Muchos peatones y cicloturistas han “aprovechado” la pandemia para conocer la vía verde./KAMARERO

En marzo de 2019 concluía la última fase de la Vía Verde Valle del Eresma (Segovia-Fuente de Santa Cruz), que discurre por la antigua vía de tren de Segovia a Medina del Campo, hasta el límite con la provincia de Valladolid. Casi dos años después, se ha convertido en una verdadera vía de escape en tiempos de pandemia, como alternativa de ocio al aire libre.

Aunque a lo largo del año pasado no se han podido llevar a cabo marchas organizadas por clubes deportivos, asociaciones y otras entidades, debido a la crisis del coronavirus, son numerosos los ciudadanos que a pie o en bicicleta han transitado por un camino natural que pasa por Segovia, Valverde del Majano, Hontanares de Eresma, Los Huertos, Armuña, Yanguas de Eresma, Armuña, Ortigosa de Pestaño, Santa María la Real de Nieva, Nieva, Nava de la Asunción, Coca y Fuente de Santa Cruz, y por Fuente Olmedo, Aguasal y Olmedo, ya en la provincia de Valladolid.

Es el Consorcio Vía Verde Valle del Eresma, integrado por el Ayuntamiento de Segovia y las diputaciones provinciales de Segovia y Valladolid, la entidad que gestiona y mantiene esta vía. Durante 2020 se realizaron trabajos extraordinarios de saneamiento del manantial en la zona de Yanguas de Eresma y ordinarios de desbroce mecánico de márgenes y de cunetas, y de recebo de zonas deterioradas por las lluvias. Además, se gestionaron los correspondientes permisos para la Asociación Terractua Ambientalistas de Segovia, para la plantación, por parte de este colectivo, de arbolado en la vía verde, en el término municipal de Nava de la Asunción. Se plantaron 252 unidades, 126 a cada lado, en un tramo aproximado de un kilómetro, a la altura del 49 de la vía, en paralelo a la carretera SG-P-3432, entre los municipios de Nava de la Asunción y Coca.

Otra de las funciones del Consorcio es promocionar esta vía como un proyecto que ofrece al usuario nuevas posibilidades de ocio y una forma de turismo alternativa y respetuosa con el entorno, educación ambiental e interpretación de la naturaleza, además de brindar una herramienta para el ejercicio de actividades educativas y culturales que ayudan a una mayor integración y mejor conocimiento del entorno. La vía verde favorece igualmente la conservación del patrimonio cultural y tradicional, dotando de nuevas funcionalidades a infraestructuras abandonadas.

De cara al presente año, está previsto reponer el alumbrado del túnel de Perogordo, y además de acometer los trabajos ordinarios de mantenimiento y conservación de la vía, está previsto realizar la mejora de un tramo mediante labores extraordinarias de recebo para subsanar el desgaste por el uso de la vía.

71 kilómetros para disfrutar

La Vía Verde Valle del Eresma está construida sobre un antiguo trazado ferroviario utilizado desde 1884 hasta 1993. Este recurso natural tiene como finalidad contribuir a potenciar la oferta turística de los 71 kilómetros por los que discurre, que unen la capital segoviana con el municipio vallisoletano de Aguasal.

La empresa Tragsa fue la encargada de ejecutar el proyecto en su totalidad, dividido en tres fases, con un presupuesto que superó los 2.300.000 euros, financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. La primera de esas fases abarcó desde el puente metálico sobre el arroyo Tejadilla (en el barrio de la Fuentecilla-Puente de Hierro) y la estación de Yanguas de Eresma; la segunda une ese punto con Nava de la Asunción, y la tercera y última comprende el tramo entre Nava y Aguasal (Valladolid).

Se han recuperado distintos elementos del patrimonio, entre los que destacan los antiguos puentes de hierro de la vía. El primero, el localizado en Yanguas sobre el río Eresma, de 75 metros de longitud, y el segundo el que cruza el río Voltoya ya en Coca, una infraestructura del año 1900, de 28 metros de altura, ambas preparadas para el paso de peatones y ciclistas.