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Uno de los grupos que amenizó la jornada festiva en Castrillo. /E.A.

Un año más Castrillo de Sepúlveda ha vuelto a llenarse de tradición y de calidad artística con su ‘Castrifolk’. Después del periodo covid regresaron los nervios y la agitación al frontón de Castrillo. Tras una semana de actividades en la Semana Cultural, organizada entre todos y bajo la batuta de la Asociación San Bernabé, todo culminó con la VII edición del festival folclórico de Castrillo.

Comenzaron los preparativos, cables, altavoces, instrumentos, sustituyendo el espacio vacío del frontón. Los grupos empezaron a venir a las cuatro de la tarde, así como el técnico de sonido, José Alberto Campos, que puso todo en marcha. La magia empezaba ya. Las pruebas de sonido que se escuchaban por Castrillo anunciaban diversión y muy buena música.

Unos minutos pasadas las siete, cuando aún da el sol en la plaza, Pablo Enríquez empezó a presentar el festival con su alegría y don de gentes. Tres grandes grupos amenizaron la gran tarde. Comenzó Jaras de Alcor, que trajeron a Castrillo, tras 25 años de parón, la música tradicional de Madrid. Hicieron levantar de los bancos a los espectadores para bailar sus jotas y coplillas. Sus brindis con la bota de vino arrancó risas en la plaza de Castrillo de Sepúlveda pero, sobre todo, este gran grupo madrileño, con su buena música y su calidad artística hicieron disfrutar a todos. Verlos en directo es alucinante, sorprendente y muy divertido.

A continuación, el festival giró hacia la tradición castellana. Fernando De la Vega y Roberto Cristóbal, con la dulzaina y el tamboril, trajeron los sones de ayer que pusieron en pie a todos. La plaza vibró al ritmo de la tradición y el sonido de ayer, de hoy y de siempre.

Este año hubo sorpresas. Sara Ocaña recitó la poesía de Federico García Lorca ‘Romancero sonámbulo’, unas palabras emocionantes y emocionadas que resonaron en la plaza.

Y siguieron las sorpresas. Los peques del técnico de sonido José Alberto Campos salieron al escenario y con su calidad musical y su desparpajo siguieron haciendo disfrutar a todos.

La nota más emotiva de la tarde la puso Sergio Pleite, director artístico del festival del que Pablo leyó una emotiva y sentida poesía.

Por último, Tres de Trébol, dieron un giro al festival. Trajeron a tierras segovianas la música celta. Sones gallegos, irlandeses, asturianos y celtas, que pusieron el broche final a este gran festival.

Desde el municipio se agradece el trabajo de la asociación San Bernabé y de Sergio Pleite, porque con su esfuerzo y trabajo hicieron disfrutar a todos los que fueron a Castrillo a escuchar el VII Castrifolk. Y ya están planeando el VIII Castrifolk.