Ayuntamiento de Riaza. / EL ADELANTADO

La Junta de Castilla y León ha aprobado en el Consejo de Gobierno de este jueves la declaración de la villa de Riaza Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Conjunto Histórico, después de que el pasado mes de julio la Consejería de Cultura y Turismo cerrase el expediente de declaración 26 años después de que incoara. Con la declaración aprobada hoy se da resolución definitiva al expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, de la ampliación del Conjunto Histórico de la villa de Riaza.

Esta declaración se enmarca dentro del compromiso de Legislatura de la Junta de concluir todos los procesos de declaraciones pendiente. De hecho, la jefa del Servicio Territorial de Cultura, Ruth Llorente, explicó en julio a esta Redacción que Riaza no era el único municipio segoviano al que le afecta este anuncio de “ampliación” de BIC, y que trabajarían en el camino de la resolución definitiva de los expedientes.

La villa de Riaza se encuentra situada al nordeste de la provincia de Segovia, en las estribaciones de la sierra de Ayllón, en la margen del río Aza, en el centro de un espacio de indudables valores naturales en el que el agua y sus fuentes conocidas como la Nevera, el Chorrito o el Escorial adquieren especial protagonismo. Por su ubicación en uno de los ejes trashumantes de la Cañada Real Soriana Occidental, Riaza llegó a convertirse en el siglo XV en un importante centro ganadero y de esquileo.

Su núcleo urbano se organiza en torno a la plaza Mayor, espacio público principal de la villa y corazón de la vida social y pública. De forma elíptica, su aspecto actual data de 1873; la plaza porticada presenta columnas de piedra o madera que servían de abrigo y cobijo, especialmente en los días de mercado. El núcleo urbano de Riaza se caracteriza por presentar un interesante conjunto de arquitectura popular bien conservado, con típicas casas serranas de estructura entramada, con sus galerías y solanas en la planta superior, grandes balcones y amplios aleros y calles que mantienen el sabor de una estética popular de los siglos XVIII y XIX.

En la parte trasera del ayuntamiento se encuentra la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Manto. Se trata de un edificio con origen en una parroquia levantada durante la repoblación, que ha ido sufriendo a lo largo de la historia distintas reconstrucciones e intervenciones en el siglo XVI y en los siglos XVII y XVIII, dándose por terminado ya en el XIX. En la actualidad, el templo acoge una interesante colección de arte sacro.

La villa conserva un conjunto de arquitectura serrana vertebrado en torno a una singular plaza Mayor porticada, también usada como coso taurino, configurando, junto a elementos de interés singular como es la iglesia y el edificio del ayuntamiento, un conjunto armónico de relevante interés en el patrimonio cultural de Castilla y León.