Claudio García da el pregón desde el balcón del ayuntamiento.
Claudio García da el pregón desde el balcón del ayuntamiento.

“Es mi pueblo y no quiero que desaparezca”, proclamaba el viernes el empresario natural de La Matilla, Claudio García en el pregón con el que se inauguró esta edición de las fiestas de la localidad. García aprovechó la oportunidad para, desde el balcón del Ayuntamiento, pedir a sus vecinos y a los visitantes que se planteen la vida en el pueblo. “Hoy en día”, argumentó, “existen medios” para hacerlo, señalando la posibilidad de trabajar desde el domicilio o de comunicarse a través de las nuevas tecnologías.

Además, reforzó su argumento con un bonito recuerdo de su niñez y adolescencia, que pasó en el pueblo durante la década de los 40. “Teníamos un solo maestro para todo el pueblo y, en cuanto cumplías 13 o 14 años, dejabas de ser un niño y pasabas a la madurez. Relató con cariño sus primeros empleos como pastor, admitiendo que el cuidado de las ovejas era algo que le gustaba mucho.

También tuvo ocasión de acordase de los buenos ratos que hacían de contrapeso a la carestía de la vida. “No había agua corriente en el pueblo y teníamos que ir a la Fuente del Caño o a la Nava a por ella”, contó, “pero lo pasábamos muy bien porque allí nos encontrábamos con los chicos de los otros pueblos y hacíamos la tertulia”.

Fin de semana grande

Con este emotivo discurso dio comienzo la primera noche del fin de semana grande de las fiestas de la localidad. Desde el pasado 5 de agosto, se venían celebrando diversos actos y actividades que sirvieron de aperitivo, pero, el viernes por la noche, se descorcharon finalmente las celebraciones y se dio rienda suelta al jolgorio. A eso de las 18.30 una gran regata de cerveza puso a tono a los que andaban algo oxidados tras dos años de abstinencia de celebraciones y, tras el pregón, comenzó la velada.

Antes de la verbena, se repartieron platos repletos de huevos fritos con distintos acompañamientos y vasos de chocolate. Incluso hubo una gran cata de limonada. Poco después de medianoche, la charanga ‘Alegría’ se encargó de ir levantando el ambiente y preparando a muchos de los presentes para una verbena que comenzó, según lo previsto, a las tres de la mañana.

Ayer sábado, el programa se compaginó con la presente edición del Matirock, que trajo a la localidad a artistas urbanos de primera línea nacional, como Zetazen o Sule B. Hoy, la fiesta prosigue más comida y el campeonato de mus, exclusivo para socios. Después, saldrán los cabezones y los dulzaineros y, a la noche, una nueva verbena-bingo reinará en el pueblo hasta que el cuerpo aguante.