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Iglesia de Fuentesaúco de Fuentidueña, en la que no se celebró el concierto. /E.A.

Mal ha acabado este año la Semana Cultural en Fuentesaúco de Fuentidueña, con polémica incluida. La prohibición de que la Orquesta de Pulso y Púa Tres Olmas ofreciera un concierto el último día de la semana, como viene siendo “costumbre”, generó una cacerolada “espontánea” el domingo junto al templo, cuando se celebraba la eucaristía. En la noche del domingo, el Obispado de Segovia remitió una escrito a los medios de comunicación en el que lamentaba “profundamente lo sucedido, que atenta contra la libertad religiosa y libertad de culto garantizado por la Constitución Española” y exhortaba “al pueblo cristiano a que defienda sus derechos ante hechos que suponen una intromisión en el ámbito de libertad propio de la Iglesia o dificultan el desarrollo digno y pacífico del culto”.

La Diócesis argumenta que, según las normas de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal Española, “en los templos parroquiales e iglesias sólo está permitido organizar, en contextos de oración y meditación, audiciones de música sacra, dado el carácter sagrado del templo”. “Por ello –continúa– se requiere siempre el visto bueno de la autoridad eclesiástica para permitir los programas que deben ser presentados con tiempo suficiente para su aprobación”.

Por su parte, desde la Asociación Cultural Grupos Activos, organizadora de la Semana Cultural, muestran su sorpresa por los hechos registrados y “no entendemos”, aseguran, la denegación de permiso por parte del cura párroco de la localidad, cuando la celebración del concierto de la Orquesta ‘Tres Olmas’, cuyos integrantes son en su mayoría de la localidad, es una “costumbre”, que se viene celebrando desde hace años, y cuando el repertorio de la citada orquesta es “instrumental, clásica, popular y versiones”.

Amaya Villar Reyes, integrante de la junta directiva de la Asociación, explicaba ayer que nunca se había pedido autorización para una actividad que se desarrollaba sin problemas en el templo, “dado que tiene una mejor acústica y permite un mejor acceso a las personas con problemas de movilidad”. Fue en 2018 cuando el párroco les dijo que pidieran permiso para el concierto, y el Obispado de Segovia denegó su realización. Según señala Amaya Villar, en 2019 llegó al pueblo un nuevo sacerdote que les animó a seguir celebrando el popular concierto sin tener que pedir permiso. Durante los tres siguientes años no ha habido problemas, hasta llegar a este 2022 en que se produjeron los hechos del domingo, generando una gran confusión entre los miembros de la Asociación, “dolor” en el pueblo, y denuncia por los “incidentes” por parte del Obispado.