La Cañada Real Soriana Occidental pasa por la provincia en un trazado cercano a las carretera nacional 110. /KAMARERO
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El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el marco del desarrollo del Banco de datos de la Naturaleza, planteó a las comunidades autónomas el año pasado la necesidad de contar una capa cartográfica que recogiera la Red General de Vías Pecuarias del Estado. Estos trabajos se realizan en paralelo con los que, dos años atrás, la Junta de Castilla y León presentó para el establecimiento de la Red Nacional de Vías Pecuarias, cuya creación prevé la propia Ley 3/1995, de 23 de marzo, de Vías Pecuarias.

La Red General de Vías Pecuarias se plasmará en la obtención de una capa cartográfica que, utilizando las modernas tecnologías de Sistemas de Información Geográfica (SIG), podrá ser consultada, una vez ultimada, por los ciudadanos además de por las administraciones. La Junta pretende que el trabajo que supone para los técnicos SIGMENA representar gráficamente los más de 32.000 kilómetros de vías pecuarias que aporta Castilla y León al montante nacional, no sólo sirva para su consulta, sino que además se traslade al Catastro y al Registro de la Propiedad, para que estos bienes públicos se recojan de la manera más fidedigna posible en estos registros.

La provincia de Segovia es rica en presencia de vías pecuarias, siendo atravesada por tres cañadas reales. La Cañada Real Leonesa Oriental transita por lugares como Coca, Villacastín y Campo Azálvaro. Por otra parte, la Cañada Real Segoviana recorre zonas como Honrubia de la Cuesta, Cerezo de Abajo o Fresno de la Fuente. Por último, la Cañada Real Soriana Occidental pasan por la provincia en un trazado cercano a la carretera nacional 110, a través de términos como Riaza, Navafría y Otero de Herreros.

Según datos de la Consejería de Medio Ambiente, en la provincia de Segovia existen 688,6 kilómetros de cañadas, 725,12 de cordeles, 556,46 de veredas y 419,66 de coladas. Del mismo modo, están inventariadas 63,29 hectáreas de descansaderos y 170,59 de parcelas dedicadas a majadas.

La nueva red no solo supondría su mejor definición y defensa, sino también, la de las fincas limítrofes con vías pecuarias. Por cada kilómetro de vía pecuaria, se estima que hay 20 colindancias, lo que equivale a más de 600.000 parcelas en Castilla y León.

Por otra parte, la Junta ha efectuado ya su propuesta al Ministerio para la inclusión en la Red Nacional de Vías Pecuarias, prevista por la Ley, de los trazados de las cañadas reales que atraviesan el territorio de la Comunidad. En esta red, que constituye una parte de las vías pecuarias de la Red General, se integran aquellas cuyo itinerario discurre entre dos o más comunidades autónomas, así como las que sirven de enlace para los desplazamientos ganaderos de carácter interfronterizo.

La previsión es dotar a las vías que constituyen esta red de una mayor protección y atención por parte de los organismos competentes. El Ministerio, con las aportaciones de la Junta de Castilla y León y de otras administraciones autonómicas, está trabajando en la norma destinada a identificar las vías pecuarias de la Red Nacional y a garantizar su protección y una gestión racional.

Las vías pecuarias existen desde tiempo inmemorial en los países mediterráneos y en las islas británicas como medios para desplazar el ganado a los lugares más favorables en función del clima y la disponibilidad de pastos a lo largo de los cambios estacionales. Pero donde tuvieron una importancia capital, que llegó a determinar el día a día de sus gentes durante cientos de años, fue en España. Los primeros documentos que hablan de la existencia del Honrado Concejo de la Mesta datan de 1.273 y atribuyen a Alfonso X su creación. Hasta mediados del siglo XIX, cuando la ganadería trashumante, que ya se encontraba muy restringida en relación a la Edad Media, entró en franca recesión, llegó al punto de haber desaparecido prácticamente.