Iglesia de San Juan Bautista Degollado. / Jose Antonio Santos.
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Ribota es otro de los pequeños pueblos de Segovia y está integrado en la Comunidad de Villa y Tierra de Ayllón. Su nombre, aparece tal y como hoy lo conocemos, en documentos del siglo XVI y es posible que proceda de del aumentativo de “riva” o “ribera”, lo que significaría “ribera grande”. Ribota tiene una población de 48 habitantes censados y es uno de los pueblos víctimas de la despoblación. El número de habitantes de Ribota superó los 400 durante los años cincuenta, ese número fue bajando a lo largo de los años y, desde 1970 hasta hoy… cuando la situación ha quedado como ya sabemos.

Se encuentra a una altitud que supera los 1000 metros sobre el nivel del mar, en la N-110. El municipio de Ribota está formado por esta población y, dentro de su término, por el despoblado de Aldealázaro, del que aún quedan restos de su iglesia.

Sobre Aldealázaro, se conocía con ese mismo nombre desde el siglo XVI y haría referencia a su fundador pues se referiría a La Aldea de Lázaro. Esta pequeña localidad pertenece, no de forma oficial pero sí tiene ese color, al famoso grupo de los pueblos rojos del Macizo de Ayllón y se unió a Ribota entre los años 1850 y 1857. Su nivel de población es tal que, de manera habitual, da el aspecto de ser un despoblado pero, durante los fines de semana y los periodos vacacionales, la vida vuelve.

Aldealázaro destaca no solo por su color rojizo, también por sus casitas de construcción tradicional a base de piedra, adobes y madera. En cuanto a lo que un día fue su iglesia parroquial de San Miguel, solo quedan algunos muros y una torre sin campanas. Para intentar conservar lo mejor posible estos restos, se cubre lo que queda de la nave central de la iglesia con chapas.

El municipio de Ribota siempre ha pertenecido a la Comunidad de Villa y Tierra de Ayllón, más concretamente, a uno de sus sexmos, el de Saldaña, junto a Saldaña de Ayllón, Valvieja, Alquité y Martín Muñoz de Ayllón. La Comarca de las Tierras de Ayllón está formada por un importante número de localidades que pertenecen a las provincias de Segovia, Guadalajara y Soria, repartidas en siete sexmos.

PATRIMONIO

El patrimonio de este rincón de la provincia está presidido por sus paisajes, que pueden ser recorridos en varias rutas de senderismo, pero también, por la iglesia de San Juan Bautista Degollado, templo ubicado en la entrada al pueblo. Esta iglesia destaca por el color de los materiales con los que está construido pues, tanto la piedra como el adobe son de tono rojizo.

Tiene una sola nave rectangular, realizada con muros de mampostería, cubierta por madera. Las esquinas del templo se realizaron con sillares de piedra y a los pies de la iglesia existe una espadaña. Sobre la puerta que da acceso al edificio, se puede leer la fecha de la edificación del templo: 1773. La iglesia, en su interior, cuenta con una excelente pila bautismal del siglo XVI y varios retablos de estilo renacentista, entre los que destacan los ubicados en la cabecera, que parecen ser solo uno, de estilo neoclásico, presididos por la imagen del santo titular.

Por otro lado, en las afueras de Ribota, el pueblo cuenta con una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Antigua, patrona de la localidad. Por el tipo de materiales utilizados en su construcción, tiene un color amarillento. En el interior de la ermita se guardan varias pinturas de una artista de la localidad de Riaza. Este templo, está construido en el Prado del Concejo, un entorno natural de gran belleza donde se encuentran bosque de robles y encinas y el río Chico. El entorno natural de Ribota se completa con la Cañada Real Soriana Occidental, que cruza el término municipal del pueblo.

Dicen que la localidad original de Ribota se encontraba a dos kilómetros de distancia del lugar que hoy ocupa pero, después de un incendio, cambió su ubicación.

FIESTAS

Las fiestas más importantes que se celebran en Ribota son la de San Isidro, en mayo, las de Nuestra Señora de la Antigua, en el segundo o tercer fin de semana de mayo y las de San Juan Bautista o Degollado, el tercer fin de semana de septiembre, aunque hay quien también se las atribuye a la misma Virgen anterior.

El motivo principal para que Ribota cuente con un calendario de fiestas tan complicado es, que las fechas del calendario festivo se cambiaron porque el patrón, San Juan Bautista, se celebra en el mes de agosto y, en esas fechas, los hombres del campo estaban ocupados en la trilla. Ahora, se sigue con la misma tradición.

Pero, por otro lado, desde hace menos tiempo, la asociación cultural El Yugo, de esta localidad, ha preparado una fiesta en agosto para que la población de Ribota y Aldealázaro disfruten de las vacaciones. Esta asociación, que tiene la finalidad acercar más la localidad a los riboteños que viven fuera del pueblo, tiene una página web www.elyugoribota.wordpress.com, en la que informa de actividades y publica fotografías del pueblo. Como parte importante de las fiestas de este municipio, Ribota celebra una comida popular en el Prado del Concejo, cada 15 de agosto.

RIBOTA Y SU LEYENDA

Juan Manuel Santamaría, historiador Segoviano y autor del libro “Leyendas de las Tierras de Segovia”, en la página 227 de este libro, cuenta la Leyenda del Peragüero de Ribota.

Por el nombre de Peragüero, conocían a un vecino de Ribota, tratante de profesión, con carácter pendenciero y, por lo tanto, poco estimado por sus vecinos. Cuentan que el personaje andaba enamoriscado de una moza de Corral pero, el padre de esta, agricultor, no daba su conformidad a tal relación porque, insistía el padre, Agüero no era capaz de mantener a su hija y, comentaba ante todo aquel que lo escuchaba, su versión sobre los hechos.

Las relaciones entre Agüero y el padre de la moza eran, por decirlo de algún modo, tirantes. Un Día de Difuntos, helador como es normal en pleno mes de noviembre, alguien mató a hachazos al labrador, al padre de la moza. Lo siguiente era una sospecha pero, tan extendida que nadie lo negaba. Contaban por cada esquina que Agüero había estado cortejando a la joven en una taberna de Corral y, al regresar a Ribota, debió cruzarse con el padre de la chica, que venía de cortar leña en el monte. Debieron comenzar a discutir y, de las palabras pasaron a las manos. Agüero, más joven y fuerte que el padre de la mujer, arrebataría el hacha al hombre y zanjaría con ella la cuestión.

El hombre no regresaba y la noche se echaba encima. Los suyos pidieron ayuda a los vecinos y estos salieron en su busca. Lo hallaron muerto en el monte y, aunque todos sospechaban quién podría ser el asesino, nadie mencionó su nombre.

Cuentan que el toque de ánimas de aquel día, sonó de manera desgarradora, al igual que se escuchó una voz que, procedente del campanario de la iglesia del pueblo, pronunció en un prolongado susurro el nombre que nadie se atrevía a pronunciar… ¡Peragüero!.

También cuentan que aquella era la voz del hombre fallecido. Aquel nombre se escuchó junto al tañido de las campanas y… así siguen las cosas pues, todavía hoy, esto no es una historia de ayer, si alguien cruza el encinar cuando comienza el toque de ánimas “que tan triste clamor pone en la noche de difuntos”, podrá escuchar el nombre que una voz de tono grave sigue repitiendo… ¡Peragüeroooo…!. Por eso los vecinos de la zona procuran no pasar por allí y, si alguien se encuentra en este lugar cuando va a comenzar el toque de ánimas, apresura el paso.

RIBOTA HOY

El alcalde de la localidad de Ribota desde las pasadas elecciones municipales de mayo es Rubén García Esteban (PSOE). García Estaban nos cuenta que la población real de Ribota, quienes residen habitualmente en este pequeño pueblo, son 18 personas. Otra cosa es cuando preguntamos por el número de personas censadas en la localidad que asciende a 42 o 43 personas.

Preguntábamos al alcalde por el modo de vida que los vecinos hacen a diario en una población de 18 personas y, con total rapidez, tras reírse, afirma: ”No hay nada y, son todos jubilados, como en todos los pueblos”.

En la localidad, la forma de vida más común es la agricultura y la ganadería aunque, la ganadería está de “capa caída” y lo que está quedando es la agricultura. Rubén García, al llegar a este punto, añade que en Ribota casi todos los vecinos son “pensionistas” y solo hay tres agricultores, que hacen “la faena de todo el pueblo”. El resto son pensionistas o parados. Una fotografía fija muy común en el mundo rural.

El alcalde nos cuenta el proyecto que quieren realizar en los próximos meses. Para comenzar, García Esteban comentaba que el pueblo no tiene mucho dinero y, “poco se puede hacer” pero, pretenden arreglar el alcantarillado en algunos puntos y, poner algunos parches porque “como no hay para hacer grandes inversiones, hay que hacer otras cosas” y, afirma que “necesitar, realmente, para los que somos viviendo aquí, no tiene sentido hacer muchas cosas” “Quizá sea conveniente mejorar el pueblo de cara al fin de semana pero, para diario, no”. Rubén García reconoce que “ser alcalde de un pueblo pequeño es muy complicado”.

En Ribota hay un bar abierto todos los días. El bar se encuentra en el local de la asociación cultural El Yugo, que le ha sido cedido a una persona que lo abre y lo explota, dando un poco de alegría a la población porque, al menos, los vecinos tienen un lugar donde reunirse y charlar.

Para terminar, el alcalde nos dice que en Ribota no hay casas rurales pero Ayllón se encuentra a tan solo 8 km, Riaza a 11,7 km…. con lo cual, la posibilidad de disfrutar de este entorno, es fácil.

Al hablar de la despoblación, el Rubén comenta que ¿quién va a querer venir a un pueblo como Ribota?, a un pueblo en el que no se puede poner una empresa porque para eso se necesita tener internet con velocidad. ¿Cuánta gente se vendría a los pueblos si se contara con internet y otros avances? – le preguntamos- Es posible que hubiera gente que sí lo pensaría- nos dice. Y, para terminar, preguntamos al alcalde por el futuro del pueblo y, es tajante: “cada vez menos, menos, menos…”.

LA RECETA

Para terminar, hoy vamos a conocer la receta de un postre fácil de hacer: Flan de Café.

Ingredientes:
Para el flan: 4 huevos, 4 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de café soluble, medio litro de leche.
Para el caramelo: 4 cucharadas de azúcar y agua.

Modo de prepararlo: En un bol, se baten los huevos y el azúcar. Se calienta la leche en un cazo con el café soluble hasta que hierve. Se retira del fuego y se reserva hasta que se templa. A continuación, la leche se añade a la crema del huevo y el azúcar y se mezcla. En un cazo se prepara el caramelo. Se pone el azúcar y el agua y, cuando tome color se retira del fuego y se pone en una flanera.

En esa flanera se añade el contenido del bol y se cuece al baño María durante 45 minutos. También podemos acompañar el flan con nueces caramelizadas: Se ponen unas nueces peladas en un cazo con azúcar y miel hasta que el caramelo va teniendo consistencia. Cuando ya están envueltas en el caramelo se ponen sobre papel de horno hasta que se enfríen. El flan se sirve acompañado por las nueces.