Una mirada actual al fenómeno gabarrero

Saiz Garrido publica ‘Los gabarreros de El Espinar’, edición ampliada del icónico libro del mismo título, que propició una revolución

“Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”. Juan Andrés Saiz Garrido saca a relucir la vieja frase de Antonio Machado cuando se le pregunta por qué ha tardado tanto tiempo en volver a editar ‘Los gabarreros de El Espinar’, un libro lanzado en 1996 de fulgurante éxito, agotado poco después.

En las más de dos décadas transcurridas desde entonces surgieron diversas iniciativas para reeditar la obra. Pero “me daba vértigo revisar y actualizar”, reconoce Saiz Garrido. Hasta que comprendió que debía hacerlo, principalmente porque en estos 22 años “ha cambiado todo”. Se refiere a la relación entre El Espinar con la gabarrería. “En 1996 —explica— el oficio de los gabarreros era desconocido por muchos; hoy es una de las señas de identidad de El Espinar”.

Hasta hace no mucho, pocos diccionarios recogían ‘gabarrero’ como ‘voz autóctona de la Sierra de Guadarrama’, entendiendo que hacía referencia a aquellos que bajaban leña del monte a lomos de caballerías. Pues bien, de ese gabarrero ‘residual’, como salido de siglos oscuros, se ha pasado, en un tiempo récord, a que El Espinar se haya convertido en ‘la capital universal’ del fenómeno gabarrero actual. “Yo empecé a escribir de un oficio, y me encontré con una cultura”, sostiene Saiz Garrido.

Sin él pretenderlo, lo cierto es que su libro primigenio sobre los gabarreros marcó un antes y un después. “Fue un catalizador —sostiene—; revolvió las entradas dormidas de la memoria histórica de este pueblo en relación con su monte”.

La nueva edición de ‘Los gabarreros de El Espinar’ es muy diferente a la primera. De inicio, lo ha publicado una editorial, ‘Alma Gabarrera’ —del propio Saiz Garrido— que pretende lanzar más obras relacionadas con la gabarrería. La edición actual ha sido sumamente cuidada, en todos los sentidos (“quiero que este libro envejezca dignamente”, dice su autor). Y, en cuanto a su contenido, es mucho más amplio que el primero. “Creo que se habrá ampliado el primero un tercio”, estima Saiz Garrido.

En sus páginas, el autor ha querido, consiguiéndolo, recopilar artículos que muestren la evolución del fenómeno gabarrero en estos 22 años.

Una pregunta resulta obligada hacerle a Saiz Garrido, la de hacia dónde va la gabarrería. “Irá hacia donde quieran sus protagonistas”, afirma. “Es muy difícil mantener una fiesta en el mes de marzo, con el tiempo crudo que hace, pero si se ha mantenido es porque está en las raíces profundas de este pueblo”, recalca el autor, para el que lo más importante no es la fiesta en sí sino “la pervivencia del sentimiento de un pueblo unido a su monte”.