15_1-pasion-vega
Pasión Vega, en una foto promocional de ‘40 quilates’. /EL ADELANTADO
Publicidad

El Teatro Auditorio Gonzalo Menéndez Pidal se viste de gala el próximo sábado para recibir sobre su escenario a Pasión Vega, que llega a El Espinar en el marco de la gira de presentación de su último disco ‘40 Quilates’, en el que celebra sus bodas de plata como artista con un trabajo lleno de sorpresas.

Llega a Segovia con un nuevo trabajo, el octavo de su carrera y con un nuevo espectáculo. ¿Qué vamos a ver sobre el escenario?
Espero que el público se sorprenda y vea la evolución de la artista, aunque va a ser un concierto que va a ir desde lo más íntimo a los momentos de explosión musical y de alegría con las canciones que han sido importantes estos años y del disco, y repasaré toda mi trayectoria, pero no quiero desvelar más para no dar a conocer las sorpresas.
Hay canciones que encajan bien con las del nuevo disco, que es lo que quiero dar a conocer, es inevitable mostrar la Pasión Vega que he sido para mezclarla con la de ahora, pero de una manera muy natural, del blues al fado, y creo que va a ser un concierto musicalmente hablando muy rico y muy diverso.
¿Cómo definiría su último trabajo ’40 quilates’?
El disco es un trabajo de equipo, que se sale de todo cálculo. Estar con Fernando Velázquez, productor del disco, un hombre respetado y querido por la profesión y que trabaja en bandas sonoras para el cine como ‘Lo imposible’, o ‘Un monstruo viene a verme’ ha sido muy importante , y después poder juntarnos con todos los músicos y trabajar en un caserío durante tres días ha sido muy diferente al trabajo realizado en otros discos. En este disco hablo en primera persona, en otros me he centrado más en contar historia, pero en el 90 por ciento del disco canto vivencias personales. Creo que el disco ha supuesto una evolución como artista y como mujer, no es un rompimiento con el pasado sino una evolución.
Uno de los valores del disco es el acercamiento a nuevos autores y grupos que han colaborado en este trabajo. ¿Qué ha supuesto para usted esa aportación?
Encontrar a autores como El Kanka o Marazu ha sido una ventana de aire fresco a canciones con un lenguaje diferente, y descubrir que gente tan joven tiene tanto talento es ver el futuro de la música. En España tenemos gente muy talentosa, que cuenta las cosas con un lenguaje diferente, y es algo que te hace disfrutar porque al final entiendes que compartes la música y más cosas en común, y los músicos se hacen amigos y gente de confianza, que te hacen crecer como persona.
¿Cómo ha evolucionado Pasión Vega en estos 25 años como artista? ¿Cómo se ve a si misma?
Creo que he evolucionado mucho desde mis inicios en la música popular hasta ahora. Mi principal inquietud ha sido siempre busca mi propio lenguaje sin abandonar mi base músical, con los clásicos que me han alimentado y me siguen alimentando como Serrat, Mercedes Sosa o Sinatra, o la copla, pero me abrazo a nuevos autores que pueden tener esas mismas inquietudes y que quieren hablar con un lenguaje de hoy. Con este último disco estoy expresando la mujer que soy ahora, canto ‘La bien pagá’ pero creo que la sociedad cambia y las mujeres también, e intento elegir canciones que tengan en común un lenguaje cercano.
Es usted de las pocas artistas que han dado el salto a las Américas con éxito y que mantiene un gran cartel en Latinoamérica. ¿Cuál es el secreto de este éxito?
Lo más importante es ser uno mismo y aportar tu música en su esencia. Cuando fui la primera vez a Buenos Aires fui valiente e introduje canciones emblemáticas para los argentinos, pero es la música que llevo dentro de mí como el tango y las canciones de Gardel que forman parte de mi infancia y las conozco de pe a pa. El tango es tocar algo sagrado en Argentina, y el público lo acogió con mucho cariño porque lo hice con la máxima pureza y cariño. Es una música que habla de sentimientos y emociones en sentido puro, y tiene mucho que ver con el blues, al copla o el flamenco. En mis conciertos en Latinoamérica no pongo canciones con arreglo al país, sino trato de introducir composiciones nuevas y hacer los clásicos lo más cercano posible a lo que una es.