A partir de este punto de bifurcación, la calle Arévalo es solo de sentido descendente hasta la carretera del mismo nombre./ c.n.
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La concejalía de Tráfico y Seguridad, representada por Tomás Marcos, anunció ayer los cambios y medidas a tomar de aquí a final de año, proyectos que esperan verse cumplidos o están ya sobre la mesa para su ejecución. Uno de los más relevantes y demandados por solo cuellaranos es la solución al conflicto vial que se plantea en las calles Segovia y Arévalo, actualmente de doble dirección y de mucha circulación.

El concejal explicó que en la comisión celebrada la jornada anterior, el equipo de Gobierno mostró su acuerdo en este tema, mientras que los representantes de Ciudadanos y PP “no se mostraron convencidos, pero espero que se convenzan”. Marcos explicó que existe un informe de Policía Local sobre los pros y contras de cada sentido a implantar, y la situación más favorable y que menos puede perjudicar es que la calle Arévalo, desde su entronque con la calle Segovia hasta su salida a la carretera, sea de sentido descendente. El edil comentó que se ha estudiado de manera profunda, consultando también a los comerciantes, y las modificaciones en las calles adyacentes serían mínimas, excepto en la Plaza de la Cruz y la salida a la carretera de Arévalo. Justo en esa zona que tiene forma de trapecio, desde el paso de cebra hasta el final en el que se abre, aprovecharían esa forma para colocar una rotonda rodeada de estacionamientos en batería. Se pretende reordenar esas plazas de aparcamiento para que en vez de en línea, sea aparcamiento en batería, ganando así espacio y plazas. Por otro lado, el cambio más sustancial se daría en la Plaza de la Cruz. La entrada hacia arriba se realizaría por la Travesía de la Cruz. Ahí se van a retirar los contenedores de inmediato, para favorecer la circulación. En este punto se prohibirá el aparcamiento, y en la esquina de la calle Atrio, también. En la propia plaza, con señalización necesaria, los vehículos no realizarán la rotonda: se dirigirán rectos hacia calle Segovia, previo ceda el paso. Para no coincidir, los coches que bajen por esa calle se conducirán por la parte izquierda hasta la calle Diego Velázquez. El aparcamiento en toda la plaza se reubicará y prohibirá en ciertas zonas, pero en cualquier caso, los vehículos ya no girarán para hacer la rotonda. En las calles Estribos o la Calzada de San Isidro, los vecinos podrán subir a sus aparcamientos, y cuando desciendan, tendrán que asumir el sentido descendente de la calle Arévalo.

El edil asegura que en el pensamiento de muchos cuellaranos “está la idea de que esa calle no puede ser de doble dirección”, y sumado al informe de la Policía, obligan a actuar de esta manera. Además, el informe registra que con los cortes por procesiones o cuestiones que afectan a estas vías, sigue siendo más favorable esta situación. “Confío en que nos convenzamos un poco todos de que no es una situación absolutamente ideal, pero alguien tiene que arriesgar; si no nos ayudan, arriesgaremos como equipo de Gobierno”, explicó el edil, convencido de que es necesario probar estas medidas tan demandadas. Afirma además que las personas que salen de ciertos establecimientos, no cuentan con la seguridad necesaria, ya que salen directamente a la calzada. Argumenta además que la ausencia de incidentes en este punto no es óbice para no actuar.

Esperan poder llevarlo a cabo antes de fin de año, pero está pendiente la compra de señalización y los últimos retoques al proyectos, para fijar una fecha concreta de pintado de los ceda al paso y rotonda. Esta actuación lleva preparada desde antes de verano, pero las circunstancias lo han retrasado.