Francisco Rodríguez Adrados falleció a los 98 años de edad. /EFE
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Turégano siente el fallecimiento de Francisco Rodríguez Adrados, que se produjo este martes, a los 98 años de edad. El filólogo y académico siempre estuvo muy unido a la villa episcopal desde su nacimiento, ya que su madre y sus abuelos eran tureganenses, y siempre ha tenido a la localidad segoviana como su segunda residencia.

Hace unos años, El Adelantado se hacía eco de una iniciativa organizada en Turégano, donde los vecinos recogieron firmas para dedicar una calle a este ilustre lingüista, que ocupaba la letra D de la Real Academia Española (RAE). “Francisco Rodríguez Adrados, una calle más que merecida”. Así comenzaba el escrito que los vecinos de Turégano repartieron por varios puntos del municipio para recoger firmas en favor del homenaje que querían rendirle.

“Es difícil hablar de los méritos de Francisco Rodríguez Adrados, no solo porque son importantes, sino sobre todo porque son casi innumerables. Nacido en Salamanca en 1922, de madre y abuelos tureganenses, ha tenido siempre a nuestro pueblo como segunda residencia, desde que empezó a pasar entre nosotros los veranos de su infancia”, explicaba el entonces y actual alcalde de Turégano, Juan Montes.

El Ayuntamiento siempre ha considerado positiva la idea de poner el nombre de este filólogo a una calle de Turégano, aunque nunca ha querido que sea una imposición, sino algo de común acuerdo, por eso valoró la recogida de firmas popular.

La idea era que Rodríguez Adrados pudiera recibir una señal de respeto de sus vecinos en vida, aunque eso ya no será posible. “Es un privilegio que tengamos –comentaba hace años el alcalde– entre nosotros una figura intelectual de tal nivel. Don Francisco Rodríguez Adrados ha citado siempre a Turégano con elogios y mucho cariño en artículos, entrevistas y conferencias. El dedicarle una calle en su honor sería un merecido homenaje a su figura nacional e internacional”.