Espadaña de la iglesia parroquial y Casa Consistorial del término. / José Antonio Santos
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Sobre su origen, se sabe que a mediados del siglo XIII San Cristóbal de Cuéllar se llamaba Sant Cristóval del Val, nombre que solo en el siglo XX cambió por el que actualmente conocemos aprovechando su cercanía a la Villa de Cuellar.

La ubicación de este pequeño pueblo segoviano marca sin duda, una parte importante de su existencia. San Cristóbal de Cuéllar se encuentra a 50 km de Valladolid, a 60 km de Segovia y a 7 km de Cuéllar (el santuario del Henar está a 500 metros del término municipal).

San Cristóbal de Cuéllar cuenta con 160-170 habitantes y está ubicada en el límite de la provincia de Segovia con Valladolid. Esta ubicación implica que una parte importante de la población, o está empadronada porque tiene una casa de sus abuelos pero trabaja (y a veces también reside) en Valladolid. Aunque, también lo recuerda el alcalde de la localidad, la población, en un porcentaje importante, son gente mayor que vive de sus pensiones.

San Cristóbal de Cuéllar, pertenece a la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, al Sexmo de Montemayor o Sexmo de la Pililla. En cada Sexmo había un procurador común o sexmero. La Comunidad de Villa y Tierra de Cuellar está formada por 36 municipios más Cuellar. El total son 42 poblaciones, de las que 29 pertenecen a la provincia de Segovia y 8 a la de Valladolid, la patrona del conjunto de municipios es la Virgen del Henar.

El caserío que forma el pueblo se reparte entre varias colinas, lo que le permite tener un paisaje muy especial. En la entrada del pueblo, en el lugar en el que se encuentran las bodegas, es fácil encontrar piedras muy parecidas a las conocidas “Rosas del Desierto”, habituales en el norte de África.

De clima completamente continental, el pueblo tiene inviernos muy fríos y con muchas heladas y veranos muy calurosos y secos. En invierno, San Cristóbal de Cuéllar es cruzado por el arroyo Horcajo, en cambio, en verano, se seca. En los alrededores existen varias fuentes como la de San Caballero, en el camino de San Miguel y, la de Valdecrespo, a 2 km del pueblo.

Patrimonio

La iglesia Parroquial de San Cristóbal fue construida en el siglo XVIII yes un templo muy sencillo que tiene una espadaña rematada con ladrillo. En su interior cuenta con un interesante conjunto de obras realizadas en plata como: Una custodia realizada a finales del siglo XVII; una concha bautismal del XVIII realizada por Juan Antonio Sanz, platero cuellarano y una naveta realizada por el segoviano Antonio Benito.

La Fuente de Piedra ubicada en la Plaza Mayor del pueblo en su origen, tenía un tamaño muy superior al actual que se redujo cuando se asfaltó esta plaza. La Fuente destinaba entonces una parte a la función de abrevadero de ganado. Cuando el agua no falta, lo que rebosa del depósito de agua, cae por los caños de esta fuente. También se encuentran en esta localidad unos lavaderos antiguos.

Y, para terminar, la ermita del Cristo del Humilladero, del siglo XVII. Esta ermita, durante los tiempos de la peste, en los siglos XIX y XX, se utilizaba como lugar de abandono de los enfermos desahuciados, incurables y contagiosos.

Fiestas

El calendario de fiestas de la localidad comienza con San Isidro Labrador, en mayo; San Antonio, en junio; la Natividad de Nuestra Señora, en septiembre y, Santa Bárbara, en diciembre.
Estas fiestas son organizadas en algunos casos por el Ayuntamiento y, en otras ocasiones, como la fiesta de San Antonio, por alguna de las cofradías.

Santa Bárbara

Caso aparte es la fiesta de Santa Bárbara. Una fiesta que se celebra desde hace ya muchos años, cuando llegó a San Cristóbal de Cuéllar una mujer a lomos de un caballo y donó al pueblo dos hectáreas de terreno para que fuera cultivado con la intención de poder dar un trozo de pan a todos los pobres de la zona. La historia de esta fiesta es la siguiente:

Cada 4 de diciembre los vecinos celebran esta tradición fundada por Marina Sanz. En ella, se cuenta que Marina vivía en el pueblo de Casarejos, del que hoy solo quedan parte de los muros de la iglesia y acudía diariamente a San Cristóbal de Cuellar para oír misa a lomos de su caballo. Al fallecer Marina Sanz, en su testamento, dejó escrito que todos los 4 de diciembre (día de Santa Bárbara), se celebrase un funeral por su alma y, a todos los que acudiesen “se les diera caridad de cuarenta fanegas de trigo cocido y diez y seis reales en cuatro cántaras de vino entre los asistentes” para lo cual dejó al Concejo una viña para beneficio de esta fundación.

Desde tiempo inmemorial, el día de Santa Bárbara, se celebra una misa por la benefactora a la que acude todo el pueblo y el Ayuntamiento en pleno. Cuando llega el pan, el alguacil da un bando por todo el pueblo para que cada familia vaya a recoger las raciones que le corresponden (un pan por cada miembro de la familia).

La costumbre indica que el día de Santa Bárbara se reparta una cuartilla de pan a todos los visitantes y a los niños que acudían a San Cristóbal de Cuellar desde el cercano pueblo de Vallelado.

En la fiesta de Santa Bárbara de 2002, por poner un ejemplo, se repartieron 245 panes entre las familias y, 230 panecillos o cuartillas, entre los niños del pueblo y los de Vallelado.

Los Ajos de Vallelado…

El conocido Ajo de Vallelado es una variedad autóctona de esta hortaliza que se da en esta zona de la provincia de Segovia, en la Comunidad de Castilla y León, en aproximadamente 300 hectáreas, distribuidas en 30 municipios de las provincias de Segovia y Valladolid. Dentro de los municipios de Segovia en los que se cultiva el llamado “Ajo de Vallelado” se encuentran: Vallelado, Mata de Cuellar, San Cristóbal de Cuéllar y Narros de Cuéllar.

El Ajo de Vallelado se pela bien, sus “cabezas” son grandes pero no tanto como las de los ajos importados. El fruto es blanco y brillante, tiene textura crujiente, es picante y aromático y, es apreciado por los más afamados cocineros. Se siembra entre octubre y noviembre y se recoge su cosecha durante el mes de julio.

San Cristóbal de Cuéllar hoy

El alcalde de San Cristóbal de Cuéllar, Tomás Merino Zarzuela (Agrupación Electores Independientes de San Cristóbal), desde 2003, quien recientemente ha sido reelegido para continuar en el cargo otros cuatro años más, comenta que recientemente, se han quedado sin secretario en el Ayuntamiento y sus ocupaciones son ahora muchas más al tener que suplir su función. Además, el alcalde cuenta que el número de habitantes censados en la localidad asciende a unos 166, otra cosa, indica Tomás Merino, es la residencia habitual pues algunas de las personas censadas trabajan y residen en Valladolid, que se encuentra a 40 km.

En cuanto a la forma de vida de los vecinos de San Cristóbal de Cuéllar está directamente relacionada con las pensiones al tratarse de gentes ya mayores. Por otro lado, quienes están en edad de trabajar, lo hacen en Cuellar y en las localidades más cercanas. También existe una granja avícola de importante tamaño, con una producción de 1 millón de gallinas, Producciones Avícolas El Granjero, que ofrece un importante número de puestos de trabajo para toda la zona.

Dónde dormir

En la localidad de San Cristóbal de Cuéllar existen dos casas rurales, del mismo propietario, y con características similares pero con diferente capacidad.

Por un lado, el El Bandolero, un alojamiento rural con capacidad para 17-22 personas distribuidas en sus 9 habitaciones individuales, dobles y de matrimonio. Esta amplia casa rural dispone de jardín, terraza, barbacoa, varios salones, bodega. Es una antigua casa de labranza rehabilitada, en la que se han conservado los muros de piedra y adobe y los techos abuhardillados de madera.

Se encuentra en un valle y, desde la casa se pueden realizar actividades como senderismo, bicicleta… Además, desde este lugar en el que se ubica la casa, se puede disfrutar de impresionantes paisajes de la Tierra de Pinares.

Pero, si “El Bandolero” es la hermana mayor, “La Casa Rural El Bandolerito”, es la hermana menor. Tiene capacidad para 4 personas y, está decorada con materiales nobles y muebles antiguos.

Cuenta con un salón y cocina americana y, está completamente equipada. En el exterior, El Bandolerito, dispone de un amplio patio, con porche y barbacoa.

A la hora de comer, en la localidad de San Cristóbal de Cuellar nos encontramos con el Bar Lemon, un establecimiento que destaca, entre otras cosas, por la calidad de sus pinchos…

Receta

Milagros Mesonero, vecina de San Cristóbal de Cuellar, ha sido la encargada de ofrecernos una receta de cocina que ya su madre, Milagros Mesonero, fallecida hace 32 años, realizaba de manera habitual.

Milagros lleva viviendo en el pueblo desde hace 22 años, cuando se casó. Nació en Segovia, en el barrio de San Lorenzo y, reconoce que al principio de comenzar a vivir en San Cristóbal de Cuellar, el cambio de vida le costó mucho trabajo pero ahora viene a Segovia y se agobia.

El verano, para Milagros, pasa muy bien pero, el invierno “es muy duro porque hay muy poca gente y, la poca gente que hay es muy mayor”. De hecho, nos pone un ejemplo: “Fíjate que tengo una hija de 17 años y es la última que nació en el pueblo”.

Su hija estudia en el Instituto Marqués de Lozoya, de Cuellar y, aunque está encantada de vivir en el pueblo, “también tiene…ratos”, “cuando llega septiembre y se van sus amigos…”, por otro lado “Cuellar pilla cerca”.

Para Milagros, es cierto que los pueblos se están vaciando. Hay vecinos de San Cristóbal de Cuellar, que son de aquí y viven en Cuellar, aunque trabajan en el campo en su pueblo… “Los primeros que dejan despoblados a los pueblos, muchas veces, son las gentes de aquí”, “por comodidad, aquí no hay colegio…”. Milagros tiene dos hijos, uno de 21 años y la chica de 17. El hijo estudia en el Monasterio de la Santa Espina y, “a mis hijos no les sacas del pueblo”.

La receta que Milagros nos ofrece, en honor a su madre y a su tía, se llaman “Pechugas de Pollo al estilo Milagros Marquina”

Ingredientes: Pechugas de pollo fileteadas, sal, huevos, leche, ajos y harina
Modo de prepararlo: Los filetes de pechuga de pollo se pasan por harina, se meten en la mezcla de huevos, leche y ajos machacados, que previamente hemos batido. Se dejan un par de horas en el frigorífico para que cojan el sabor, se fríen y, se sirven con pimientos rojos y, es un plato sencillo pero, está muy bueno.