Los niños de Vallelado han contado este verano con una actividad novedosa que concluía el pasado sábado por todo lo alto: el primer taller de cuentos ha sacado toda la creatividad literaria y gráfica de 22 niños del pueblo, que presentaron su propio cuento creado al completo por ellos mismos.

El patio del colegio local acogía a decenas de personas para esta gran presentación, la del trabajo realizado en dos intensas semanas guiadas -de manera desinteresada- por Jorge Aranda. La experiencia de este valleladense con los cuentos, autor de ‘Cocoroto’ y ‘Todos mis monstruos’, esta vez ha sido compartida con estos niños que han dedicado sus mañanas a crear este cuento en la biblioteca Bibliodón de Vallelado. Quién mejor que ellos para contar cómo había sido esta experiencia y el proceso completo de creación, desde la elección de personajes a votación, hasta el escenario de un Vallelado antiguo, pasando por sus protagonistas: un niño y un pajarito. Con estos personajes y enmarcados en el Vallelado de hace años, la historia se desarrolla recorriendo rincones como la Pesquera, el Puente Viejo, la tienda de la Domitila, la cueva de la Mora o la Iglesia, pero además, recuerda a personas como el tío Garapa, Juan El Sacristán,  o Manuel El Carretero. Aranda ha sido el orientador de la actividad pero han sido los niños quienes han tenido que realizar un arduo trabajo de investigación, preguntando a abuelos y vecinos de la localidad por todo esto que han plasmado en su cuento. Para la ilustración del cuento, contaron con un taller de dibujo impartido por Chantal Núñez, quien les dio unas simples pautas para poder dar vida a sus personajes; con pocas nociones, los niños sacaron todo su arte y lo plasmaron en folios. Para la maquetación, recortaron a los personajes para pegarlos sobre los escenarios y así crear la historia que ayer ya todos tenían en sus manos. El taller ha sido una iniciativa de Asomuva, la Asociación de Mujeres de Vallelado, y ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Vallelado. 

Tras leer el cuento en público mientras los vecinos lo seguían en  su publicación física, que se vendió en el colegio, el patio se llenó de aplausos, lo que dejó patente la buena acogida de esta publicación que seguirá vendiendo Asomuva. Sin duda, la experiencia ha sido de lo más enriquecedora para estos niños que, en su mayoría, acuden al pueblo solo en verano. El vínculo con la localidad se ha afianzado de la mejor manera posible, creando su propia historia y siendo partícipes de cada etapa del proceso.

La iniciativa ha sido todo un éxito mezclando la creatividad con el valioso mundo rural.