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Raza, una perra eco-detectora, junto con José Aguilera, presidente del Colectivo Azálvaro. /E.A.

La ong Colectivo Azálvaro es una entidad comprometida con la preservación de la biodiversidad. Singularmente, se centra en frenar la mortalidad masiva que provocan los tendidos eléctricos en las aves. Es por esto, por lo que se ha embarcado en un ambicioso proyecto: la creación de una patrulla canina especializada en el rastreo de aves fallecidas y heridas en tendidos eléctricos, ya sea por colisión o electrocución.

Es una iniciativa que fortalece al actual proyecto ‘La conservación de la avifauna protegida frente a los tendidos eléctricos’, en la provincia de Segovia. Este proyecto se enmara dentro de la ‘Convocatoria de Medioambiente y Desarrollo Sostenible 2021’, con el apoyo de CaixaBank, a través de la Fundación Caja Segovia. Cuenta, a su vez, con el apoyo de la compañía Trixie España y la clínica veterinaria El Espinar, la entidad Sniper Nose Conservation para el entrenamiento de perros eco-detectores, junto con el Hospital Clínico Veterinario Complutense de Madrid y la Plataforma SOS Tendidos, entre otros.

PACBA, acrónimo utilizado para denominar a la Patrulla Canina de Búsqueda de Avifauna que radicará en la localidad segoviana de El Espinar, tendrá como misión rastrear líneas eléctricas para detectar aquellos puntos negros en los que se debe actuar para frenar este grave problema.

Los perros de búsqueda o ecodetectores se han revelado como un instrumento esencial para atajar graves problemas ambientales, empleados en trabajos o proyectos de investigación relacionados con la conservación de la naturaleza, fauna y flora silvestre, venenos, furtivismo, etc. En la actualidad, están comenzando a utilizarse también para rastrear líneas eléctricas. Los perros eco-detectores bien entrenados tienen una gran capacidad de trabajo y detección gracias a su agudo olfato. De esta manera, multiplican la eficacia de las acciones de búsqueda de aves muertas o heridas.

En España, las estimaciones más conservadoras cifran entre 200.000 y 300.000 las aves que mueren al año en líneas eléctricas, bien sea por electrocución o por colisión. Entre ellas, se ven especialmente afectadas las aves rapaces protegidas, como el águila imperial, el águila de Bonelli o el milano real, que mueren por centenares.

Bajo el lema ‘Raza quiere convertirse en perro eco-detector’, hacen un llamamiento para contribuir a esta novedosa iniciativa. El objetivo principal es el de recaudar 3.500 euros que permitirían asegurar el lanzamiento de la patrulla y su actividad durante el primer año de funcionamiento.