Cernícalo primilla. / E.A.

El cernícalo primilla, el halcón más pequeño que apenas llega a 30 centímetros de longitud, vuelve a El Espinar. Así lo han confirmado desde GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat) al anunciar la reciente ocupación de una colonia de esta especie que había desaparecido hace cinco años por el deterioro del edificio que la albergaba.

Una de las principales amenazas que se ciernen sobre las poblaciones de cernícalo primilla es la destrucción del hábitat. Hasta mediados del siglo pasado fue un habitante frecuente de torres, cortijos, casonas, palacios y castillos situados en regiones dedicadas a la agricultura y la ganadería extensivas, en las que podía encontrar abundantes invertebrados con los que alimentarse.

Desde GREFA llevan años intentando recuperar las poblaciones de esta pequeña rapaz. Las nuevas técnicas de construcción herméticas imposibilitan la existencia de huecos donde puedan nidificar el cernícalo primilla y otras especies de fauna aliada del hombre. La ruina y el derrumbe de edificios fruto del progresivo abandono rural, el vandalismo y la depredación por gatos, ratas y carnívoros son también importantes amenazas para las colonias reproductoras de este pequeño y amenazado halcón migrado.

Nada de todo esto es ajeno a la pintoresca colonia de cernícalo primilla del municipio espinariego que desapareció hace cinco años. El edificio donde estaba criando esta rapaz sufrió el paso del tiempo y el consecuente deterioro, derrumbe por goteras, accesibilidad a depredadores y molestias por vandalismo.

Esto condujo a la desaparición de esta colonia y, en consecuencia, a la puesta en marcha de una respuesta rápida por parte de GREFA para solucionarlo. El grupo acometió la instalación de 21 tinajas de barro en diferentes puntos del edificio para recuperar la colonia perdida. Estas tinajas fueron encargadas a un alfarero segoviano, a quien se le proporcionaron las medidas para elaborar estas resistentes vasijas que servirían como puntos de nidificación.

El objetivo ha tardado unos años, pero al fin se ha cumplido. “Nuestro amigo y colaborador Juan Antonio Fargallo nos ha confirmado la presencia del cernícalo primilla en este lugar durante la primavera de 2020. En concreto observó cuatro parejas reproductoras y pudo confirmar la ocupación de al menos dos tinajas; las otras dos parejas parecían usar dos oquedades del tejado para reproducirse”, explican desde el colectivo GREFA.