El inminente derribo de presas o azudes continúa manteniendo en alerta a los vecinos de Nava de la Asunción y Moraleja de Coca, de los que unos 380 han plasmado su firma en contra del derribo de las presas en los escritos remitidos tanto al Ayuntamiento de Nava como a la Confederación Hidrográfica del Duero. Una situación que, ha derivado en que ayer un grupo de vecinos interceptará el paso de la máquina que iba camino del lugar de la presa Grande para proceder a su derribo.

La máquina ha quedado paralizada de momento y los vecinos se muestran expectantes ante el posible derribo, aún así albergan esperanza de que antes sean recibidos por las instituciones a las que han pedido audiencia para exponer sus argumentos.

Por parte del Ayuntamiento de Moraleja de Coca ya se iniciaron acciones para evitar su derribo solicitando a la CHD la concesión administrativa de la presa Grande o de Mesa del rio Voltoya al encontrarse en su término municipal. En el escrito el alcalde de esta Entidad Menor perteneciente al Ayuntamiento de Nava de la Asunción, Juan José Sobrino Muñoz, alega que esta presa tiene una relevancia histórica al contar con más de un siglo desde su construcción por lo que se encuentra perfectamente integrada en su entorno por el ecosistema creado, donde, según señalan, han establecido su hábitat diferentes especies como la nutria. Por tanto, entienden que “el derribo causaría un daño medioambiental notablemente mayor a los potenciales beneficios”. También exponen que este azud representa un sentimiento colectivo al haber sido zona de baño y de recreo compartidos por los vecinos de Moraleja y Nava de la Asunción. Razones por las que piden la concesión administrativa de la presa “previa negociación de las condiciones con la propia CHD a los efectos de garantizar la conservación y mantenimiento de la infraestructura”.

Por otro lado la asociación Terractua medioambientalista segoviana ha remitido el pasado 2 de agosto una petición tanto al alcalde de Nava de la Asunción, como a la CHD, requiriendo audiencia para tratar el problema y exponer los argumentos en contra del derribo de la presa, que afecta al microclima creado en torno a ella. “Donde hay una fauna, flora diversa y exclusiva creada por la existencia de dicha presa y por los años transcurridos desde su formación, Igualmente -continúan diciendo- contiene un valor sentimental por lo era la presa en su momento” explican.

Desde Terractua también comentan que, aunque se nuestra sintonía con las acciones que la UE y los Estados miembros llevan a cabo en materia de restauración de ríos, encaminadas a su naturalización y a favorecer la continuidad fluvial para hacer frente a los efectos del cambio climático, se cuestionan si el efecto positivo perseguido por la CHD del derribo de las dos presas, “Presa Grande o de Mesa” y la “Presa Pequeña o de García Segovia” del río Voltoya, “será o no beneficioso para el río de verdad o como creemos, estamos ante una excepción que requiere de la realización de una valoración integral de la situación de las estructuras y su entorno natural”.

Al tiempo, que señalan que este tipo de actuaciones debería n contar con el estudio de impacto ecológico que puede producir su derribo.