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Salida hacia la carretera de Valladolid. / EL ADELANTADO

La villa continúa adaptándose a las nuevas normas de velocidad impuestas en todos los municipios del país, mientras el concejal de Tráfico anuncia que la llegada de los nuevos limitadores de velocidad es muy próxima. No hay una fecha concreta, pero sí se espera que sea durante este mes o como máximo, en junio cuando se materialice la llegada. Estos reductores de velocidad se van a instalar en puntos estratégicos en los que los vehículos alcanzan más velocidad de la recomendada y de la permitida. “Instalaremos los limitadores en la calle Peñafiel, calle Puerto Rico y plaza de San Andrés”, comenta el edil.

El cuarto de los limitadores estaba destinado a otro punto conflictivo, la curva de la plaza de El Salvador, pero culminadas las obras en la contigua plaza de La Cruz y con reordenación del tráfico rodado, el concejal reconoce que el tráfico “está funcionando muy bien, la cuestión de la entrada a la Travesía”; esta curva previa era el lugar elegido para ubicar un limitador y acabar con las velocidades excesivas que hasta el cambio de circulación se estaban dando en la vía.

Así, dicho limitador se reubicará en la salida hacia la carretera de Valladolid. Concretamente se pretende colocar antes del desdoble hacia la carretera de Olmedo, pasado el taller de ballestas. “Ahí vamos a tratar de proteger bastante a los coches que entran a la carretera de Olmedo con mucha velocidad, así como a los peatones, mucha gente que pasea, va al instituto o los polígonos”, justifica el edil.

El edil afirma que hay muchos otros puntos a valorar, uno de ellos la carretera hacia Bahabón. “Por ella se conduce más deprisa de lo que se debe, también por El Alamillo”, y explica que se irán cubriendo estos puntos “poco a poco”, ya que no se puede hacer “de golpe”.

Estas medidas vienen a complementar las restricciones de velocidad que dejan el casco urbano y núcleo histórico de la villa a una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora, y calles aledañas a 30 kilómetros por hora. Todas las calles encintadas de Cuéllar son ahora un poco más seguras ante la nueva normativa, agradecida por muchos vecinos que creen que era necesario regular la velocidad en calles en las que calzada y acera se separan por el tipo de adoquín utilizado, y no por desnivel. Paulatinamente, los conductores se van acostumbrado a reducir la velocidad en las vías urbanas de la localidad.