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Santuario de la Virgen de Hornuez. / Jose Aantonio Santos

Junto a localidades como Campo de San Pedro, Cilleruelo de San Mamés, Maderuelo o Villaverde de Montejo, por poner algunos ejemplos, se encuentra Moral de Hornuez.
Esta localidad segoviana aparece por primera vez en un documento del siglo XIII, concretamente en el relato de la Leyenda de la Virgen de Hornuez. En una segunda ocasión, aparece denominada como El Moral en el Censo de la Corona de Castilla en el año 1591 indicando que esta población pertenecía a la Tierra de Maderuelo. En este segundo relato aparecen también Tamarón, hoy despoblado, y La Nava, que ahora tiene 2 vecinos, como localidades independientes.
Moral de Hornuez fue villa durante el reinado de Carlos III y hasta hace solo un siglo se conocía a esta localidad con el simple nombre de El Moral pero, tiempo después, se le añadió “de Hornuez” por estar unido a ella el despoblado llamado así, del que solo quedan los restos de su ermita.
En su larga historia, Moral de Hornuez llegó a pertenecer a la provincia de Burgos cuando, tras la invasión francesa, se intentó realizar una reforma de los límites provinciales pero, ya en el siglo XX volvió a estar integrado en Segovia y, durante los años 60 alcanzó su máximo esplendor al llegar a los 560 habitantes. Hoy, en el siglo XXI, Moral de Hornuez cuenta con unos 60 habitantes (2017) y pertenece al partido judicial de Riaza.

PATRIMONIO
La iglesia parroquial de Moral de Hornuez, bajo la advocación de San Cristóbal, está ubicada en el lugar que en su día se encontraba otro templo románico del que aún se observan algunos restos pues, los canecillos del templo original, fueron colocados en la cornisa del atrio que actualmente podemos ver. La iglesia cuenta con un campanario con espadaña. Tiene un retablo renacentista con pinturas del llamado Maestro de 1563 y una importante colección de piezas de plata, destacando la cruz procesional realizada en el siglo XVI por el afamado orfebre segoviano Antonio de Oquendo.
El santuario de la Virgen de Hornuez, ubicado a 2 Km de la localidad de Moral de Hornuez, es BIC (Bien de Interés Cultural) desde el 21 de diciembre de 1995.
Este santuario se asienta en un lugar de gran belleza paisajística y fue construido entre 1683 y 1692 sobre otro templo medieval que se realizó justo después de que la Virgen se apareciera a unos pastores, hecho que, según la tradición, ocurrió el 28 de mayo de 1246.

Su estilo es barroco y tiene planta de cruz latina con capillas en las esquinas. Su parte central se cubre con una cúpula y los brazos de la cruz con bóvedas en las que existen frescos, pintados durante el siglo XIX, que hacen referencia a estampas de la Navidad. En el interior, bajo un baldaquino, se encuentra la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de Hornuez y una parte del enebro en el que, según la tradición, se apareció la Virgen.

Este gran santuario se encuentra entre sabinas milenarias de enormes dimensiones que son los ejemplares más antiguos de la zona y las más grandes sabinas albares de España. Entre esos grandes árboles destacaba el Enebro de la Borrega, con más de 19 metros de altura y 7 metros de perímetro en su tronco. Tan importantes eran sus dimensiones que la Junta de Castilla y León lo catalogó como árbol singular de la región por sus dimensiones y por edad pues se supone que podría tener, unos 700 años. Este árbol desapareció hace tiempo tras arder a causa de una chispa producida por una tormenta. Junto al Enebro de la Borrega, existe otro llamado Enebro de la Señorita, no es tan grande como el desaparecido,. De esta árbol nos cuenta el alcalde, “ha perdido mucho, puede ser a causa de la sequia de los años pasados”. Este conjunto forma el Espacio Natural del Enebral o Sabinar de Hornuez donde, el último fin de semana de mayo se celebra la romería de la Virgen de Hornuez.

LEYENDA DE LA VIRGEN DE HORNUEZ
La Leyenda cuenta que el 28 de mayo de 1246, unos pastores que pasaban por la localidad de El Moral camino de Extremadura (trashumancia) y, pese a que de todos los modos posibles intentaron hacer un fuego bajo el enebro en el que se habían cobijado, no fueron capaces de conseguirlo y, al mirar hacia arriba, los pastores, quedaron deslumbrados al ver una preciosa imagen de la Virgen que desprendía rayos de luz.

Los pastores acudieron a la localidad de El Moral para contar lo sucedido y, ante el fenómeno, los vecinos intentaron trasladar a su pueblo esta imagen que, más tarde y sin saber cómo, regresó al lugar donde había sido encontrada. También el pueblo de Maderuelo se la quiso llevar y, el resultado, fue el mismo. En vista de que la imagen dejaba claro que no quería ser trasladada, los fieles de ambas localidades, construyeron la ermita.

Al margen de la leyenda, unos siglos más tarde, el 3 de octubre de 1913, se produjo un gran incendio en la ermita y, la imagen de la Virgen y parte del enebro en el que se apareció, quedaron reducidos a ceniza. De manera inmediata se esculpió otra imagen de la Virgen que tiene al Niño Jesús en el brazo izquierdo y un cetro en la mano derecha. En el altar de la ermita, se encuentra, junto a la nueva imagen, una parte del enebro en el que se apareció y que consiguió salvarse del incendio.

FIESTAS
En la localidad de Moral de Hornuez destacan la fiestas patronales, el segundo fin de semana de septiembre y, la romería en Honor a la Virgen de Nuestra Señora de Hornuez, el último fin de semana del mes de mayo.
Durante la romería, es tradicional la procesión y el baile de la jota. En la gastronomía es proyagonista el cordero, preparado de muchas maneras, asado o guisado, junto al vino de cosecha que se acumula en las muchas pequeñas bodegas de la zona.

MORAL DE HORNUEZ HOY

En esta pequeña localidad, su alcalde desde 2011, Clemente del Cura González (PP), con 78 años cumplidos, cuenta que la forma de vida más generalizada entre los vecinos del pueblo es, por un lado, la ganadería, aunque añade que esta está por los suelos y, por otro, la agricultura que, según dice, está aún peor porque “¡el abono cuesta 56 pesetas y el trigo a 23!, ¡cómo va a poder vivir así un agricultor, compran unos tractores grandísimos y, algunos no los pueden terminar de pagar!”. Pero, termina diciendo que “esto ocurre en mi pueblo y en todos”.
Clemente del Cura vivió en Madrid pero volvió a Moral de Hornuez para vivir su jubilación porque “a mí el pueblo me gusta muchísimo” . El alcalde reconoce que vivir de la agricultura y de la ganadería es muy difícil y “por eso la gente se va” y asegura que, “aunque digan que los pueblos van a prosperar, ¡eso es mentira!”
En Moral de Hornuez, junto a quienes viven del campo, hay un par de albañiles y, sobre todo, muchos jubilados o, como dice el alcalde, gente “que viven de la teta. Llega el mes y 700 u 800 euros” y repite, a modo de estribillo, “pero no en mi pueblo, en todos”.

Los habitantes reales de este municipio, en invierno, son unos 30 aunque, como dice el alcalde, en verano se llena y “hay una de coches y de gente… pero durante las vacaciones, luego, cada uno se va… Y lo mismo, está ocurriendo en los pueblos más cercanos, cada vez vive menos gente”.

Al preguntar al alcalde por la ermita o santuario de Nuestra Señora de Hornuez nos dice que antes se acercaba mucha gente, tanto los fines de semana como en tiempo de vacaciones, y que llegó a tener su correspondiente ermitaño pero ahora, el ermitaño ha desaparecido y solo quedó “un quiosquillo dónde antes se hacían asados durante las fiestas”. Ahora, la romería no tiene tanta gente y a la juventud lo que le gusta es ir a las fiestas de los pueblos cercanos y disfrutar de las bodegas de la zona.

En Moral de Hornuez hay unas 100 bodegas particulares, cuevas escavadas en la tierra, en las que hace tiempo se llegaron a recoger hasta 3000 cántaras de vino mientras en estos tiempos, las viñas se están abandonando. Hoy, las cuevas son utilizadas para criar y conservar el vino. La producción es muy pequeña pero, normalmente, cada familia produce para consumo propio. En estos espacios, los vecinos (sobre todo los jóvenes) pasan su tiempo de ocio, se reúnen, comen y disfrutan de su tiempo libre.

En cuanto a las obras que se están haciendo o se encuentran proyectadas, la falta de dinero lo va poniendo difícil. Al alcalde, que asegura que no se volverá a presentar porque “a mis 78 años, no tengo la cabeza como para ser alcalde”, le hubiera gustado asfaltar varias calles, perono le dará tiempo para realizar esta parte de su proyecto porque ahora está arreglando una plaza “y nos vamos a quedar sin dinero”.

Moral de Hornuez funciona como un concejo abierto por su escasa población. El alcalde gobierna el pueblo acompañado por dos concejales y, las decisiones importantes se deciden en asamblea de todos los vecinos. Este mismo sistema se vive en muchos pequeños municipios de la provincia de Segovia.