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La llegada de noviembre a la ciudad trae consigo una de las iniciativas gastronómicas con más sabor del otoño, que desde su nacimiento hace diez años atrae a miles de segovianos en torno a la cultura del vino. Ayer se puso cierre a esta décima edición que comenzó el pasado día 7 y para la Fundación Caja Rural esto no es más que una gran noticia porque pasan los años y este evento crece y crece hasta convertirse en una cita ineludible para todos los amantes del vino.

Durante diez días, los segovianos han podido elegir entre 23 eventos diferentes, que han llenan el programa, con la participación de 55 bodegas, diez consejos reguladores y 13 restaurantes en los que se desarrollarán las catas, además de otros espacios como el Ágora del Campus María Zambrano. La Capilla del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente y la Sala Julio Michel, de La Cárcel, también acogerán sendas actividades.

En los diez años de esta convocatoria han sido ya más de 18.000 participantes los que han permitido que se llenaran prácticamente todos los eventos celebrados, 217, en total. Por ellos han pasado más de 300 bodegas y se han presentado cerca de mil vinos de 28 Denominaciones de Origen.

Es el tal impacto de este evento que algunos lo definen como “un espacio para entender el vino, descubrir las diferentes elaboraciones de nuestra región, compartir bocados con los productos de las tierra, sentir la música… y sobre todo un espacio para disfrutar con los amigos”.

Orgullo y emoción Beatriz Serrano, directora de la Fundación Caja Rural Segovia no ha querido perder la ocasión de poder hacer un balance de este X Otoño Enológico: “Es un orgullo y a la vez emocionante el poder ver como esta actividad que creamos hace ya 10 años ha ido creciendo con el paso del tiempo hasta ser ya una actividad consolidada y que cada vez atrae a más y más gente”.

Desde la Fundación señalan que en todas y cada una de las actividades que han organizado se han agotado las entradas. Echando cuentas has asistido más de 1.800 personas, casi 2.000 amantes del vino. Solo en la inauguración se acercaron al Ágora del Campus María Zambrano más de 400 personas.

Como dicen los propios organizadores de Otoños Enológicos, se hace complicado el poder quedarse con una sola de las actividades, pero según el criterio de Beatriz Serrano la visita la bodega vallisoletana Pago de Carraovejas y la cena en el restaurante Ambivium de la propia bodega fue lo que más impresionada la dejo. Por otro lado sabe de buena tinta que el poder compartir un rato en el restaurante Maracaibo con Raúl Pérez, considerado como el mejor enólogo del mundo, dejó muy impresionados a los asistentes.

La décima edición es ya cosa del pasado y ya se piensa en la próxima, que promete ser un nuevo éxito y en el que se seguirá tratando de atraer al público más joven, que comienza a adentrarse en el mundo del vino, gracias a eventos como Otoños Enológicos.