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Aitor Sanz Laguna en un acto de la Banda Municipal de Música de Coca. / DAVID RUBIO

La Banda de Coca se vestirá entre el duelo, la aceptación del adiós y el recuerdo, por uno de sus componentes que cruzó la línea del tiempo el pasado mes de diciembre de 2021 y lo hará, con una carga sentimental y emocional, el próximo sábado día 2 de julio, en la Plaza Mayor del pueblo para rendir homenaje a la memoria de Aitor Sanz Laguna (Coca, 1995-2021). Un joven trompeta amateur cuya personalidad y forma de hacer deja huella por su dedicación y dinámica aportada a la banda de su pueblo como referencia de la identidad musical caucense.

Un músico de cuyas cualidades “toda banda amateur desearía contar en su plantilla, porque era una persona implicada, comprometida, buen músico y buen compañero”, como señala el director de la Banda de Coca Asier Doval Sanmartín, precursor de este homenaje y de que el prestigioso compositor para bandas David Rivas Domínguez, compusiera una fantasía musical denominada “A-I-T-O-R” para ser interpretada por sus compañeros de la centenaria agrupación caucense. Aunque dada la notoriedad de este compositor a nivel mundial por los reconocimientos de sus obras, es muy probable que tenga un amplio recorrido y que sea interpretada por otras bandas de música.

Un encargo que David Rivas aceptó y ha realizado altruistamente dada su relación de amistad con Asier Doval y porque le cautivó la pasión de este joven por la música, su dedicación y compromiso con ella, aparte de otras virtudes que conoció de él a través de la conversación mantenida con sus padres Luis e Irene.

De ahí que el propio título de la obra A-I-T-O-R cada letra de su nombre represente un adjetivo como la A de admirable, la I de implicado y la obra conste de una duración de diez minutos dividida en tres bloques donde el “primero sería una danza tipo vals, que representa lo que es la vida en una banda, las ilusiones y la alegría. La parte central es un lento nostálgico, no triste porque no se pretende caer en la tristeza, sino en la añoranza del recuerdo y luego el final es como una marcha que mira al futuro, la vida sigue, es como un canto de esperanza y alegría a pesar de la muerte, porque una persona no acaba de morir si se le recuerda todos los días y a Aitor se le va a poder recordar con música. La obra acaba desembocando en una coda con un final grandioso representando la solemnidad del momento, de la persona y del acto que se celebra en su memoria”, explica el autor tras añadir que es una melodía cercana y que emociona “porque la música es un lenguaje universal que nos une a todos”.

El compositor natural de la localidad zamorana de Toro no estará presente en el acto por compromisos adquiridos anteriormente, sí ha dirigido los ensayos con la Banda de Coca, con la cual que mantiene una estrecha relación y donde ha podido apreciar la ilusión por tocar para Aitor y el cariño hacia él.

La pasión de Aitor por la música le atrapó desde pequeño y tras su paso por la escuela municipal de música a los 11 años empezó a tocar la trompeta con esta banda caucense a la que siempre se sintió ligado. Una afición posiblemente transmitida por su padre, quien también formó parte de la banda, fue pionero de la popular charanga Cubalibre y un reconocido dulzainero por su implicación con el folklore castellano. Además de un destacado escritor e investigador cuyo último trabajo versará precisamente sobre la música en Coca con la banda caucense como protagonista y sus 105 años de existencia. Un trabajo que pronto verá la luz y que dedicará a su hijo como le prometió.

Del homenaje a Aitor sus padres se muestran muy agradecidos y orgullosos de que el nombre de su hijo se añada a los tres caucenses que han tenido el honor de contar con una obra musical dedicada a su persona y el hecho de que una placa conmemorativa sea instalada en el quisco de música por el acuerdo unánime de toda la Corporación Municipal.

Homenaje que no es el primero que recibe en estos seis meses desde que realizó el último viaje, pues recientemente sus compañeros de estudios de ingeniería forestal plantaron tres pinos pinaster o resineros, que Aitor había semillado antes de su enfermedad, en el campus de la Universidad de Palencia, como muestra de reconocimiento por las cualidades humanas y profesionales que representaba.

La tarde noche de este sábado día 2 de julio, a partir de las 22.00 horas, la Plaza Mayor de Coca vivirá sentimientos encontrados ante la ausencia de un músico querido y la grandeza de recordarle a través de la música con la emoción contenida y la ilusión de unos compañeros de banda que le dedicarán las mejores notas musicales que saldrán de sus instrumentos. A buen seguro se sentirá la presencia de Aitor porque estará presente su espíritu máxime cuando suene el solo de trompeta de la obra compuesta en su honor.