carne y después por la hermosa cornamenta de los machos. Parece ser que era el herbívoro mejor representado en las montañas peninsulares, desde Galicia a los Pirineos y desde el Sistema Central a las cordilleras andaluzas y levantinas. Sin embargo, su declive se aceleró con el paso de los siglos. En torno al año 1800 desapareció de la Sierra de Guadarrama, y poco después ocurrió en otros territorios, hasta que, en 1905, apenas quedaba una docena de cabras en la Sierra de Gredos, que fueron protegidas mediante la creación del Refugio Nacional de Caza. “Este acontecimiento libró a esta subespecie de la extinción”, defiende Rodríguez Llano.

Tras la creación del refugio de Gredos, aconteció el milagro y comenzó la recuperación de la subespecie. En la actualidad, más de 6.000 cabras se distribuyen por ese macizo, habiendo servido para reintroducciones en otras zonas.