Dulzainas, tamboriles y danzantes honraron a la Virgen en este traslado. / c.n.
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Ya sí se puede decir aquella mítica frase de los cuellaranos: “Ya huele a toro”. Y no es en su más estricto sentido, sino en el figurado, en el de que el ambiente en la villa ya es totalmente pre-fiestas. Las talanqueras, el movimiento y la masiva afluencia de vecinos anuncian que las fiestas están al caer. Sin embargo, el símbolo más representativo es que la patrona, Nuestra Señora del Rosario, ya se encuentra en la Capilla de Santo Tomé. Hace años, su traslado era privado, pero desde hace tres, se realiza una procesión a la que cada vez acude más gente. Tras el llamamiento de las águedas a asistir con la indumentaria tradicional segoviana, fueron más de una decena las mujeres y hombres las que danzaron con sus manteos. Se les sumaron otros tantos vecinos que no perdieron la oportunidad de danzar a Nuestra Señora del Rosario antes de su día grande, mañana.

Antes de todos los actos, en la iglesia de San Miguel, la imagen se encontraba preparada, rodeada de flores blancas, y recibió la bendición del párroco, Fernando Mateo. Cántico y oración precedieron al traslado, y la salida de la iglesia tuvo tres protagonistas: la Corregidora y sus damas. Sara Zarzuela, Lucía Díez y Sara Pesquera portaron a la Virgen unos metros por la Plaza Mayor, y se turnaron con otros vecinos mientras la dulzaina y el tamboril resonaban. Por la calle San Pedro, lo que el miércoles eran danzas mañana serán vítores de una juventud eufórica pidiendo agua a los balcones. Pero durante la procesión, los balcones se llenaron de mantones para decorar la calle al paso de la Virgen.

Dulzainas, tamboriles y danzantes honraron a la Virgen en este traslado. / c.n.

Además de muchos danzantes, fueron otros tantos los que pararon al paso de la Virgen para contemplarla. Muchos cuellaranos disfrutan ya de sus vacaciones, y quisieron acercarse a esta procesión que crece con los años. A otros los pilló de paso, pero siempre es grata la coincidencia con la patrona por las calles de la villa. Desde San Pedro emprendieron la marcha hasta Las Parras y la calle del Rosario, su homónima, en la que la jota fue más sentida. Desde ahí, pocos metros separaban hasta la Capilla de Santo Tomé, que se encontraba abarrotada de gente a su llegada. Alcalde y concejales ocuparon los primeros bancos, junto a la Corregidora y las damas. Las palabras del párroco emplazaron a los cuellaranos a los próximos días que se vivirán en Cuéllar, en los que el riesgo del encierro hace que sus vecinos se acojan a su protección.

Cuéllar se prepara ya para sacar en procesión a Nuestra Señora del Rosario y que la Plaza Mayor se abra a su paso, ante miles de personas que la honren durante casi siete días de intensa fiesta, encierros, chateos, diversión y emoción a partes casi iguales.