Otra floja temporada de setas

La ausencia de lluvias en septiembre pronostica una mala campaña en la provincia, aunque los micólogos todavía confían en un repunte

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Todas las mañanas, nada más levantarse, Ramón Saiz mira al cielo. No hay nubes portadoras de lluvia. Y tampoco los medios de comunicación anuncian la llegada de precipitaciones en los próximos días. Así las cosas, el presidente de la Sociedad Micológica Segoviana lamenta augurar una mala campaña de otoño.

Para que salgan setas se requiere que, previamente, haya llovido, y si es de forma abundante mejor. Pues bien, en Segovia no hay llovido en el mes de septiembre. Nada. El panorama es, por tanto, negro. En cualquier caso, Saiz no pierde la esperanza. “Ojalá alguna lluvia tardía pueda salvar la temporada”, dice, a modo de deseo. Si no cae agua, los recolectores se verán abocados a “otra campaña horrible”, como la del otoño de 2016, de la que se pudieron resarcir, de forma parcial, en primavera de 2017, cuando sí recolectaron “mucha variedad aunque poca cantidad” de especies propias de esa estación.

Con mala pinta se presenta, pues, la temporada de setas. En la Sierra de Guadarrama se han cogido esta semana algunos boletus edulis, pero los expertos entienden que es poco probable que nazcan más. En los pinares apenas se ven níscalos, especie de aparición más tardía que los boletus edulis. Y de las setas de cardo no hay noticia en los prados.

Teniendo en cuenta que las setas brotan entre dos y tres semanas después de que llueva, el principal peligro ahora es que las heladas del mes de noviembre arruinen definitivamente la temporada.

Independientemente de lo que ocurra, las administraciones públicas han hecho los deberes en lo que a la apertura de temporada se refiere. El Espinar, por citar un ejemplo, comenzó a expedir permisos para la recogida de setas el pasado lunes, aunque de momento la demanda ha sido escasa.

modalidades de permisos Este año, Segovia tiene cerca de 40 municipios cuya superficie está regulada para el aprovechamiento micológico. Son, en su mayoría, pueblos serranos, como Ayllón, Riaza, Casla, Navafría, La Granja o El Espinar. Además, siete comunidades de villa y tierra —entre ellas, las de Sepúlveda y Pedraza— también tienen montes regulados para la recogida de setas. Y el Organismo Autónomo de Parques Nacionales publicó el pasado año una orden por la que se regulaban los aprovechamientos micológicos en los montes de Valsaín. En total, en la provincia hay más de 51.000 hectáreas reguladas.

Los permisos se expiden en ayuntamientos y comunidades de villa y tierra —o de Ciudad y Tierra, en el caso de Segovia—. De igual forma, los recolectores pueden obtener su permiso a través de la web www.micocyl.es.

Existen cuatro tipos de permisos: local, vinculado, provincial y foráneo. El ‘local’ únicamente lo podrán obtener los empadronados en los municipios que tengan sus montes en regulación y aquellos vecinos cuyo municipio esté integrado en alguna de las comunidades de villa y tierra en regulación. El permiso ‘local’ de tipo ‘recreativo’ —el más habitual— cuesta tres euros por temporada.

Por lo que respecta al carné denominado ‘vinculado’, lo podrán solicitar las personas que tienen algún tipo de vínculo con el municipio regulado, como por ejemplo los que posean allí una segunda residencia. Este permiso, de cinco euros por temporada, únicamente podrá ser expedido en el Ayuntamiento. El tercer permiso, ‘provincial’ (15 euros / año) se ideó para las personas empadronadas en municipios segovianos no regulados. Finalmente, el carné llamado ‘foráneo’ es para las personas de fuera de la provincia, pudiendo ser de uno o dos días (cinco euros en el primer caso y ocho en el segundo).

Desde la Diputación de Segovia se ha informado que el precio de los cuatro permisos es idéntico al de la pasada campaña, en la que a pesar de la escasa producción de setas, se tramitaron un total de 4.867 carnés, de los que el 63% eran locales, 22% vinculados, 5% provinciales y 10% foráneos.

Todo está dispuesto, pues, para el inicio de la temporada. Ahora solo hace falta que del cielo caiga ahora y luego… que no hiele.