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La localidad se encuentra inmersa en unos días anómalos y llenos de melancolía que ayer, “sábado de toros”, quedaron más patentes que en cualquier otro momento. La plaza vacía a las 19.30 horas, momento en que se hubiera producido el pregón y posterior estallido de emociones, mostró la más cruda realidad de un Cuéllar sin fiestas. Las fuerzas de seguridad velaron en la plaza por que no se produjeran aglomeraciones o concentraciones de personas que pusieran en riesgo la salud de todos. Sin embargo, solo algunos cuellaranos se juntaron en la plaza con bastante control y con ánimo de rememorar el que hubiera sido el momento más emocionante del año. Protección Civil y Policía Local vigilaron la zona sin mayor intervención.

Mientras, en otras zonas de la localidad y en los bares se reunieron grupos controlados que, en la medida de lo posible, quisieron recordar el sábado de toros y celebrar este día especial aunque coartado. La tónica general, aunque festiva fue bastante controlada. Grupos de jóvenes se ataviaron las camisetas de su peña, petos y pañuelos rojos para honrar el “sábado de toros”. A pesar de todo, los locales guardaron todas las medidas de seguridad y a la 1.00 horas cerraron sus puertas, como manda la ley actualmente.

Ayer domingo, el ambiente enrarecido volvió a adueñarse de la localidad. Sí hubo algunos vecinos que quisieron acercarse ea los corrales del río Cega, de donde deberían haber salido las reses de Cebada Gago, tan esperadas este año. Las puertas de los corrales no se han abierto este 2020; los cánticos de “A por ellos” no se han oído, aunque sí se han repartido los bollos y el aguardiente entre los pocos presentes. Policía Local ha vigilado el momento, marcado por el intenso frío de una mañana de “domingo de toros sin toros”.

La localidad afrontaba así el que hubiera sido el día del primer encierro, y encara el resto de una semana en la que el silencio se ha adueñado de todos los rincones. Los pañuelos rojos se encuentran colgados en numerosos balcones de la villa, muestra de lo que no se puede celebrar y del sentimiento que los cuellaranos están reprimiendo. Todos han comenzado la cuenta atrás para 2021, cuando esperan poder disfrutar el doble de la esencia que marca el comienzo de su año.n