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Varios coches junto a chapas descargadas para el montaje de casetas. / EL ADELANTADO

“Todavía estamos valorando la ubicación, esa era una de las zonas posibles, pero aún no tenemos nada decidido”, declara Marisa Zamarro, teniente de alcalde de Cantalejo. Tras la puesta en marcha recientemente de una ordenanza reguladora de los locales de peñas, el Ayuntamiento del municipio contempló en un primer momento ubicar las diferentes casetas en la calle la Mata, colindante con el depósito de agua. Sin embargo, las quejas de medio centenar de vecinos, que han recogido firmas en contra de esta decisión, ha conllevado a analizar otras localizaciones posibles.

“Esta primera ubicación consiste en una curva cerca del pinar que rodea el depósito donde no hay viviendas en las cercanías. Además, necesitamos un enganche de luz con suficiente potencia, que podía venir de esta infraestructura”, detalla Marisa Zamarro, quien explica, a su vez, que componentes del equipo de gobierno votaron a favor de esta localización, pues la normativa requiere que las diferentes casetas se ubiquen en casco urbano y este era un lugar “lo suficientemente alejado, dentro de lo que cabe”.

La decisión estaba tomada y a principios de la anterior semana un camión empezó la descarga de las chapas y otros materiales necesarios para levantar las casetas. Fue en ese momento cuando los vecinos de las inmediaciones conocieron esta iniciativa y, en oposición a ella, aparcaron sus coches para evitar que culminase el proceso de montaje de los locales.

“Lo de menos es el ruido y las molestias, nosotros tenemos miedo de que la actividad en las peñas durante los meses de verano pueda desembocar en un incendio en el pinar”, insisten descontentos los cantalejanos contrarios a esta ubicación. Ellos mismos han presentado al Ayuntamiento varios escritos -uno con un centenar de firmas- en contra de esta propuesta y para manifestar su malestar. “Hasta la fecha, no han tenido a bien reunirse con los afectados”, lamentan.

De hecho, ellos mismos expresan que hay otros sitios más apropiados. “Todos creíamos que se iban a ubicar en un espacio que han asfaltado con la inversión de la Junta de Castilla y León cerca del cementerio”, determinaron.

Ciertamente, en este lugar se pueden leer dos carteles con el logo del Ejecutivo autonómico. Uno de ellos dice ‘Acondicionamiento para depósito restos de poda’ y el otro, ‘Instalaciones de ocupación de ocio y tiempo libre’. No obstante, desde el consistorio afirman que “ahí nunca habíamos pensado ponerlo, nunca ha estado entre las opciones que manejábamos”.

En suma a ello, Marisa Zamarro remarca que el acotado de las casetas de peña iba a estar “totalmente controlado”. “En el caso de que se pusiera definitivamente allí, cerca del pinar, vamos a tener todos los días el camión de bomberos para regar y refrescar la zona”, insiste, a la vez que afirma que, en todo caso, “es una zona que está muy lejos de las casas, hay varias calles de por medio”.

Aunque aún no se sabe el número exacto de casetas que el Consistorio va a poner a disposición de los peñistas, hay un mínimo de ocho. El plazo para solicitarlas finalizó el jueves y, al cierre de esta edición, aún no se había decidido un lugar concreto para su ubicación. “Se acotó ese primer espacio para ponerlas pero, al ver que molestan aparentemente a mucha gente, estamos valorándolo. Todo está en el aire”, asevera la teniente de alcalde.

Un mayor control

Hace varios años, en las inmediaciones del depósito, había ya dos casetas de peña instaladas que finalmente se desmontaron. “Sorprende mucho porque ahora las casetas que queremos instalar estarían más lejos de las casas”, considera Marisa Zamarro. A su vez, expone que la ordenanza reguladora de peñas “ha tenido plazos de quejas y alegaciones y no hemos recibido ninguna por parte de los vecinos o la oposición”. Sin embargo, es cierto que en la ordenanza no se indica el lugar concreto en el que las casetas iban a ser ubicadas.

“No hay nada decidido”, remarca. En cualquier caso, Marisa Zamarro recuerda que los locales de peñas siempre se han dispuesto en solares privados, lo que conllevaba una mayor dificultad de gestión y control: “Molestaban todo el año y no podíamos evitarlo”, añade.

De ahí viene la reciente puesta en marcha de la ordenanza reguladora. “Buscamos que el Ayuntamiento sea quien controle que se pongan y se quiten esas peñas, que sean lo menos duraderas en el tiempo y también ocasiones menos molestias”, indica. Según la normativa, las llaves de los locales se entregarán a los peñistas antes de las fiestas de San Cristóbal, que dan comienzo el 8 de julio; y estos tendrán que devolverlas los últimos cinco días hábiles del mes de agosto, una vez llegadas a su fin las fiestas patronales. En estos dos meses podrán hacer uso y disfrute de los locales.

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Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.