Una cofradía de 429 años

La cofradía de las Cinco Llagas fue creada en el año 1584, en torno a una gran expectación, inicialmente formada por vecinos de Valseca, Encinillas, Roda de Eresma, Lobones y la extinguida Pedrazuela.

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Valseca tiene un verdadero tesoro testamental, en forma de legajos y documentos antiguos, en su archivo parroquial, muy bien conservado y clasificado, en la nueva Casa Parroquial; custodiado y ordenado, por el párroco local, Isidro Marazuela. Muchos, historiadores e investigadores, consideran, los libros y pergaminos de las parroquias, los archivos mejor conservados en el tiempo, en contra de lo que sucede en muchos Ayuntamientos, donde con el paso de los años, y transformaciones en los Consistorios, en muchos casos, se ha ido deteriorando su cuidado y custodia.

En ese archivo parroquial, que mima con esmero Marazuela, rebosa la curiosidad en múltiples de los clasificados, tomos muchos de ellos, forrados en piel de cabra, bordados en hilo, que hacen que esas hojas de papel manuscritas, y de un color ahora amarillo un tanto expresivo, delaten la curiosidad de quien los mira, con la mayor de las intrigas.

De esas filas de libros, extraemos uno de los tomos, coincidiendo con la festividad de la Semana Santa. Se trata de un pergamino, de los más antiguos: el de la Cofradía de las Cinco Llagas (año 1584). Una de las primeras obras pías, creadas en el municipio, a raíz del siglo XVI, y que tiene continuidad en nuestros días, con los lógicos cambios y transformaciones en el tiempo.

El historiador Teodoro García, en su interesante libro “Valseca de Boones(1992)”, enumera un total de siete instituciones religiosas en la localidad, en el siglo XVIII, creadas desde el espíritu cristiano y humanitario: la Cofradía de las Cinco Llagas, la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, la Cofradía de San Roque, Devoción al Santísimo, Devoción de Ánimas, Devoción de San José y Devoción de Nuestra Señora de San Andrés.

La Cofradía de las Cinco Llagas es la pionera de todas ellas, creada, desde un espíritu cristiano, “casi medieval, cuyas costumbres y formas de vida se palpan en el ambiente que rezuma su redacción, con una credibilidad y sacrificio, rayando con el fanatismo”, explica García en su publicación.

El autor nos pone en antecedentes de la creación de la misma, fundada el día 3 de abril de 1584 en la ermita de El Humilladero. El estudio señala que no hay duda de que la fundación de esta institución “causó gran expectación, no solo en la población, sino en los poblados limítrofes”. Todo ello, teniendo en cuenta, que a las reuniónes previas, y a los posteriores cabildos generales, no sólo asistían vecinos de Valseca de Boones, sino también de Roda de Eresma, Encinillas, Lobones y Pedrazuela, según consta en las actas.

El libro en cuestión, que supuso “todo un avance progresista en la época”, conserva las reglas en un formato con pergamino, en el que aparecen dos dibujos en color en las que aparecen las insignias de la cofradía. Por un lado, un escudo rudimentario en cuyo interior figuran cinco llagas sangrantes, “gotas fluidas, rojas y abundantes”, describe Teodoro García; y la otra cara, una cruz leñosa, “en color verde, representando el árbol de la vida”.

El documento consta de 38 capítulos, manuscritos en castellano antiguo, y con muchas abreviaturas. De los libros de cuentas de las Cinco Llagas, el escritor Teodoro García extrae jugosas pinceladas de su organización. El autor destaca, que en la primera tabla, constan 83 hermanos, entre casados, mozos y forasteros, teniendo la ermita del Humilladero, como el sitio representativo de la misma, “es el punto de llegada de todas las procesiones y rogativas”, precisa. En la ermita “existía un crucifijo pequeño, y las primeras adquisiciones fueron bancos y túnicas para el Jueves Santo”, detalla. De ellos, se mantiene hasta nuestros días el crucifijo pequeño, y unos bancos de madera de forma muy singular. En contra, actualmente, ya no procesionan los cofrades con túnicas.

Existía la costumbre, de repartir vino y pan entre los cofrades, “y algunas veces, quesos, vinos y obleas, detalla la investigación.

A modo cronológico, el día 8 de abril de 1597, se instituyó la Fiesta de la Santa Cruz, el día 3 de mayo, con misa y procesión. El 4 de mayo de 1652, se acordó comprar una imagen del Cristo Resucitado, pagado con donativos. El día, 3 de mayo de 1657, se acordó en el cabildo, que cada hermano aportara cuatro cargas de piedra, al objeto de ampliar la ermita del Humilladero, y a la vez, se compra un retablo nuevo.

Una de las más recientes clausulas agregadas, fue la de 1915, en la que se incluyen ofrendas para la iglesia y para los hermanos difuntos, durante, “el Domingo de Lázaro, el día de la Cruz de Mayo y el Día de Santa Bárbara”, quedando adaptadas a la vida de la época en la localidad.

Los cabildos, eran muy respetados, y se celebraban a las ocho de la mañana, del domingo de Lázaro, y el resto a las cinco de la tarde, en la ermita. Hoy en día, cuando se cumplen 429 años desde su fundación, integran la misma, alrededor de cuarenta cofrades, un índice que ha ido disminuyendo sobre todo en la última década, en torno a otra sociedad, otro momento, pero con la misma esencia religiosa perdurable, en el tiempo. Tienen los valsequeños en esta institución su encuentro con la fe, la tradición y cultura religiosa.