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Son muchos los municipios de los alrededores que poco a poco van anunciando la suspensión de las primeras fiestas del verano, y entre los vecinos de Cuéllar sigue la incógnita de si podrán celebrarse o no las fiestas en honor a Nuestra Señora del Rosario. Con fecha en la última semana de agosto y parte de septiembre, se abre un espacio que puede dar algo de margen, pero aún no hay nada decidido.

Fue el grupo municipal del Partido Popular el que se interesó en el pasado pleno por el estado de las contrataciones de las fiestas actualmente y por las decisiones que el Gobierno local tiene pensado llevar a cabo. Concretamente fue el concejal Javier Hernanz quien realizó las cuestiones sobre las partidas para fiestas, “las intenciones del gobierno” y si había algún contrato firmado. El alcalde de la localidad, Carlos Fraile, comentó con claridad que la decisión final no está tomada; pidió paciencia hasta ver cómo evolucionan los nuevos escenarios ante la pandemia, y volvió a apelar a la prudencia antes de tomar decisiones que tienen que nacer “del consenso y la escucha a todos los agentes”. Como ya explicó ante la cancelación de los San Fermines de 2020, el alcalde habla de las fiestas cuellaranas como un evento que va bastante más allá de la propia ilusión y el sentimiento: un motivo más para su celebración es la actividad económica que genera en comercios, establecimientos e industria. Para ellos, la celebración de las fiestas “supone un plus” y “hay que intentar hacer algo”. “Con todo el respeto, las de Cuéllar no son unas fiestas más y desde el punto de vista económico, tenemos que tener paciencia”, comentó Fraile en la sesión de pleno telemática. Habló de darse mayo como margen hasta ejecutar la decisión consensuada.

Por su parte, el concejal Hernanz, desde el PP, mostró su acuerdo ante la prórroga de un mes para saber si habrá fiestas de Cuéllar 2020, aunque las previsiones a nivel nacional para poder celebrar eventos algo más masificados se prolonga en el tiempo hasta pasado el verano, como recordó. Añadió la dificultad de controlar el volumen de asistentes a un encierro con las características del de Cuéllar, que sería más fácil en la Plaza de Toros pero no en actividades esenciales de las fiestas como el primero.

LOS CONTRATOS

Otro de los temas tratados tras la pregunta del PP en el pleno fue el estado de las contrataciones. Apenas una semana antes de que comenzará la crisis del Covid-19, el Ayuntamiento presentó un potente cartel de ganaderías que auguraban unos festejos taurinos envidiables en la villa. La crisis y el Estado de Alarma dejaron en el aire todo, también la ilusión de los más taurinos de Cuéllar. El alcalde ha explicado que no hay contratos firmados, tan solo el de los rejones del lunes, pero será renegociable. No existen más firmas, tan solo contratos apalabrados y un pago de kilometraje a él mismo por los traslados a las propias ganaderías, único desembolso sobre los festejos hasta ahora. Solo el tiempo y la evolución decidirán si los cuellaranos van “a por ellos”. 

La esperanza de tiempos mejores


A pesar de que todo esté en el aire, los cuellaranos mantienen viva la esperanza. Hace ya muchas jornadas, en las peores de esta crisis, algunos sacaron un símbolo de esperanza al balcón; más allá de los arcoíris, para los cuellaranos, el pañuelo rojo expresa el sentimiento de alegría que viven una vez al año. Esperando podérselo atar al cuello, pasan los días en los balcones.