Jose Ruiz Munoz
Desplante del novillero con picadores José Ruiz Muñoz en la finca ‘Los Cerros’, en La Higuera. / A.M.

El invierno en Castilla puede ser Groenlandia para un gaditano, pero también estigma para un cambio sin perder la esencia. En un mundo en el que se entrena para vivir al quiebro de la muerte, la vida, en su máxima expresión, se halla en los vuelos de un capote. Una verónica y el crédito del banco se reduce a cero. Es el sentido que mece a José Ruiz Muñoz (Puerto Real, Cádiz, 1995), sobrino nieto de Curro Romero. Y es que ser un ‘ramito de Romero’, ya es mucho.

Este andaluz lleva instalado en el término de La Higuera desde enero de 2020, cuando selló un acuerdo de apoderamiento con el diestro y empresario Emilio de Frutos (Navalmanzano, 1976). En la finca de su mentor prepara una nueva temporada después de más de año y medio sin entrar en un cartel. La pandemia, que ha supuesto un hachazo al sector taurino, está disecando el futuro de raíz. Las novilladas están siendo duramente perjudicadas y los nuevos talentos permanecen en un limbo que a día de hoy es un oasis.

“El no poder ejercer tu profesión y no poder expresar lo que uno lleva dentro y aprovechar las oportunidades que necesitamos se lleva mal”

“Se lleva mal dentro de lo conscientes que es uno por las circunstancias sanitarias”, reconoce Ruiz Muñoz en medio de la polémica de que no habrá Feria de Abril en Sevilla; y explica: “El no poder ejercer tu profesión y no poder expresar lo que uno lleva dentro y aprovechar las oportunidades que necesitamos se lleva mal. Lo más complicado es el tema mental: mantener la ilusión intacta estando parado es muy complicado. Intento evadirme y centrarme en los entrenamientos para seguir creciendo para cuando venga la oportunidad dar una buena dimensión. Gracias a la preparación en el campo, se mantiene viva la confianza. Ahora que los ganaderos apenas lidian en plazas, se están echando muchos toros a puerta cerrada”.

Jose Ruiz Munoz Los Cerros
Natural de José Ruiz Muñoz a un ejemplar de El Risco. / A.M.

Esta semana se probó con dos ejemplares de presencia de El Risco en ‘Los Cerros’. Allí, De Frutos lima asperezas para forjar un novillero preparado para compromisos de relevancia. “Me está aportando mucha serenidad, colocaciones y terrenos, que me permiten seguir evolucionando”, asegura Ruiz Muñoz, que enfoca la nueva campaña con el objetivo realista, de “volver a vestirse de luces. Es mucho tiempo sin hacerlo y me gustaría ilusionar a la afición desde el principio: que la gente vea un torero renovado, con ganas de funcionar en esto y que se vea que ha aprovechado todo este tiempo sin poder estar anunciado”.

“En los primeros años me sirvió para torear en plazas muy importante”

Ruiz Muñoz para nada es novel en el escalafón de novilleros con picadores. De hecho, ya pisó el albero de plazas de primer nivel como Las Ventas, Santander, Valladolid, Nîmes o Sevilla desde que debutara con caballos en abril de 2014, precisamente en La Maestranza. Sin embargo, su carrera se ha desenvuelto entre altibajos. De causar expectación por ser familiar de Curro Romero a que la coletilla de ser ‘sobrino de…’ tenga pies de hormigón. Eso y un 2018 en blanco. “En los primeros años me sirvió para torear en plazas muy importante. Ahora, poco a poco, se va conociendo mi concepto del toreo y va saliendo mi personalidad. Tanto el público como yo ya nos estamos acoplando a mi nombre”.

Ahora toma otro billete para reconducir su carrera con “la experiencia y conocimiento frente al animal que van dando los años, y la ambición: siempre he buscado crecer como torero y eso se ve reflejado en aspectos como la profundidad de un muletazo o que valgan más toros”. El 2021 se presenta como una prueba a fuego. En el horizonte, la alternativa. “Mi intención es torear en 2021 varias novilladas, en las que quede plasmada mi progresión, para después tomar la alternativa con ambiente”, concluye.