El atropello de lobos en carreteras de la provincia es uno de los problemas que reivindican las asociaciones animalistas. / Guillermo Herrero
Publicidad

Los grupos conservacionistas Circinaria y Ecologistas en Acción han reclamado medidas urgentes para evitar los atropellos de lobos que se han repetido en el entorno del Sistema Central, tanto en Segovia como en Madrid, y que ponen en riesgo la conservación de “una especie prioritaria con protección estricta en la Directiva Hábitats de la Unión Europea”.

Un informe elaborado por Circinaria, Estudio y Conservación ha documentado la muerte de 22 ejemplares de lobo ibérico por atropello desde principios de 2016 a mayo de 2019 en las vertientes madrileña y segoviana del Sistema Central, la mayoría en la autovía A-1 y la carretera N-110.

Según el estudio, en la A-1 se ha constatado la muerte de diez lobos en un tramo de 22 kilómetros, entre los municipios de La Cabrera (Madrid) y Cerezo de Arriba (Segovia), debido sobre todo al deficiente estado del vallado perimetral de la infraestructura y de los escasos pasos de fauna existentes.

Otra zona caliente es, según el informe, la N-110 a su paso por la provincia segoviana, entre Gallegos y Riaza, carente de vallado perimetral y pasos de fauna, donde las organizaciones han documentado en el mismo periodo la muerte por atropello de seis lobos.

El pasado febrero, Circinaria, Estudio y Conservación solicitó al Ministerio de Fomento la adopción de medidas urgentes, “sin que hasta el momento haya habido respuesta” desde la institución, asegura.

Según los datos del informe de Circinaria, en la última década se ha producido el establecimiento de cinco grupos de lobo ibérico en el Sistema Central, en el área “atravesada” por la autovía A-1 y la carretera N-110 en las provincias de Madrid y Segovia, con una población estimada de 25 ejemplares.

Ecologistas en Acción subraya que los atropellos de ejemplares jóvenes afectan a las tasas de natalidad y reproducción, así como a la viabilidad de grupos colindantes, una situación que “compromete el futuro de la especie en las zonas de expansión”.

Ambas organizaciones refuerzan su intención de insistir a las administraciones responsables sobre la necesidad de instalar vallados perimetrales en las carreteras y pasos de fauna y no descartan emprender acciones legales.