Paloteo La Panadera
Paloteo La Panadera

Hoy, domingo 19 de junio de 2022, Tabanera del Monte adornará con danzas de paloteo la procesión a San Juan, su patrón, como es costumbre antigua. Realmente, los datos históricos referentes a la festividad tan sólo se remontan a 1904, que es cuando comienzan las cuentas del libro de la devoción de San Juan. Tiempo suficiente para ver los cambios de lo que antropólogos, etnógrafos e historiadores llamamos patrimonio vivo y cambiante, en manos de sus propios protagonistas: las gentes del lugar.

Las fiestas en honor a San Juan se celebran, por acuerdo, el tercer fin de semana de junio, aunque antaño era el mismo día de San Juan, 24 de junio. El ritual festivo comienza la mañana del sábado con la rebolada de los dulzaineros y los cohetes que van anunciando la hora de la liturgia. En la madrugada anterior, los mozos, personajes indiscutibles de la fiesta, han puesto “la rama”/arco de San Juan por donde pasará la procesión con sus insignias parroquiales. Rama, que como todo elemento vegetal ritualizado lleva consigo el símbolo del florecimiento. Mientras, las voluntarias que han recogido el cantueso (antes lo hacía el mayordomo) lo esparcen desde la puerta de la iglesia hasta por lo menos el arco de San Juan. La procesión quedará iniciada con los cohetes que compra el mayordomo y el volteo de campanas por parte de los mozos, los cuales además el domingo, palotearán a San Juan las 7 danzas como todos los años en el mismo orden y en el mismo lugar, aunque esto también ha cambiado por la ampliación del casco urbano: La Reverencia al inicio de la procesión; La Viudita, pasado el arco de San Juan; Los Oficios; La Panadera en la plaza de la fuente de arriba; El Clavito (antaño era la que se interpretaba en el interior del templo con el espectacular sonido del golpe de los palos contra el suelo de madera) ; y a la llegada al templo Las Palomas y La Rosa (llamada Zarza por algunos). La procesión, en la que participan con jotas al son de la dulzaina los vecinos de manera espontanea, termina ambos días con la subasta de los palos para entrar al santo en el templo, y colocarlo de las andas a la mesa altar, y de la mesa altar al trono. Después se entonan los gozos a San Juan: gloriosísimo San Juan/ del cielo fiel precursor/las penas calman de afán/de contrito pecador […].

El mayordomo se encarga, además de comprar los cohetes, de las flores de la iglesia, de dar de desayunar a los mozos y, antaño, invitar a comer asado a las autoridades y preparar el desayuno del párroco. Así mismo, los mayordomos de San Juan se encargan de la limpieza del templo en el año correspondiente. La lista de mayordomos se hacía por orden de casamiento en la parroquia y vecinos de la localidad, pero las nuevas circunstancias sociales han permitido modificaciones en este orden para que no se pierda la figura del mayordomo, tan importante en la fiesta. Pero uno de los papeles más destacados del mayordomo es llevar las cuentas de las mandas (donativos) que los fieles hacen, y presentar dichas cuentas como mayordomo saliente, al mayordomo entrante. Y hasta hace tan solo algunas décadas, el mayordomo preparaba el refresco para todo el pueblo con la aportación económica tan solo de los hombres, costumbre que desapareció. Y será ya en 1980 cuando desaparezcan de las cuentas los gastos de la fiesta, posiblemente asumidos por el Ayuntamiento y el mayordomo, y solo se reflejan los ingresos por las mandas de los fieles.

Los mozos, hombres solteros y de la localidad que en Carnaval han pasado por el consiguiente ritual de paso, son otros de los protagonistas indiscutibles de la fiesta: ponen la rama -antes iban después a rondar a las mozas-, desayunan en casa del mayordomo — también antes se encargaban de la recogida de bollos— y un grupo de ellos danzará a San Juan en la procesión del domingo. Se registra en el libro de la devoción a San Juan el gasto en ellos en el vino que les correspondía, y aunque se refiere tan sólo como “vino de los mozos”, tal gasto nos puede hacer pensar en que posiblemente tenían alguna función concreta, como el adorno de la procesión con los paloteos.

Pero los paloteos y la fiesta de San Juan son en Tabanera del Monte un binomio indisociable. Como ya hemos apuntado, se realizan exclusivamente en la procesión del domingo, por 8 mozos y una zorra que repone los palos, habiendo tenido previamente una rigurosa preparación y destacando en los paloteos de Tabanera la precisión de los movimientos y la sonoridad de los palos. Todo ello bajo un paisaje sensorial de campanas, dulzaina, cantueso, entonación de los gozos, enramada y el siempre fervor del pueblo y alguna que otra expresión de “mira los mozos, da gloria verlos”. Como todos los años, veremos dentro de los danzantes, momentos de despedida, por dejar ya la condición de mozo, e igualmente momentos de iniciación, donde nuevos danzantes continuarán la tradición, muchos de ellos, nietos de los danzantes de la foto de 1960.

Por otra parte, debemos destacar que la figura femenina ha sido inexistente en los libros dentro de los cargos hasta 2014 en la que, por primera vez, se registra el mayordomo y la mayordoma de la mano de Javi y M.Cruz, manteniéndose este formato hasta la actualidad.

El libro de la devoción de San Juan en Tabanera del Monte comienza en 1904, la misma fecha en la que se manda construir la nueva iglesia: en Segovia a 29 de enero de 1904 el párroco D. José Zúñiga y Herrero expone la necesidad de construir una nueva iglesia por la imposibilidad de seguir celebrando el santo sacrificio y practicar los demás actos religiosos a causa de su malísimo estado de conservación y decencia […] gracias a la generosidad de Epifanio Marinas así como también a los nobles desinteresados esfuerzos de los católicos vecinos de la localidad los cuales rivalizan con entusiasmo por ver realizados sus deseos de tener levantado un templo decente digno de Dios […]”. La nueva iglesia, la actual, se levanta en honor a la Virgen del Rosario, patrona de la localidad, mientras que el antiguo templo que se ubicaba en el actual cementerio, estaba dedicado a San Juan. De ese templo antiguo se aprovechó, entre otras cosas, los dos altares laterales previos al altar mayor, que actualmente están en la iglesia. ¿Existiría antes de la construcción del nuevo templo esta devoción, o comenzó para rememorar el templo antiguo?

En el archivo parroquial hemos encontrado también el libro de la Cofradía del Rosario con datos desde 1700 donde aparecen registrados importantes elementos rituales: las roscas, las danzantas, las alabardas, la procesión, ramos de rosquillas y fruta, o naranjas y limones. Datos de una fiesta que llama la atención porque el catastro del Marqués de la Ensenada recoge como única fiesta del lugar el Corpus. E igualmente en las colecturías, cillas, y libros de fábrica aparecena principios del siglo XX referencias a los mayordomos de la iglesia -la cual tenía sus propios ingresos y propiedades entre ellas la cerca de La Lámpara-; mayordomo de San Juan y mayordomo del Rosario de manera separada.

Como libro de cuentas que es, en el libro de la devoción de San Juan desde las primeras anotaciones se recogen las mandas (donativos) de los vecinos —prácticamente la totalidad de ellos— en casa del mayordomo siendo Epifanio Rincón el primer mayordomo que se registra. Las primeras mandas que se anotan en casa del mayordomo son en especies de cuarterones de cera, celemines de trigo y también en reales. Al principio de los registros, sólo hay un día de carrera, siempre el mismo día de San Juan, 24 de junio, pero desde 1924 y bajo reunión vecinal, se acuerda hacer 2 días de carrera.

En la subasta de las andas del Santo suelen aparecer siempre cuatro mujeres igualmente pagando en especies, aunque durante la carrera también se registran mandas de cera. La subasta del Santo de las andas a la mesa altar, y de la mesa altar al trono se registra desde al menos 1914.

Igualmente, por los gastos anotados sabemos de la presencia en el siglo XX de los instrumenteros y de su manutención en casa del mayordomo; de la arroba de vino para el refresco; de los cohetes; y de los bollos, todos a cargo de la devoción.

La Guerra Civil realmente paró los registros retomándose tales en 1939 siendo mayordomo Francisco del Pozo Higuera —por cierto, abuelo del mayordomo saliente este año— y donde encontramos un dato importante: la rifa de las naranjas del arco de San Juan. Destaca el dato porque en la memoria de los mayores no se recuerda la subasta de fruta, aunque en los libros parroquiales, como hemos apuntado más arriba, sí se recoge la donación de limones y de fruta en el ramo de rosquillas en siglos anteriores, pero no en la devoción de San Juan. ¿Por qué se colgaron naranjas en el arco? ¿Se estaba retomando, después de Guerra, algún ritual anterior?

Vemos como los rituales cambian con el paso de los años y cambian porque los han cambiado los protagonistas de la fiesta, que son los únicos que los deben de cambiar. Los más de 100 años de registro en el libro de la devoción y algún que otro testimonio gráfico, ponen de manifiesto la implicación de muchas de las familias del pueblo tanto en los cargos de la fiesta como en la aportación a las mandas: del Pozo, Miguelañez, Higuera, Gil, Rincón, Llorente, Agejas, Tapias, De Andrés o de la Rubia aparecen a lo largo de los años como donantes o dentro de los cargos. Vemos como la tradición y la devoción se ha pasado de padres a hijos y de bisabuelos hasta biznietos. Esperemos que los mayordomos de ahora vean de la misma manera recogido el testigo en sus biznietos y podamos escribir otros 100 años de historia. Y para los de fuera, los nuevos vecinos, la rama no es una de trozo naturista, es un testigo histórico símbolo del renacer vegetal y además muy común en la provincia; y los cohetes tampoco son armas de exterminio de animales domésticos, son un paisaje sonoro cultural como la dulzaina o el volteo de campanas. Estamos ante un patrimonio vivo y cambiante en manos de sus protagonistas, y sea patrimonio material o inmaterial, debe seguir vivo en las nuevas generaciones. Los que estudiamos la tradición no pretendemos petrificarla porque he aquí una clara documentación de cambios: fechas, recorrido y días de la carrera, tipos de mandas, refrescos, o la mujer dentro de los cargos. Hasta aquí mi pequeña reflexión como mayordoma saliente. Paso el testigo a Estrella y Luis como mayordomos entrantes. ¡VIVA SAN JUAN!

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(*) Investigadora de la Cultura Tradicional Segoviana.
Mayordoma saliente. San Juan 2021 (Tabanera del Monte).