Conchi Rubio, Ruth Martín, Alicia Palomo y Jesús Vázquez. / Guillermo Herrero
Conchi Rubio, Ruth Martín, Alicia Palomo y Jesús Vázquez. / Guillermo Herrero

Jesús Vázquez conoce San Rafael como la palma de su mano. Sin lugar a duda, él es el más capacitado para escribir un libro sobre este núcleo de población surgido a finales del siglo XVIII, cuando Carlos III decide construir una nueva vía de comunicación entre Madrid y el Real Sitio de La Granja de San Ildefonso.
Circunstancias de la vida le han permitido, con la colaboración de Ruth Martín de Castro, llevar a cabo ese proyecto, si bien él insiste en que el trabajo —titulado ‘San Rafael, como tú lo veas’— no es una guía turística al uso, pues ha querido acercarse a los aspectos más desconocidos de la idiosincrasia local.

“Es un folleto, de 28 páginas, donde cuento cosas de las que se ha escrito muy poco”, resume su trabajo el colaborador de EL ADELANTADO. A modo de ejemplo, apenas dedica espacio a la fiesta de los gabarreros, al entender que ha sido suficientemente tratada, mientras otorga mayor protagonismo a la de santa Águeda.

En su intento de que el lector contacte con el entorno “de una manera distinta a la convencional”, Vázquez introduce en la publicación el tema de la cantería y la minería en San Rafael, artes de la que hoy solo queda el recuerdo, a pesar de la relevancia que tuvieron en el pasado. “La extracción de granito fue muy importante, y en tiempos llegó a haber aquí hasta 43 minas de cobre y hierro”, descubre Vázquez.

Otro asunto curioso es de los veraneantes ilustres de San Rafael. Entre ellos, Alejandro Lerroux y Guiomar, la amada del poeta Antonio Machado. “En 1921 —afirma— se contabilizaban unas 50 casas solariegas”. El Ayuntamiento había ofrecido, “a un precio irrisorio”, suelo, y numerosas familias pudientes de Madrid fijaron en este pueblo su veraneo, hasta el punto de convertir a San Rafael en ‘la Suiza española’.

No olvida hablar de la Guerra Civil, pues “aquí se produjo la primera batalla de la contienda en campo abierto, en el Alto del León”. El triste fruto de aquel episodio fue la muerte de alrededor de 5.000 personas, según sus cálculos. “La Guerra Civil nos ha dejado un importante legado arquitectónico, que todavía hoy puede visitarse”, recalca Vázquez.

Las características ‘miras’ de San Rafael, indicativas de hasta qué altura llegaba la nieve, también tienen su capítulo en este nuevo folleto, que se reparte de forma gratuita en el Ayuntamiento y establecimientos colaboradores.

“Aquí —concluye Vázquez— es recomendable venir en las cuatro estaciones: en la primavera, por el rumor del agua; en el estío, para veranear; en el otoño, por sus colores; y en invierno, para ver la nieve”.